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miércoles, 4 de marzo de 2020

ARTÍCULOS DEL ARCHIVO NEI DAN (Magazine No. 613)


¡Yo no soy nadie! ¿Quién eres tú?
Emily Dickinson

EL PROYECTO DE SER ALGUIEN ES LA MANERA MÁS SEGURA DE NO SENTIRSE NUNCA COMO UNA PERSONA


Un viejo chiste judío: un rabino levanta sus manos en ferviente plegaria. “No soy nadie” proclama impetuosamente. Un estudiante presencia el rezo y se postra, levanta los brazos y con fuerza dice “No soy nadie”. El que limpia el templo los ve, cae de rodillas, agita los brazos y grita “No soy nadie”. El rabino lo mira y le dice al estudiante “Él, ¿quién se cree que es?”.

Las personas hoy en día tienen un grado tal de incertidumbre sobre el tener una identidad, que hacen del tenerla un proyecto. Quieren crecer y actualizarse a sí mismos. Quieren llegar a ser alguien y le rinden pleitesía fuera de toda proporción a todo aquél que ha llegado a ser un super alguien, una celebridad.

El secreto es que cada uno de nosotros es alguien desde el nacimiento. Somos originales porque tenemos un alma. Al comienzo, no somos, como el pensamiento moderno nos ha hecho creer, una tabula rasa, una pizarra en blanco. Somos personas a quienes nos ha sido ofrecida la experiencia de nuestra individualidad, a lo largo de toda nuestra vida, no importa cuanto dure. Pero hoy hemos olvidado el alma, que el la fuente de la personalidad. Al nacer nos vemos como botellas vacías y primorosamente limpias que quieren ser llenadas.

Es el alma la que nos ofrece un sentido de identidad, y es el daimon, el otro sí mismo, en palabras de Yeats, lo que nos lleva hacia la posesión total de nuestra capacidad como un ser. Al no apreciar al alma profunda que contiene nuestro sentido de nosotros mismos, lo buscamos en los lugares errados y lo imaginamos en la forma equivocada. Este sí mismo no es algo que pueda fabricarse mediante logros, astucia, ejercitación o aprendizaje. No es el producto de auto análisis o comprensión. Es un don, esperando ser aceptado y alimentado en su desenvolvimiento.

No tenemos que merecernos ser una individualidad, pero podemos perder esa consciencia a través de una visión sesgada de la vida. Entonces nos sentimos inseguros y nos esforzamos en recobrar lo que asumimos nunca tuvimos desde el primer momento. Algunos están fuera de sintonía con el nadie que los liberaría del proyecto de ser. Ser la quintaesencia de lo ordinario nos ayuda a encontrar el umbral en donde el ser alguien y el ser nadie se encuentran, donde desaparece el peso de tener que tener una personalidad. El narcisismo es una profunda incertidumbre sobre si podemos soportar el no ser alguien, pero el vivir con el pleno reconocimiento del alma nos otorga una sólida identidad sin importar lo que esté sucediendo en la superficie.

Ya tarde en la vida me convertí en una suerte de alguien. En los limitados círculos de los que leen libros serios acerca del espíritu y el alma, yo era una personalidad. Pero encontré muchas goteras en este reconocimiento. Una vez estaba siendo entrevistado en un programa de radio que me gustaba, y el muy dotado y talentoso anfitrión me dijo que él no había tenido tiempo de leer mi libro porque tenía que estar preparado para otro entrevistado que era más alguien que yo. Otra vez, estando sentado en la mesa de autor de una librería en California, autografiando libros, en el medio de mis quince minutos de "autor firmando libros", el encargado rompió mi foto y el cartel, preparando el lugar para la próxima celebridad. Descubrí la crueldad que encierra la jerarquización debida al status para los que no sean alguien.

