Mostrando las entradas con la etiqueta Del diario de Nani. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Del diario de Nani. Mostrar todas las entradas

martes, 5 de mayo de 2020

DEL DIARIO DE NANI María Margarita López (Magazine No. 615)

RECUERDO EN LISBOA


Hace ya muchos años un hijo que trabajaba en Portugal me invitó para que conociera ese país. Vino a visitarme y nos fuimos juntos a Lisboa, en donde él residía. Tenía la ilusión de que sus obligaciones laborales le permitieran estar conmigo durante mi permanencia en esa ciudad, lo cual no sucedió pues tuvo que ausentarse durante la mayor parte del tiempo. No me sentí sola pues me acompañaron la amabilidad de los lisboetas y el cielo de Lisboa, que cuando lo miraba me recordaba mucho al de Caracas.

Muy cerca de la vivienda de mi hijo estaba una parada de autobuses que cubrían diversas rutas. Uno me llevaba a la Plaza del Marqués de Pombal, desde donde partían buses turísticos al Santuario de Fátima, hacia puntos interesantes de la ciudad, tales como los museos,  el Barrio Alfama, el Castillo San Jorge, el Monasterio de San Jerónimo, la Catedral de Lisboa. Lamentablemente había lugares cerrados por refacciones debidas a los preparativos para la próxima Gran Exposición, uno de ellos la Iglesia del Carmo, sobre la que me había comentado mi hijo.

En la parada de autobuses mencionada tomaba uno cuya ruta terminaba en una plaza muy grande en el centro de la ciudad, desde donde caminaba por estrechas calles inolvidables, con nombres alusivos a los diversos  gremios: de los Doradores, de La Plata, de Zapateros, y otras, por las que iba bajando hasta una plaza grande y hermosa ya muy cerca de la costa.  

Voces ilustres han opinado que en el alma portuguesa, además de la tendencia a la tristeza, a la melancolía por algo que pudo haber sido y no fue, a lo perdido sin saber cómo y por qué, a la saudade, en fin, está también presente la afición al esoterismo. Si no la afición, al menos la atracción por lo esotérico está en casi todos los hombres y la atmósfera espiritual de Lisboa tuvo para mí el poder de avivarla.

Cuando caminaba pensaba que mis pasos eran golpes dados en alguna puerta que podría abrirse para que algo me fuera revelado, no sabía qué, y aunque la idea no se convirtió en obsesión, a veces el pensamiento me hacía detenerme para sentarme en algún sitio tranquilo para meditar si había o no recibido alguna revelación sutil sobre ese algo ignoto. Tal vez yo carecía de las características requeridas para llamar a aquella puerta, o ignoraba cómo llamar, o nada tenía que saber. Sin embargo, algo sí tenía claro: el misterio estaba enterrado en Lisboa y no a causa del devastador terremoto seguido por un tsunami que la ciudad sufrió en 1755, sino de un evento personal o colectivo sucedido en un tiempo mucho más lejano.

Me despedí de Lisboa con afecto, por los días tranquilos que me había brindado, convencida de que solamente viviendo ahí el resto de mi vida podría tal vez esclarecer la misteriosa relación entre esa ciudad y yo.

Algunos años después, por complacer a una amiga, fui a una reunión en Umbanda expresión de sincretismo religioso originada en Brasil. En el centro de un círculo que hacíamos varios asistentes, una persona en estado de trance llegó a mí y me palmeó en los hombros, diciendo ¡qué buen caballo!. Supe después que significaba que yo era médium.

Nunca intenté tomar ese sendero pero de haberme metido en ese mundo, probablemente habría aprendido la manera de entrar en trance y tal vez  hubiera podido volver a Lisboa para descifrar el enigma de ese algo relacionado conmigo enterrado en ese lugar tan atrayente.

Metida en ese recuerdo me he puesto a pensar que al nacer nuestro grito llama a la puerta del Omnisciente y en nuestras manos queda dibujado el destino que estamos obligados a desentrañar, junto con el don de saber cuál puerta tocar para descifrar cada momento de la vida, para que del deleite y el placer extraigamos hasta la última gota y de la poción amarga, la sabiduría que entra en su composición.

El don permanece adormecido y de mil maneras el hombre, con diversos resultados, trata de despertarlo. Los más exitosos, los que han recibido el don de amar, porque el amor es la llave que abre todas las puertas.

El resto, las sombras que somos, queda todo enterrado pues a la tierra volvemos.

¿Qué puede estar en Lisboa que tenga que ver conmigo?  Solamente alguna sombra que fui y que mi alma recordó porque a través de ella vivió la poesía de saborear hasta la última gota del deleite de un amor dichoso.
María Margarita López
Abril 11/ 2018




DEL DIARIO DE NANI (ÍNDICE)

miércoles, 4 de marzo de 2020

ARTÍCULOS DEL ARCHIVO NEI DAN (Magazine No. 613)


¡Yo no soy nadie! ¿Quién eres tú?
Emily Dickinson

EL PROYECTO DE SER ALGUIEN ES LA MANERA MÁS SEGURA DE NO SENTIRSE NUNCA COMO UNA PERSONA


Un viejo chiste judío: un rabino levanta sus manos en ferviente plegaria. “No soy nadie” proclama impetuosamente. Un estudiante presencia el rezo y se postra, levanta los brazos y con fuerza dice “No soy nadie”. El que limpia el templo los ve, cae de rodillas, agita los brazos y grita “No soy nadie”. El rabino lo mira y le dice al estudiante “Él, ¿quién se cree que es?”.