Ser alguien es también difícil para algunas personas que me rodean, las cuales se vuelven nadie cuando el foco de la atención está puesto sobre otra persona. También he estado en el otro extremo de la desatención. Comía una vez con el actor André Gregory en un restaurante que él frecuentaba en Greenvich Village. El propietario vino varias veces a nuestra mesa para ver que todo estuviera en orden, y todas las veces, le hablaba a André, sin siquiera dirigirme una mirada. Dentro del resplandor del “alguien” de mi amigo actor, yo no existía.

Ser alguien también nos expone a ser atacados por las mismas personas, que aún reconociendo nuestra individualidad, lo resienten o nos envidian. Porque eres alguien, se sienten celosos y te achacan diversas faltas. Una persona prominente está muy a mano para desplazar la culpa.

Muchos quieren ser alguien y ese apetito probablemente sea natural y esté bien, pero igualmente puede distraernos de la rica vida a nuestro alcance, a medio camino entre ser alguien y no ser nadie. Podríamos pensar que nos gustaría saborear la celebridad, pero aquellos que la tienen, aún cuando disfrutan los tiempos de pavonearse, también sienten sus desventajas y peligros, los obvios, pérdida de la privacidad, crítica pública, y, los menos obvios, los desengaños acerca de que el ser una celebridad pueda resolver el enigma de la vida. Podríamos sorprendernos al saber que el hambre de sentir la propia substancia no muere sino cuando finalmente se desvanece en el fulgor de no ser nadie.

Puede ser que lo que anhelamos no sea la celebridad literal, sino el sentir que la vida tiene sentido, que pertenecemos a esta tierra, que contribuimos y que somos apreciados. Ser una celebridad no garantiza esas necesidades y en verdad, puede ser una profunda desilusión con respecto a nuestras expectativas. Pero ser una celebridad es sólo un síntoma, una evidencia, del poderoso sentimiento de ofrecernos a nosotros mismos, con nuestra pasión y substancia real, y por el cálido y verdadero reconocimiento de los seres que nos rodean.
Thomas Moore
(Traducido de su obra Original Self)
Nei Dan Magazine No. 251 (06-10-09)
Sección: "Del diario de Nani"
(María Margarita López)




martes, 19 de febrero de 2019

ARTÍCULO DEL ARCHIVO NEI DAN (Magazine No. 602)


Angel del fuego y de los genitales, ¿conoces el limo,
la mama verde que primero me forzó a cantar…?
Anne Sexton

NUESTRO FUEGO ESPIRITUAL NECESITA UNA BASE EN LA TIERRA CENAGOSA



La palabra Adam designa a un ser formado con barro. En algunas historias de la creación, Dios, como un escultor, hace de arcilla a los seres. Demeter es una poderosa diosa griega, sin embargo, como diosa de los campos y del crecimiento de la naturaleza puede ser vista en una mazorca seca o en un grano de trigo. No sólo tenemos cuerpos llenos de órganos fangosos, y orinamos y defecamos, sino que también nuestras mentes e imaginaciones pertenecen a la tierra.

Leí una vez que un renombrado maestro espiritual, respondiendo al planteamiento acerca de la dificultad del celibato, dijo que sólo debíamos pensar qué era en realidad el sexo, para resistirlo. Tal aseveración viniendo de una persona que esperaríamos tuviera los pies sobre la tierra me decepcionó. El sexo es lodoso, desde cierto punto de vista, pero sólo un espíritu incorpóreo podría no apreciar el cuerpo sensual, húmedo y lleno de limo que somos y la ciénaga del mundo naturalmente decadente que habitamos.

Me pregunto, cómo sería si naciéramos de algún modo dramáticamente espiritual. Por ejemplo, como un trozo de gasa de seda cayendo de los cielos en suave revoloteo. ¿Sería eso preferible al nacimiento humano, entre las piernas, con sangre, excrementos y líquidos? No lo creo, porque nos ha sido dada la vida por la mama verde tanto como por el ángel de fuego, y la mama verde no piensa mucho en lo que hace. Ella ama y hace nacer y luego recobra para sí todo lo que entregó a la vida.