Las personas hoy en día tienen un grado tal de incertidumbre sobre el tener una identidad, que hacen del tenerla un proyecto. Quieren crecer y actualizarse a sí mismos. Quieren llegar a ser alguien y le rinden pleitesía fuera de toda proporción a todo aquél que ha llegado a ser un super alguien, una celebridad.

El secreto es que cada uno de nosotros es alguien desde el nacimiento. Somos originales porque tenemos un alma. Al comienzo, no somos, como el pensamiento moderno nos ha hecho creer, una tabula rasa, una pizarra en blanco. Somos personas a quienes nos ha sido ofrecida la experiencia de nuestra individualidad, a lo largo de toda nuestra vida, no importa cuanto dure. Pero hoy hemos olvidado el alma, que el la fuente de la personalidad. Al nacer nos vemos como botellas vacías y primorosamente limpias que quieren ser llenadas.

Es el alma la que nos ofrece un sentido de identidad, y es el daimon, el otro sí mismo, en palabras de Yeats, lo que nos lleva hacia la posesión total de nuestra capacidad como un ser. Al no apreciar al alma profunda que contiene nuestro sentido de nosotros mismos, lo buscamos en los lugares errados y lo imaginamos en la forma equivocada. Este sí mismo no es algo que pueda fabricarse mediante logros, astucia, ejercitación o aprendizaje. No es el producto de auto análisis o comprensión. Es un don, esperando ser aceptado y alimentado en su desenvolvimiento.

No tenemos que merecernos ser una individualidad, pero podemos perder esa consciencia a través de una visión sesgada de la vida. Entonces nos sentimos inseguros y nos esforzamos en recobrar lo que asumimos nunca tuvimos desde el primer momento. Algunos están fuera de sintonía con el nadie que los liberaría del proyecto de ser. Ser la quintaesencia de lo ordinario nos ayuda a encontrar el umbral en donde el ser alguien y el ser nadie se encuentran, donde desaparece el peso de tener que tener una personalidad. El narcisismo es una profunda incertidumbre sobre si podemos soportar el no ser alguien, pero el vivir con el pleno reconocimiento del alma nos otorga una sólida identidad sin importar lo que esté sucediendo en la superficie.

Ya tarde en la vida me convertí en una suerte de alguien. En los limitados círculos de los que leen libros serios acerca del espíritu y el alma, yo era una personalidad. Pero encontré muchas goteras en este reconocimiento. Una vez estaba siendo entrevistado en un programa de radio que me gustaba, y el muy dotado y talentoso anfitrión me dijo que él no había tenido tiempo de leer mi libro porque tenía que estar preparado para otro entrevistado que era más alguien que yo. Otra vez, estando sentado en la mesa de autor de una librería en California, autografiando libros, en el medio de mis quince minutos de "autor firmando libros", el encargado rompió mi foto y el cartel, preparando el lugar para la próxima celebridad. Descubrí la crueldad que encierra la jerarquización debida al status para los que no sean alguien.

Ser alguien es también difícil para algunas personas que me rodean, las cuales se vuelven nadie cuando el foco de la atención está puesto sobre otra persona. También he estado en el otro extremo de la desatención. Comía una vez con el actor André Gregory en un restaurante que él frecuentaba en Greenvich Village. El propietario vino varias veces a nuestra mesa para ver que todo estuviera en orden, y todas las veces, le hablaba a André, sin siquiera dirigirme una mirada. Dentro del resplandor del “alguien” de mi amigo actor, yo no existía.

Ser alguien también nos expone a ser atacados por las mismas personas, que aún reconociendo nuestra individualidad, lo resienten o nos envidian. Porque eres alguien, se sienten celosos y te achacan diversas faltas. Una persona prominente está muy a mano para desplazar la culpa.

Muchos quieren ser alguien y ese apetito probablemente sea natural y esté bien, pero igualmente puede distraernos de la rica vida a nuestro alcance, a medio camino entre ser alguien y no ser nadie. Podríamos pensar que nos gustaría saborear la celebridad, pero aquellos que la tienen, aún cuando disfrutan los tiempos de pavonearse, también sienten sus desventajas y peligros, los obvios, pérdida de la privacidad, crítica pública, y, los menos obvios, los desengaños acerca de que el ser una celebridad pueda resolver el enigma de la vida. Podríamos sorprendernos al saber que el hambre de sentir la propia substancia no muere sino cuando finalmente se desvanece en el fulgor de no ser nadie.

Puede ser que lo que anhelamos no sea la celebridad literal, sino el sentir que la vida tiene sentido, que pertenecemos a esta tierra, que contribuimos y que somos apreciados. Ser una celebridad no garantiza esas necesidades y en verdad, puede ser una profunda desilusión con respecto a nuestras expectativas. Pero ser una celebridad es sólo un síntoma, una evidencia, del poderoso sentimiento de ofrecernos a nosotros mismos, con nuestra pasión y substancia real, y por el cálido y verdadero reconocimiento de los seres que nos rodean.
Thomas Moore
(Traducido de su obra Original Self)
Nei Dan Magazine No. 251 (06-10-09)
Sección: "Del diario de Nani"
(María Margarita López)




martes, 19 de noviembre de 2019

DEL DIARIO DE NANI María Margarita López (Magazine No. 611)

LAS NUBES MAESTRAS



Me gustan las casas de muñecas, hacer pompas de jabón y contemplar las nubes. En esto último andaba y veía que un telón de gasa de un gris pálido y monótono cubría el abandonado escenario del oeste mientras en el teatro del sureste las nubes se entregaban a la luz y al viento. Los colores no eran muchos pero sí las formas que se transformaban con la velocidad de un pestañeo.