El misterio de la vida verde puede ser creído porque no es autoconsciente. A través de algún mágico poder de transformación lo verde en los árboles y plantas de la madre nos abruma con su belleza. Nunca he olvidado la visión que tuve una vez en Irlanda, de un campo en la primavera en el cual lo verde parecía arder como fuego haciendo resplandecer la verdad de que la naturaleza es divina y está llena de espíritu.

No confío en la espiritualidad desconectada del cuerpo que muchos sienten confortante. No confío en su preferencia por la luz blanca y en su asunción de que el espíritu reside en el firmamento o en las estrellas brillantes. Aún la adoración del sol tiene sentido sólo cuando incluimos al heliotropo que gira y produce clorofila verde.

Cuando rezo a la mama verde no me preocupa su autoridad o su castigo potencial, si bien no quiero que su belleza me confunda y me lleve a pensar que ella no es mortal y amenazadora. Pero es una madre, y eso hace toda la diferencia. Como Hildegard von Bingen dijo muchas veces, la santidad es verde, y como Julian de Norwich nos lo recuerda, Dios es una madre.

D.H. Lawrence advocó frecuentemente por una manera de vivir sensual, que él distinguía del simple pensar y estimar la sensualidad. Él fue también, en su paganismo, uno de los poetas modernos más religiosos. Parece que no hemos aprendido la lección de que nuestro cercano cuerpo lleno de limo es más santo que la mente seca y distante, porque todavía le rezamos a dioses abstractos y buscamos la redención mirando más allá de la sensualidad del momento. Quizás nosotros no aprehendemos el misterio que se encuentra en muchas enseñanzas religiosas para las cuales la vida espiritual comienza cuando Dios encarna, una palabra imaginativa para nombrar el limo verde
Thomas Moore
(Traducido de su obra Original Self)
Nei Dan Magazine No. 243 (28-07-09)
Sección: "Del diario de Nani" (María Margarita López)
Traducción MM.



ARTÍCULOS DEL ARCHIVO NEI DAN (ÍNDICE)

martes, 19 de junio de 2018

ARTÍCULOS DEL ARCHIVO NEI DAN (Magazine No. 595)


Sirio es una invernal estrella azul

Robert Francis, “Invierno Azul”

"LA VIDA ESPIRITUAL EQUIVALE A VIVIR LA POESÍA DEL MUNDO, NO A LOS HECHOS"


Hay quienes creen que el pueblo Dogon de Mali, en Africa, fue instruido por visitantes de otro planeta acerca de las estrellas, especialmente sobre Sirio y su compañera. Las mitologías de estos pueblos se usan para fundamentar la idea de que hemos sido visitados por extraterrestres y que la prueba está en los sencillos dibujos de una comunidad africana. Carl Sagan y otros han puesto en duda este aserto, pero quisiera ir más allá del cuestionamiento de los hechos para cuestionar el abordaje de los mismos.

La poesía, en el sentido lato de la palabra, poemas, cuentos, mitos, pinturas, danzas, sueños, es el más apto y excitante vehículo para viajar que podamos tener. Más efectiva y penetrante que los misiles, las naves espaciales y las sondas de Marte, la poesía nos lleva lejos, mucho más lejos, hacia una realidad que es a la vez nuestra y absolutamente ajena. Esto sería una observación trillada a menos que recordemos muchas enseñanzas antiguas que nos hablan de los viajes del alma.

En muchas áreas de la vida hacemos literales nuestros deseos. Buscando una vida dulce, consumimos mucho azúcar. Queriendo alcanzar el significado de nuestras vidas, convertimos ese deseo en un trabajo duro y largo. Intentando vivir en una dimensión puramente espiritual, tratamos de perder peso y sintiendo la necesidad de movernos más allá de los hechos de la vida concreta, construimos cohetes espaciales.

En nuestro hogar tenemos un telescopio apuntado día y noche hacia el cielo. Cuando ocasionalmente miro la luna y los anillos de Saturno, me siento transportado hacia una maravilla y envuelto en el misterio. Y esto es suficiente. No necesito ir a Saturno y sentir su polvo en mis pies. Sólo necesito maravillarme con sus anillos y sentirme arrebatado por la belleza, las distancias y la luminosidad del mundo en el cual habito.