De pronto una gran nube gris tornada en ave inmensa con alas desplegadas venía hacia mí, portadora de alegría, pues el vuelo de las aves hechas de nubes trae buenos augurios. El ave desapareció y muchísimas nubes de diversos tamaños y de grises diversos se ordenaron en un círculo dejando en el centro un espacio azul muy tenue en el que refulgía una cinta luminosa y serpenteante.

Pensé: es como un anfiteatro para la enseñanza de la medicina y las nubes deben ser las maestras que ahora imparten una clase. Me concentré para oírlas y me dijeron que la sinuosidad de la cinta luminosa simbolizaba la del camino de nuestras vidas, cuyo trayecto en algún punto, quizás durante un sueño, es interrumpido por una pregunta que el universo y todas las almas que lo han habitado nos hacen, pidiéndonos que decidamos si queremos proseguir o si preferimos unirnos de nuevo con el todo... pero esa pregunta y nuestra respuesta la olvidamos totalmente y sentimos que la muerte nos espera agazapada y nos asalta cuando menos lo esperamos siendo la verdad que junto con el universo y las almas hemos establecido el cuándo, el cómo y todas las minuciosas circunstancias.

Nuestra alma eterna está siempre enamorada de lo efímero, de la forma que habita, de las que roza en su viaje, y en especial de alguna en donde vive un alma con la que misteriosamente se produce un reconocimiento pleno, un lazo estrecho de comunión...y es para aminorar el sufrimiento a la hora del desprendimiento que el ritual de la pregunta nos es recordado para que en ese minuto ineluctable tengamos consciencia de que nosotros mismos decidimos abrir las alas para el vuelo en ese momento, en esas circunstancias... ¿Acaso ese recordatorio hará que se suavice el sufrimiento de la despedida definitiva?
 
Vi de nuevo la escena celestial, la cinta luminosa se había bifurcado, una de sus puntas ascendía, la otra proseguía hasta extinguirse, expresión visual de las dos respuestas.

El anfiteatro de las nubes maestras desapareció y en su lugar quedaron las nubes danzarinas, las que ejecutan actos de magia y se transforman en miles de seres fantánticos o en animales que nos son conocidos, en rostros, en paisajes, que por  un breve rato contemplé, antes de comenzar otra de mis actividades favoritas: el chikung llamado Ba Duan Jin.

Apenas iniciaba el primer movimiento, cuando llegó el recuerdo: unos pocos días atrás,  ejecutando muy lentamente ese mismo movimiento y contemplando un sol crepuscular extraordinario, coronado por su propia luz, sentí de pronto que de todo mi cuerpo venían las palabras, que no llegué a articular: !Acepto mi muerte!...

Ya las nubes maestras me habían explicado que en algún momento tendría que vivir esa experiencia y el recordarla me hace sentir privilegiada; gracias al chikung, el cuerpo, sintiendo su propia unidad y su pertenencia al todo, había respondido que aún llevando el peso de la lúcida admisión de su finitud, quería proseguir por el tiempo que le fuera otorgado.

Conozco parte de la respuesta y sé que la aceptación de la muerte es un compromiso interior que requiere ser reiterado, pero que significa una gran ventaja en la cruel batalla que libra el ser humano ante la certidumbre de su inevitable mortalidad. Los detalles que puedan rodear ese evento en gran medida podemos modularlos de acuerdo con nuestro estilo de vida y con nuestros pensamientos, positivos o negativos, pero siempre podemos imaginar acontecimientos que estarían fuera de nuestro control. Esos pensamientos que a veces o frecuentemente nos asaltan alimentan la angustia de vivir.

Para aliviar esa angustia, cuando ejecuto los movimientos del Ba Duan Jin, que literalmente se traduce como Ocho Hebras de Brocado, pienso que cada una de las células de mi cuerpo le entrega a Dios hilos de seda para que, habiendo aceptado la muerte, Él urda el tejido de mi vida por venir como un tapiz de brocado, tan luminoso y coronado de luz como el sol de aquella tarde.


María Margarita López
2004
  


DEL DIARIO DE NANI (ÍNDICE)


martes, 4 de junio de 2019

DEL DIARIO DE NANI María Margarita López (Magazine No. 603)


TAI CHI CHUAN Y LA RELACIÓN ENTRE NATURALEZA Y CULTURA

Templo solitario. Li Cheng (919-967)

Por Martin Boedicker
 Tai Chi Chuan no es solamente una técnica de auto defensa, también es parte de la cultura china. Aunque se considere una técnica cultural, a través de su práctica se busca la naturaleza. Buscar la naturaleza a través de una técnica cultural parece una contradicción para la mente occidental, pero ¿acaso los chinos piensan lo mismo?