Quisiera tener una charla con un viajero de otro planeta, pero si eso fuera posible, haría lo que Carl Sagan y otros dicen: le interpretaría algo de Bach y de Bob Dylan, le enseñaría un Botticelli y lo vería tornarse verde de envidia, un hombrecillo verde. Pero no necesito tal charla porque me basta la embrujadora poesía del mundo. Presumo que los Dogon son los mejores poetas de estos lados y prefiero contemplar sus sencillos dibujos a investigar su posible connivencia con turistas de la luna de Sirio.

No me agrada mucho la ciencia ficción, a causa de su énfasis en la ciencia y no en la ficción, sin embargo, disfruté de la serie Star Trek a causa de su auto-parodia tan cercana y tan simple. De todas maneras, es obvio que las historias de viajes se refieren a nosotros, no a ellos. Mientras estemos confundiendo estas categorías, permaneceremos indignos de una conversación con nuestros hermanos de Sirio. Imagino que ellos seguirán apartados de nosotros hasta que sepamos hablarle de los viajes del poeta y seamos verdaderamente transportados a otro espacio, a otro tiempo…hasta que podamos encontrarnos con ellos para intercambiar impresiones como viajeros del alma.
Thomas Moore
(Traducido de su obra Original Self)
Nei Dan Magazine No. 239: 30-06-09
Sección: "Del Diario de Nani" (María Margarita López)
Traducción MM.



martes, 23 de mayo de 2017

ARTÍCULOS DEL ARCHIVO NEI DAN (Magazine No. 574)

“Entregarse plenamente es un hermoso y emocionante privilegio”
(dijo el profesor Mephesto, citando a Candy)
Terry Southern y Mason Hoffenberg

LA INGENUIDAD Y EL CINISMO APARECEN ANTE EL FRACASO DE NO LOGRAR LA INOCENCIA


Es necesario vivir una vida ética, sintiéndonos bien con nosotros mismos, para alcanzar algún grado de inocencia. A veces confundimos candidez e inocencia. Podemos pensar que es maduro ser cínico e inmaduro ser inocente. Pero la mayoría de nosotros necesita sentirse liberado del peso de un karma opresivo, libre de culpa, y de alguna manera, sin maldad a los ojos del mundo. Hay una clase de inocencia que es a la vez inteligente y sabia acerca de lo mundano.

La candidez es el fracaso de crecer y entrar en la vida adulta. Los norteamericanos son ingenuos de muchas maneras, a veces, identificándose con valores nobles mientras actúan de un modo ferozmente egoísta y violento. Parecemos creer en nuestros valores ingenuos y fallamos en ver la contradicción definitoria de nuestra cultura: nuestros ideales nobles unidos a las maneras atroces en que a menudo nos tratamos a nosotros mismos y a los demás. Nuestra candidez nos ciega y no vemos ni nuestros verdaderos valores ni los desastres que infligimos.

Esto no significa que todos somos villanos y que no hacemos el bien, pero estamos engañados por un “complejo de inocencia”, una imagen falsa que es más pulcra que lo que los hechos muestran. Nos creemos inocentes, y sin embargo, en todas las esferas, actuamos corruptamente. En muchas culturas la corrupción es un arte. Pero nosotros queremos tenerlo todo: una clara consciencia y libertad para actuar en forma desviada. El resultado es no sólo confundir a otros de culturas diferentes que tienen que tratar con nosotros, sino que en el fondo de nuestros corazones, nos negamos la inocencia genuina que necesitamos.


La confusión acerca de la inocencia tiene efectos desastrosos en nuestra conducta y actitudes. Si no nos sentimos inocentes, podemos caer en el cinismo, y luego, todos los valores se hacen irrelevantes. Ni siquiera trataríamos de llevar éticamente nuestros asuntos; llegaríamos a no sentir arrepentimiento alguno al dañar a otros. La ausencia de inocencia puede contribuir a un colapso de los valores.