La Relación de Naturaleza y Cultura desde el Punto de Vista Occidental
La raíz de la palabra cultura se encuentra en el latín, nombre: cultura, verbo: colere: cuidar o arar, y su  origen clásico está en una obra de Cicerón  (DisputacionesTusculanas):

“No todos los campos cultivados son fructíferos, así mismo, no todas las mentes apropiadamente cultivadas producen fruto; y, siguiendo con la comparación, aunque un campo sea naturalmente fértil, no puede producir cosecha  sin haber sido preparado; pasa igual con una mente sin educación. Uno es débil sin lo otro. La filosofía es la cultura, el cultivo de la mente  (Disp. Tusc. III3). 

La idea de Cicerón del cultivo tiene consecuencias que moldean la mente occidental hasta el día de hoy. Cicerón creía que había encontrado el mismo principio detrás de la labor agrícola y del desarrollo de la mente humana. La tierra no preparada para producir es análoga a la mente descuidada; ambas deben ser cultivadas. Hay no solo una contradicción entre lo natural y lo cultivado, también hay una jerarquía. No hay que luchar por lo natural sino por lo cultivado. Hegel por ejemplo decía: “...lo natural es lo que no debería ser; el hombre no debe estar en la naturaleza que desde sus orígenes es el mal...”

Para generalizar, el mundo occidental desarrolló la idea de la contención de lo natural: en el macrocosmos, en  el sometimiento del entorno y en el microcosmos, en el control de la naturaleza humana.

Relación de la Cultura y de la Naturaleza en el Pensamiento Chino
La idea del movimiento del hombre de la naturaleza a la cultura se encuentra también en China. El comienzo del cultivo del hombre está a cargo de los sabios. El Libro de los Cambios explica: “En tiempos antiguos, cuando Fuxi había venido a gobernar todo bajo el Cielo, al mirar hacia arriba, contempló las formas brillantes en el firmamento, y mirando hacia abajo, las  formas en la tierra. Tejiendo estrellas inventó varias formas de nudos, para cazar y para pescar. Cuando murió Fuxi, su lugar fue tomado por Shennong. Él moldeó la madera para dar forma al arado, y dobló la madera para hacer el asa del arado. Las ventajas de arar y quitar la hierba se les enseñó a todos bajo el cielo. Animó a los mercados a ser abiertos a mediodía, para atraer a toda la gente y congregar en un solo lugar sus herramientas.

Después de la muerte de Shennong, surgieron Huang Di, Yao y Shun. Ellos tallaron los árboles para formar canoas y cortaron maderos largos y delgados para hacer remos. Entonces hubo el beneficio de canoas y remos para ayudar a los que no tenían otro medio de relacionarse con otros. Usaron bueyes y carretas y caballos y carros para transportar lo pesado y para viajes largos, beneficiando así a todos bajo el cielo. Por medio de cuerdas doblaron la madera para formar arcos y la afilaron para hacer flechas. Esto trajo el beneficio de los arcos y las flechas que sirvió para producir en todas partes un sentimiento de temor.

En la más remota antigüedad el gobierno fue llevado exitósamente mediante el uso de cuerdas anudadas (para preservar la memoria de las cosas). En tiempos subsecuentes, los sabios sustituyeron este sistema por el uso de caracteres escritos y grupos humanos conectados. Por medio de estos (la acción de todos), todos  podían ser regulados y los asuntos de todos, cuidadosamente registrados”

Relación de Naturaleza y Cultura en el Confucionismo
En el Confucionismo se sigue esta perspectiva. A través del trabajo de los sabios el hombre deja la naturaleza y se convierte en una persona cultivada. Pero esta condición no es una oposición a la naturaleza como en el pensamiento europeo, sino sólo una imagen. Todo en el cosmos es como el cosmos: naturaleza y cultura son expresiones del mismo orden cósmico. Esto se expresa con el término tres poderes (sancai), que son cielo, tierra y hombre, en el que cielo y tierra representan la naturaleza, con el hombre en medio de los dos. El Libro de los Cambios explica:

“En la antigüedadcuando los sabios crearon el Libro de los Cambios,siguieron el principiode la naturaleza interior (xing) y el destino.
Por lo tanto establecieron el modo (dao) del cielo
y lo llamaron yin y yang.Por lo tanto establecieron el modo de la tierray lo llamaron duro y suave.Por lo tanto establecieron el modo del hombrey lo llamaron humanidad (ren) y rectitud.
Ellos duplicaron estos tres poderesy por lo tanto en el Libro de los Cambiosseis líneas se vuelven un hexagrama”

Entonces la armonía entre cielo, tierra y hombre debe ser expresada en el mundo social como humanidad y rectitud. Su habilidad es desarrollada por una intensiva educación moral, perfeccionada por el constante auto-cultivo (xiushen). Auto-cultivo es el vínculo entre la virtud interior y el mundo externo. El libro “La Gran Enseñanza” (Daxue), uno de los cuatro libros (Sishu) del Confucionismo, explica:

“En la antigüedad quien quería explicar al mundo
su claro y puro poder interior
primero debe ordenar su hacienda
para ordenar su hacienda,
primero debe regular su familia
para regular su familia,
debe primero cultivarse a sí mismo
para regularse a sí mismo
debe primero rectificar su corazón-mente (xin)
para rectificar su corazón-mente
debe primero hacer sinceras (cheng) sus intenciones (yi)
para hacer sinceras sus intenciones
debe primero agrandar su conocimiento
la extensión del conocimiento yace en la investigación de las cosas”
(Boedicker p.58)

La investigación de las cosas en el mundo es una precondición para la conducta moral. Esto muestra muy claramente que el mundo externo está en contacto cercano con al mundo interior del hombre. Entonces el paso de la naturaleza a la cultura es un desarrollo natural.

Relación Naturaleza y Cultura en el Taoismo
La separación desde la naturaleza fue fácil para el Confucionista, pero no fue nunca lograda por el Taoísta. Comenta Bauer:

“Aún cuando el Taoista participaba activamente en la cultura y la sociedad e influía en partes de ellas, como medicina y estrategia militar, puede encontrarse en sus escritos el anhelo nostálgico de una vida simple y sin cuidados, en la naturaleza intacta, cuando el hombre no pensaba de sí mismo que era importante y no estaba separado de los otros seres”

Zhuangzi fue muy crítico ante el desarrollo de la cultura hecho por los sabios:

“Viviendo en la ignorancia y en la simplicidad, los hombres de antes estaban todos quietos y tranquilos. En aquellos días yin y yang estaban en armonía y equilibrio, los fantasmas y espíritus no perturbaban, las cuatro estaciones se sucedían en el orden debido, nada estaba nunca dañado, todo vivía el ciclo total de la vida, y los hombres no tenían donde emplear su inteligencia – esta fue una edad de identidad entre el hombre y la naturaleza. Durante esos días los hombres no hacían otra cosa sino seguir el curso natural de los eventos.

A medida que el tiempo pasaba, la virtud gradualmente se deterioró y declinó. Cuando Suiren y el rey Fuxi comenzaron a gobernar sobre el mundo, siguieron la inclinación del pueblo pero fallaron en retener el estado perfecto de unidad. Cuando Shennong y el Emperador Amarillo comenzaron a gobernar el mundo alcanzaron la estabilidad, pero fallaron en seguir la inclinación del pueblo; la virtud continuó deteriorándose y declinando. Cuando el rey Yao y el rey Shun comenzaron a gobernar el mundo, introdujeron sistemas de gobierno e instrucción con el resultado de que esa pureza fue mancillada y la simplicidad, dañada. Violaron el modo (dao) que promueve buenas obras y descuidaron la virtud que promueve buenas conductas. Entonces, ellos desdeñaron su naturaleza interior y siguieron sus propias mentes. Cuando la gente comienza a investigar mutuamente sus mentes, el orden del mundo no puede ser mantenido.

Después, se introdujeron formalidades y se promovió el aprendizaje general. Lo primero, escondía la naturaleza innata y lo segundo ahogaba la mente. Como resultado el pueblo comenzó a confundirse y a causar desorden. No ha habido manera de restaurar su pureza y sencillez originales."

Entonces, los taoístas no solo rechazan la cultura, para ellos la cultura es el comienzo del declive. Su ideal es vivir en la naturaleza separados de toda acción social, política y mundana; sólo retirándose en la naturaleza, uno puede desarrollar la naturalidad. Esta idea se expresa con el término  “no formado” (pu), que se considera el opuesto a “haber sido cultivado”.

Porque los taoístas rechazaban la cultura, desarrollaron su propia forma de auto-cultivo: alimentar la vida (yangsheng). Este término fue originalmente usado por los Confucionistas, pero luego se convirtió en un término exclusivamente taoísta. En yangsheng el taoísta trata de vivir de acuerdo con el modo (dao). Uno de los objetivos es mantener buena salud. En el Zhuangzi se encuentran tres estrategias de yangsheng:

  • El ayuno del corazón-mente (xinzhai) – el esfuerzo de hacerse uno con el qi
  • La pérdida del ser (sangwo)
  • La meditación llamada sentarse y olvidar (zuowang)


Relación de Naturaleza y Cultura en el Tai Chi Chuan
Si se compara la relación de naturaleza y cultura en el Confucionismo y en el Taoísmo, encontramos un aspecto común, que el hombre como parte del cosmos es un espejo de los principios cósmicos. Sin que importe si uno busca lo natural en la cultura o vea la naturaleza como algo santo,  ya busquemos una humanidad confucionista en el proceso de auto-cultivo o tratemos de estar cerca de la naturaleza para alimentar la vida, siempre estamos tratando de estar en armonía con los principios del cosmos.

La idea está enfatizada en la filosofía china de los últimos siglos y el ideal humano es una mezcla de naturalidad taoísta y del modo confucionista de ser cultivado. Estas dos cualidades son la garantía de una personalidad armónica.

Por esto también se hacen esfuerzos en el Tai Chi Chuan. El estudiante no tiene que desapegarse de lo natural al ejecutar las técnicas del Tai Chi Chuan. Todo lo contrario, ya que naturaleza y cultura no están en mutua contradicción. A través del cultivo del ser, se alcanza lo natural y lo natural lleva a un nivel mas alto de cultivo.

Un ejemplo es el llamado al movimiento natural. En opinión de viejos maestros de Tai Chi, esto puede alcanzarse solamente después de entrenar por largo tiempo, llamado gongfu (kungfu). Al final de este desarrollo, la naturalidad es vista como una medida del nivel de cultivo del ser y un testimonio de la naturaleza íntima del practicante.