Nacemos ingenuos pero podemos crecer con inocencia, que es algo que debe ser alcanzado. En el camino hacia la inocencia, podemos pasar a través de etapas en las cuales sintamos culpa o nos entretengamos con el mal –las almas pusilánimes no llegan fácilmente a la inocencia. Con coraje podemos conocer la realidad de la vida y hacer elecciones que promuevan nuestra inocencia, evitando al mismo tiempo la candidez o el cinismo.

Mis mentores en psicología arquetipal solían hablar de arquetipos divididos. Cuando un patrón constructivo vital falla, a menudo se divide en dos variantes extremas y destructivas. Cuando por ejemplo la fortaleza flaquea, la falla puede mostrarse como una vulnerabilidad excesiva de un lado y una agresividad extrema del otro. De modo similar, la inocencia fallida puede dividirse en ingenuidad y cinismo.


Cuando la inocencia está dividida, sus formas sintomáticas se alternan dentro de una misma persona o grupo. Cándido en un momento, cínico en otro. Un sentido de pureza puede cubrir nuestras acciones que están llenas de culpa. O una persona o grupo puede volverse el agresor cínico y el otro, la víctima ingenua. En todos los casos, el alma es mantenida afuera por estos complejos densos y ciegos. En tales condiciones podemos sentirnos manejados, fuera de control o simplemente ignorantes.

En alquimia, después de un largo y difícil proceso de separación y unión, se representa un ave blanca que sale volando de la retorta de la transformación. El ave puede ser vista como la inocencia que se alcanza después de una larga lucha llena de tentaciones de corrupción. Esta clase de inocencia solamente llega hacia el fin del proceso, después de mucho trabajo y experimentación. Se logra duramente, pero es signo de la evolución del alma.

La inocencia, ganada solamente después de años de lucha para obtener una vida profundamente ética, en medio de una cultura desgarrada entre ideales ingenuos y conductas cínicas, permite que nos aceptemos absolutamente: perdonándonos por nuestras pasadas ignorancia y estupidez y respirando el aire vigorizador de una verdadera pureza.
Thomas Moore
(Traducido de su obra Original Self)
Nei Dan Magazine No. 227 (31-03-09)
Sección: "El diario de Nani" (María Margarita López)
Traducción MM




martes, 28 de marzo de 2017

ARTÍCULOS DEL ARCHIVO NEI DAN (Magazine No. 567)

“Estamos en septiembre y sin embargo mis flores están tan frescas como en junio. Amherst se ha convertido en el Edén. Cerrar los ojos es viajar. Las estaciones lo comprenden. !Qué triste ser un Artículo! Es decir, no tener alma.”
Emily Dickinson


EL PEQUEÑO MUNDO DE NUESTROS ASUNTOS COTIDIANOS ES EL COSMOS EN MINIATURA


Emily Dickinson fue uno de los artistas norteamericanos más profundos e imaginativos, y sin embargo vivió la mayor parte de su vida en los catorce acres de su hogar en Amherst, Massachussets. Desde allá contempló al mundo entero, naturaleza, cultura, pasiones humanas y expresión artística. En sus treinta tempranos, ella sintetizó su vida en una carta dirigida a Thomas Wentworth Higgison, quien fue el primero en reconocer su daimon y genio creativo. Escribió: “Usted me pregunta por las Colinas Compañeras, señor, y por el Ocaso… y un Perro”.

La absoluta transparencia y sofisticada inocencia que hay en esta carta se hacen potentes cuando la leemos en nuestro tiempo de engaños e intencionada opacidad. Higginson describió su primer encuentro con Dickinson en una carta: “Ella se acercó a mí con dos azucenas, que en una suerte de actitud infantil, puso en mi mano diciendo con una voz de niña asustada y sin aliento: “Ellas son mi presentación”. Sin duda esas azucenas venían de su jardín, que se extendía hacia un lado de su casa.

Durante nueve años practiqué la psicoterapia a una cuadra de la tumba de Emily Dickinson y viví cerca de su hogar. En un verano, mi esposa instaló su caballete en el jardín de Dickinson, pintando sus impresiones de un solo árbol. Solamente una vez hicimos un tour por la casa, con un talentoso y sensitivo irlandés, al cual ofendí sin intención. Dickinson fue igualmente sensitiva, tanto, que algunos eruditos han hecho carrera del estudio de sus neurosis.

Emily Dickinson vivió la filosofía de William Blake: Ver al mundo en un grano de arena y a la eternidad en una hora. El universo se extendía frente a ella en los catorce acres de jardines, céspedes y colinas que podía ver a la distancia, tal como hoy en día podemos hacerlo desde las habitaciones superiores de su hogar.

Cada artista parece tener acceso a una hendidura especial en la opacidad del cosmos, una grieta a través de la cual pueden percibir la totalidad para así construir su filosofía y su vida. ¿Acaso nosotros no podemos también ser capaces de mirar nuestros pequeños mundos percibiendo el Universo – el Todo, manifestado en lo ordinariamente Pequeño? De esa manera nuestras vidas recobrarían sus propias dimensiones, medidas por el tiempo y la eternidad, el lugar y el infinito.


Se requieren ojos calibrados para el ancho mundo que puedan observar el evento o artículo más común y vislumbrar en ellos las incursiones de la eternidad. Esta capacidad le otorga sentido a los días comunes y nos libera de la innecesaria tarea de encontrar sentido fuera de nuestras propias limitadas vidas. Todo lo que se requiere es imaginación, la perspectiva poética, ojos que a través de las sensaciones alcancen a ver la esencia emocional e intelectual.

Como la sensitiva y tímida de Amherst, si vivimos completa e intensamente podemos encontrar el sentido de la vida, aún dentro de los límites de nuestras ordinarias existencias particulares.

Thomas Moore
(Traducido de su obra Original Self)
Nei Dan Magazine No. 223 (03-03-09)
Sección: "Del diario de Nani" (María Margarita López)
Traducción MM



ARTÍCULOS DEL ARCHIVO NEI DAN (ÍNDICE)

martes, 31 de enero de 2017

ARTÍCULOS DEL ARCHIVO NEI DAN (Magazine No. 560)

Aún cuando nos encontramos despreocupados
 y adormecidos sobre la almohada de nuestros pecados,
 Él nos perturba de tiempo en tiempo,
 nos sacude, nos golpea y hace lo mejor
 que puede para despertarnos por medio de tribulaciones.
Thomas More

CUANDO LAS COSAS NO NOS SUCEDEN COMO LAS HEMOS PLANIFICADO Y ESPERADO, PODEMOS ENTENDER LA SORPRESA Y LA DESILUSIÓN COMO UN DESPERTAR HACIA UN DESIGNIO MÁS PROFUNDO


Esta lección de Tomás Moro, escrita en su celda de la Torre de Londres, puede sonar como algo obvio, pero recordemos que había sido un abogado y juez extremadamente inteligente, exitoso y poderoso, designado Lord Canciller por el rey Enrique VIII. Moro no tenía tiempo para lamentaciones pues debía elaborar argumentos para salvar su vida y la de su familia. En su celda escribió varias piezas devocionales y reflexivas, oyendo a su consciencia, clasificando el conjunto de pensamientos y sentimientos que lo asaltaban mientras se preparaba para la decisión más desafiante de su vida.

Un soleado domingo llegué a la Torre de Londres con mi esposa e hijos. Habíamos arreglado una visita a la celda en donde Tomás Moro pasó sus últimos catorce meses. Un viejo vigilante nos permitió entrar en la celda, la cual está escondida detrás de una puerta que pudiera haber sido la entrada de cualquier residencia victoriana. En aquella habitación famosa – abovedada, blanqueada, austera – imaginé como debió haber sido para aquel hombre cultivado el estar separado de su amada familia y obligado a elegir entre su consciencia y su vida.