En el Tai Chi Chuan también decimos que la respiración debe ser natural. Muy a menudo no es así. Para regresar a la respiración natural se necesita quietud interior y ejercicio exterior. Entonces, el Tai Chi Chuan puede capacitar para el retorno a una condición original que solamente estaba perdida

Traducción MM



DEL DIARIO DE NANI (ÍNDICE)

martes, 19 de febrero de 2019

ARTÍCULO DEL ARCHIVO NEI DAN (Magazine No. 602)


Angel del fuego y de los genitales, ¿conoces el limo,
la mama verde que primero me forzó a cantar…?
Anne Sexton

NUESTRO FUEGO ESPIRITUAL NECESITA UNA BASE EN LA TIERRA CENAGOSA



La palabra Adam designa a un ser formado con barro. En algunas historias de la creación, Dios, como un escultor, hace de arcilla a los seres. Demeter es una poderosa diosa griega, sin embargo, como diosa de los campos y del crecimiento de la naturaleza puede ser vista en una mazorca seca o en un grano de trigo. No sólo tenemos cuerpos llenos de órganos fangosos, y orinamos y defecamos, sino que también nuestras mentes e imaginaciones pertenecen a la tierra.

Leí una vez que un renombrado maestro espiritual, respondiendo al planteamiento acerca de la dificultad del celibato, dijo que sólo debíamos pensar qué era en realidad el sexo, para resistirlo. Tal aseveración viniendo de una persona que esperaríamos tuviera los pies sobre la tierra me decepcionó. El sexo es lodoso, desde cierto punto de vista, pero sólo un espíritu incorpóreo podría no apreciar el cuerpo sensual, húmedo y lleno de limo que somos y la ciénaga del mundo naturalmente decadente que habitamos.

Me pregunto, cómo sería si naciéramos de algún modo dramáticamente espiritual. Por ejemplo, como un trozo de gasa de seda cayendo de los cielos en suave revoloteo. ¿Sería eso preferible al nacimiento humano, entre las piernas, con sangre, excrementos y líquidos? No lo creo, porque nos ha sido dada la vida por la mama verde tanto como por el ángel de fuego, y la mama verde no piensa mucho en lo que hace. Ella ama y hace nacer y luego recobra para sí todo lo que entregó a la vida.

El misterio de la vida verde puede ser creído porque no es autoconsciente. A través de algún mágico poder de transformación lo verde en los árboles y plantas de la madre nos abruma con su belleza. Nunca he olvidado la visión que tuve una vez en Irlanda, de un campo en la primavera en el cual lo verde parecía arder como fuego haciendo resplandecer la verdad de que la naturaleza es divina y está llena de espíritu.

No confío en la espiritualidad desconectada del cuerpo que muchos sienten confortante. No confío en su preferencia por la luz blanca y en su asunción de que el espíritu reside en el firmamento o en las estrellas brillantes. Aún la adoración del sol tiene sentido sólo cuando incluimos al heliotropo que gira y produce clorofila verde.

Cuando rezo a la mama verde no me preocupa su autoridad o su castigo potencial, si bien no quiero que su belleza me confunda y me lleve a pensar que ella no es mortal y amenazadora. Pero es una madre, y eso hace toda la diferencia. Como Hildegard von Bingen dijo muchas veces, la santidad es verde, y como Julian de Norwich nos lo recuerda, Dios es una madre.

D.H. Lawrence advocó frecuentemente por una manera de vivir sensual, que él distinguía del simple pensar y estimar la sensualidad. Él fue también, en su paganismo, uno de los poetas modernos más religiosos. Parece que no hemos aprendido la lección de que nuestro cercano cuerpo lleno de limo es más santo que la mente seca y distante, porque todavía le rezamos a dioses abstractos y buscamos la redención mirando más allá de la sensualidad del momento. Quizás nosotros no aprehendemos el misterio que se encuentra en muchas enseñanzas religiosas para las cuales la vida espiritual comienza cuando Dios encarna, una palabra imaginativa para nombrar el limo verde
Thomas Moore
(Traducido de su obra Original Self)
Nei Dan Magazine No. 243 (28-07-09)
Sección: "Del diario de Nani" (María Margarita López)
Traducción MM.



ARTÍCULOS DEL ARCHIVO NEI DAN (ÍNDICE)

martes, 19 de junio de 2018

ARTÍCULOS DEL ARCHIVO NEI DAN (Magazine No. 595)


Sirio es una invernal estrella azul

Robert Francis, “Invierno Azul”

"LA VIDA ESPIRITUAL EQUIVALE A VIVIR LA POESÍA DEL MUNDO, NO A LOS HECHOS"


Hay quienes creen que el pueblo Dogon de Mali, en Africa, fue instruido por visitantes de otro planeta acerca de las estrellas, especialmente sobre Sirio y su compañera. Las mitologías de estos pueblos se usan para fundamentar la idea de que hemos sido visitados por extraterrestres y que la prueba está en los sencillos dibujos de una comunidad africana. Carl Sagan y otros han puesto en duda este aserto, pero quisiera ir más allá del cuestionamiento de los hechos para cuestionar el abordaje de los mismos.

La poesía, en el sentido lato de la palabra, poemas, cuentos, mitos, pinturas, danzas, sueños, es el más apto y excitante vehículo para viajar que podamos tener. Más efectiva y penetrante que los misiles, las naves espaciales y las sondas de Marte, la poesía nos lleva lejos, mucho más lejos, hacia una realidad que es a la vez nuestra y absolutamente ajena. Esto sería una observación trillada a menos que recordemos muchas enseñanzas antiguas que nos hablan de los viajes del alma.

En muchas áreas de la vida hacemos literales nuestros deseos. Buscando una vida dulce, consumimos mucho azúcar. Queriendo alcanzar el significado de nuestras vidas, convertimos ese deseo en un trabajo duro y largo. Intentando vivir en una dimensión puramente espiritual, tratamos de perder peso y sintiendo la necesidad de movernos más allá de los hechos de la vida concreta, construimos cohetes espaciales.

En nuestro hogar tenemos un telescopio apuntado día y noche hacia el cielo. Cuando ocasionalmente miro la luna y los anillos de Saturno, me siento transportado hacia una maravilla y envuelto en el misterio. Y esto es suficiente. No necesito ir a Saturno y sentir su polvo en mis pies. Sólo necesito maravillarme con sus anillos y sentirme arrebatado por la belleza, las distancias y la luminosidad del mundo en el cual habito.

Quisiera tener una charla con un viajero de otro planeta, pero si eso fuera posible, haría lo que Carl Sagan y otros dicen: le interpretaría algo de Bach y de Bob Dylan, le enseñaría un Botticelli y lo vería tornarse verde de envidia, un hombrecillo verde. Pero no necesito tal charla porque me basta la embrujadora poesía del mundo. Presumo que los Dogon son los mejores poetas de estos lados y prefiero contemplar sus sencillos dibujos a investigar su posible connivencia con turistas de la luna de Sirio.

No me agrada mucho la ciencia ficción, a causa de su énfasis en la ciencia y no en la ficción, sin embargo, disfruté de la serie Star Trek a causa de su auto-parodia tan cercana y tan simple. De todas maneras, es obvio que las historias de viajes se refieren a nosotros, no a ellos. Mientras estemos confundiendo estas categorías, permaneceremos indignos de una conversación con nuestros hermanos de Sirio. Imagino que ellos seguirán apartados de nosotros hasta que sepamos hablarle de los viajes del poeta y seamos verdaderamente transportados a otro espacio, a otro tiempo…hasta que podamos encontrarnos con ellos para intercambiar impresiones como viajeros del alma.
Thomas Moore
(Traducido de su obra Original Self)
Nei Dan Magazine No. 239: 30-06-09
Sección: "Del Diario de Nani" (María Margarita López)
Traducción MM.



martes, 16 de enero de 2018

ARTÍCULOS DEL ARCHIVO NEI DAN (Magazine No. 588)

Debajo de cada profundidad se abre otra más honda
Ralph Waldo Emerson

LA NARRACIÓN DEL MOMENTO OCULTA UNA HISTORIA MÁS PROFUNDA QUE ESPERA SER DESCUBIERTA


Cuando practicaba terapia, una de mis “técnicas” era oír primero la historia que el cliente me contaba para luego encontrar la manera de profundizar esa historia. Este abordaje requería contención de mi parte, porque es siempre tentador, cuando oímos expresar a otro su ficción acerca de la vida, contrastarla con la nuestra. Esta lealtad al mito personal es comprensible porque nuestra historia es la cosa más preciosa que tenemos. Nuestra vida depende de él. Sin embargo, uno de los aspectos hermosos de la vida en sociedad es la oportunidad de encontrarnos con otros seres, con ficciones diferentes a la nuestra.

Por ejemplo, una mujer puede llegar a la terapia quejándose de que en su vida adulta nunca ha podido tener una buena relación con los hombres porque en su infancia su padre había sido emocionalmente frío y distante en su relación con ella. El relato es muy convincente, y en algún nivel es sin duda verdadero. Ella lo cree con todo su corazón, pero, pese a toda su validez y utilidad, puede tener consecuencias negativas.

Ella puede, por ejemplo, sentirse alienada de su padre porque la historia conlleva una culpabilización: el peso de sus fallas en el amor lo pone en su padre. Habiendo desplazado la responsabilidad, se siente aliviada, pero en realidad se ha colocado como una versión espejo de su padre. Ahora es ella la fría y distante con respecto a él.

La historia está muy lejos de ser completa, aún cuando pueda parecer una acabada explicación. Donde quiera que una historia pone punto final a la reflexión y a narraciones ulteriores, esa historia está sirviendo de defensa. Lo importante de una buena narración es dar vida a otras y a ulteriores y más profundas reflexiones. En la terapia, hora tras hora, tomo nota de la cualidad de lo que se me cuenta. Trato de no tomarlo literalmente, como se presenta, porque entonces yo no sería más que un componente de una estrategia defensiva. La poesía de la historia personal es su apertura hacia la intuición, su invitación a ir más allá en la reflexión. La terapia podría ser definida como una profundización de la historia que se vive y se narra.

Para profundizar el relato debo explorar ciertos temas y narraciones. “¿Qué hacía su padre cuando se mostraba remoto y frío? ¿Cómo reaccionaban otras personas ante su frialdad? ¿Dónde piensa usted que nació su actitud o hábito? ¿En ese respecto, era su madre diferente? ¿Sus familias paternas y maternas diferían en su tono emocional? ¿Los abuelos paternos, eran como él? ¿Cómo reaccionó él al saberse padre de una niña?”.

Con todas estas preguntas no estoy buscando una explicación definitiva, sino más bien, expandiendo la trama principal en sub tramas, buscando también personajes secundarios, no un culpable. Sólo quiero la plenitud de la historia. Como punto de partida para el diálogo pretendo conocer el paisaje imaginario en el cual mi cliente ha construido su hogar emocional.