Hoy en día no usamos el lenguaje del pecado y sin embargo nos encontramos adormecidos sobre la almohada de nuestra inconsciencia. Cuando las cosas toman un mal giro inmediatamente buscamos la causa, decididos a no vernos jamás en una coyuntura parecida, tratando afanosamente de enderezarlo todo. La recomendación de Moro procede de un punto de vista diferente, uno que ve las pruebas y las dificultades como expresión de un propósito que marcha a un nivel más profundo que el del ego, el cual confía en la consciencia y en la voluntad. Moro vivía en aquél lugar profundo y disfrutaba de una vida llena de familia, amigos y riqueza personal. Luego, dolorosamente, pierde su vida a causa de la profundidad de sus reflexiones.

Después de toda una vida dedicada al estudio y al autoanálisis, Moro sintió que necesitaba un despertar aún mayor. En aquellas épocas de mi vida en las que las cosas parecen derrumbarse más que fortalecerse, y durante esas horas en las cuales como terapeuta estoy junto a personas, cuya realidad vital está muy lejos de sus sueños y deseos, pienso en Tomás Moro y en el exceso de su vitalidad y de su sufrimiento.

Pudiera ser más importante estar despierto que ser exitoso, equilibrado o saludable. ¿Qué significa estar despierto? Quizás estar viviendo con una imaginación vívida, respondiendo honesta y valientemente ante las oportunidades y evitando simplemente seguir los hábitos o los valores colectivos. Significa ser una individualidad en cada ocasión, manifestando la originalidad de lo que somos. Esta es la suprema forma de creatividad, seguir al alma profunda que nos guía a a lo largo de nuestra vida.

Todos nos quedamos dormidos y permitimos que la vida discurra sin reflexión y sin consideración. Cuando una tragedia o un fracaso nos sacude y nos abre lo ojos a la realidad, es el momento, no de hacer resoluciones para el futuro, sino de escoger vivir una vida de pleno despertar. El Buda fue llamado “el que ha despertado”. Dudo que Moro se haya visto a sí mismo como un budista, pero él y aquél sabio lejano, tienen eso en común.
Thomas Moore
(Traducido de su obra Original Self)
Nei Dan Magazine No. 219 (27-01.09)
Sección: "Del diario de Nani" (María Margarita López)



martes, 8 de noviembre de 2016

ARTÍCULOS DEL ARCHIVO NEI DAN (Magazine No. 552)

Te besaré
cuando haya destrozado
a doce hombres que aún no conozco
y cuando tú de algún modo hayas muerto
una y otra vez

Anne Sexton

LOS CELOS SON UNA EMOCIÓN HUMANA NATURAL Y CREATIVA QUE PUEDE ESCAPARSE DE NUESTRO CONTROL


La gran diosa Hera nos fue legada por los griegos como una imagen extraña y sin embargo hermosa de los celos. Honrada como el icono del matrimonio y la fidelidad, fue también conocida por sus arrebatos de celos salvajes y destructivos. A pesar de sus discusiones, que podían asumir proporciones colosales y devastadoras, Zeus y Hera, la pareja casada arquetípica, fue venerada como el ejemplo sumo de una relación íntima y duradera.

Esta vieja leyenda sugiere que los celos y la unión de los corazones van de la mano. Por supuesto, no disfrutamos el sentimiento de los celos y fácilmente podemos imaginarlo como una neurosis. Podríamos creer que los celos representan un fracaso personal y que deberíamos estar por encima de esa emoción indigna, pero una reflexión como ésta puede señalar que estamos maduros para recibir las lecciones de esa emoción.

Los diarios nos recuerdan a menudo cuán violentos pueden tornarse los celos, que frecuentemente pueden estar en la base del abuso doméstico y no pocas veces llevan al crimen. Es una emoción peligrosa. En la terapia me he enfrentado con celos que rayan en la violencia y de cerca he visto cómo la paranoia y la ira se unen en una amenazante trama. No es algo para ser tomado a la ligera, pero al mismo tiempo puede ser una tontería querer estar por encima de esa emoción.

Los celos están alimentados por un masoquismo poderoso y cegador, en el cual la persona ofendida se complace en su victimización. Una profunda satisfacción surge de cada nueva sospecha u ofensa. El masoquista busca tener la evidencia de lo que le infligirá el mayor sufrimiento y se deleita en descubrir lo que es cada vez más aborrecible. Los celos demuestran el goce de sufrir y el atractivo del dolor.

De acuerdo con el principio de que un síntoma siempre apunta a una carencia y a una necesidad, los celos vehementes revelan el hecho de que la persona celosa no va a someterse a los dictados de la vida. La víctima trata desesperadamente de no ser herida, no quiere que el otro tenga vida propia o que su voluntad sea libre y no puede tolerar la idea de que el ser amado pueda ser atraído por otra persona El celoso enloquecido quiere total control y posesión, no quiere nada que lo haga perder poder o que lo obligue a rendirse.

Si un amigo o terapeuta le sugiere dejar que la vida se aligere y siga su propio curso, la persona celosa no será persuadida porque su oscura pasión no es razonable. Es una expresión del alma, no del ego. Está en la naturaleza de las cosas, no es una opinión o una actitud que pueda ser cambiada fácilmente. Vemos los celos en los animales y algunas veces podemos pensar si acaso el tiempo lluvioso siente celos de la luz del sol. Giordano Bruno hizo un relato acerca de montañas en competencia mutua.

La solución podría estar en evitar resoluciones razonables y en su lugar permitir que los sentimientos y pensamientos destructivos hagan su tortuoso trabajo. Los celos nos inician en las leyes profundas de la vida, no simplemente enseñan sino que graban sus verdades particulares en el corazón, sorbiendo sangre emocional, un ingrediente presente en todas las iniciaciones genuinas.

De acuerdo con una historia, llena de celos y llevada por un espíritu de competencia con su esposo, Hera dio a luz un niño deforme, Hefestos, y se encolerizó tanto que lo lanzó para que cayera en las profundidades del mar. Esta caída mítica de Hefestos nos da una clave acerca de los celos. Usualmente buscamos sólo experiencias gratas y momentos armoniosos, especialmente en nuestras relaciones. Pero Hera, la diosa total del matrimonio y la vitalidad, engendra un niño dañado, que, gracias a la cólera de su madre, como Adán y Humpty-Dumpty, sufre una gran caída. Tornado inválido por este acceso de violencia, Hefestos es sin embargo el maestro artesano para el mundo y para los dioses. Nosotros también podemos resultar heridos por nuestros celos, pero eso no quiere decir que no estemos aptos para una vida creativa.

La historia implica que nuestra pasión por unirnos con otro, pasión que tiene sus celos, competitividad y deseos de posesión, es creativa precisamente en aquellas áreas en las cuales su forma no es perfecta, y tal vez ni siquiera aceptable. Junto con nuestros celos caemos en nuestra humanidad más profunda, justamente como Adán y Eva, cayeron en la vida humana por la fuerza de sus apetitos insuprimibles.

Los celos ciertamente no son algo de lo que podamos enorgullecernos o que debamos buscar. Pero cuando ocurren, podemos saber que nuestra pasión es fuerte y nuestra psique, pueril. Sólo necesitamos aprender lecciones profundas acerca del amor y la unión, y en especial, cómo rendirse ante los dones y las pérdidas que vienen de la abundante providencia. La vida da, pero también quita y es amargamente doloroso aprender esta lección, pero si nos resistimos demasiado fuertemente, saldrán a relucir en forma violenta nuestra ignorancia y nuestra inmadurez. De todos modos, cada punzada de los celos ofrece un camino para entrar más profundamente en una vida madura y en un amor que nos abra el corazón.
Thomas Moore

(Traducido de su obra Original Self)
Nei Dan Magazine No. 215: 03-12-08
Sección: "Del diario de Nani" (María Margarita López")
Traducción MM