Otro abordaje podría ser buscar en otras fuentes de narraciones en el momento presente de la vida de la mujer. Usualmente encontramos riqueza de motivos en los sueños, que nos dirigen hacia direcciones más sutiles. La mujer podría soñar que estaba siendo conducida en un auto por un hombre desconocido o por su amante actual, y ello podría llevarnos a relacionar su situación con el tema del control. Quizás ella cae en el hábito cultural de concederle al hombre demasiado poder. A menudo las mujeres me hablan de sueños en escaleras o ascensores, que indican que el asunto tiene que ver con la verticalidad. Recuerdo el sueño de una mujer en el cual ella estaba a medio camino subiendo en el ascensor y vio a su amado que coincidía con ella, pero bajando por las escaleras. Todo el mundo habla de “ascender” hacia el despertar y hacia la perfección, pero la vida que buscamos puede estar más abajo de nuestra comprensión actual, y no más arriba de ella.

El relato que está dentro y por debajo de la historia familiar casi siempre está lleno de insight y de nuevas posibilidades. Puede requerir valor descender, abandonando la claridad, aunque sea ilusoria, cambiándola por confusión y perplejidad. Nuestros relatos nos protegen del misterio de nuestras vidas, pero siempre existe la oportunidad de llevar nuestra narración hacia lo profundo y la posibilidad de encontrar la inteligencia y la comodidad que hemos estado buscando, en algún nivel más bajo que el del "sótano" de nuestras expectativas.

Thomas Moore

(Traducido de su obra Original Self)
Nei Dan magazine No. 235 (02-06-09)
Sección: "Del diario de Nani" (María Margarita López)
Traducción MM


martes, 1 de agosto de 2017

ARTÍCULO DEL ARCHIVO NEI DAN (Magazine No. 581)

Monk: “¿Qué es Zen?”
Tosu (Maestro Zen): “Zen”
D.T.Suzuki – “Zen y Cultura Japonesa”

VIVIR EN EL MOMENTO ES TODO, SIN EMBARGO, NO ES SUFICIENTE


Estaba dando una conferencia en uno de mis sitios favoritos, el Centro Educacional C.G. Jung, en Houston, Texas, cuando una mujer en el auditorio dijo: “Solía buscar sentido por todas partes, de ahora en adelante voy a vivir simplemente con lo que es”. Sin pensarlo mucho repliqué: “El problema es que lo que es, no es”. Solamente en nuestra particular imaginación está “lo que es” y esa imaginación es más complicada que nuestra intención de tratar simplemente con “lo que es”.

Sentí que ella estaba haciendo algo que he hecho muchas veces en mi vida: encontrar una defensa sutil, inteligente, contra la complejidad de la vida. La poetisa y analista jungiana, Patricia Berry, dice que sólo somos capaces de defendernos ante alguna necesidad vital cuando encontramos una defensa tan hermética y razonable que no parezca una defensa. En eso pensé cuando oí el comentario acerca de vivir sólo con lo que es. Si tomamos literalmente la afirmación de que sólo cuenta lo que es, entonces, habremos encerrado nuestra vida tal como se presenta, optando por la fantasía de una vida simple y clara.

Esa idea es muy diferente a la de enfrentar la vida con todas sus emociones contrarias, historia personal y complicadas relaciones. El complejo revoltijo de la vida, desafortunado desde algún punto de vista, es exactamente lo que es. Y así mismo las ansiedades, los recuerdos y las anticipaciones. Todo ello existe en el precioso momento y constituye lo que es.

Quizás lo que el maestro Zen está señalando es la posibilidad de vivir concretamente, en vez de abstractamente, con originalidad, en vez de con una buena idea. En ese caso, la filosofía de vivir en el momento es la peor manera de vivir, porque es abstracta. Para encontrarnos en el presente podríamos tener que abandonar cualquier programa o idea de vivir en el presente, porque estar presente no es lo mismo que tratar de estar presente. De todas maneras, lo que es, nunca será.

Sería mejor dejar la astucia de lado. El pensamiento correcto no nos lleva a parte alguna. La astucia ante la vida sólo nos impide vivirla. En la afirmación de que solamente quiero vivir el momento subyace el cuento de evitar la complejidad de la vida, y paradójicamente, al optar por la idea de lo que es, también evitamos la plenitud que está frente a nosotros.

El ímpetu de ocuparnos sólo con lo que es puede tener su raíz en una imaginaria claridad prístina. ¡Si la vida fuera simple, separada de la obsesión del pasado, del submundo de emociones y deseos, de las conexiones con el resto del mundo! Pudiera ser igualmente importante ver lo que fue y lo que parece ser, bajo la superficie de las cosas.

De acuerdo con mi conocimiento, el maestro Zen no aconseja vivir en el momento o tratar sólo con lo que es. El poeta Zen dice:

Los gansos salvajes no tienen la intención de reflejarse

El agua no piensa en recibir sus imágenes

Las cosas pasan sin intención alguna que las haga que sucedan. Nos vemos envueltos en situaciones que podemos tratar de poseer pero que se resisten a ser poseídas. Las cosas pasan libremente. Abandonar la satisfacción del ego de sentirse en control y de ser el centro de la acción, es una manera simple de ser. Pero la idea de estar en el eterno ahora, tratando sólo con lo que es, puede ser un impedimento que nos impida ver lo que podría ser.
Thomas Moore
(Traducido de su obra Original Self)
Nei Dan Magazine No. 231 (05-05-09)
Sección: "Del diario de Nani" (María Margarita López)
Traducción MM