Estaba de
visita en casa de una amiga, sentado confortablemente en un sillón que me había
ofrecido, y ella comenzó a tocar en el piano lo que esa misma noche tocaría en
un concierto.
A medida que
la melodía me envolvía, a mi mente afluyó una comparación: mi amiga leía en una
partitura lo que había sido compuesto por alguien hacía mucho tiempo. Tocaba
cada una de las notas como ese alguien las había escrito, pero añadiéndole toda
su experiencia vital, su intelecto, sus emociones, sus anhelos, pues cada
persona que se sienta a tocar esas mismas notas las hará sonar diferente porque
es toda su vida la que las toca.
Mozart: Fantasía in D minor. Interpreta Glenn Gould
Cuán parecido
al Tai Chi, pensé. Las formas fueron ideadas por personas en tierras lejanas,
hace mucho tiempo, y cada uno de nosotros las ejecuta brindándoles todas
nuestras experiencias vitales, que son únicas para cada individuo y así
nuestras formas son diferentes a las ejecutadas por otros. La partitura de mi
amiga da direcciones específicas de ritmo y timbre, los clásicos del Tai Chi
hacen para mí lo mismo. Hay maestros compositores de música como Mozart y
Beethoven, y maestros intérpretes como Glenn Gould y Van Cliburn. Tai Chi tiene
sus maestros compositores como Yang, Wu y Chen, y maestros ejecutantes
reconocidos por sus contemporáneos.
Beethoven: Sonata Op. 57 "Appassionata". Interpreta Van Cliburt.
Agradezco a
mi amiga por su música adorable y por haber estimulado mis pensamientos y hacer
aún más profundo mi aprecio por el Tai Chi Chuan.
FORMA DE BEIJING: LA SERENA ARMONÍA DE LAS ESCALAS (II)
Cuando mi Shifu Javier Vásquez (Chen De) comenzó a estudiar y competir
en la China Continental, a finales del siglo pasado, volvió con un mensaje de
los maestros chinos que había conocido en aquellos días. Estos estaban
preocupados por lo que habían palpado de muchos artistas marciales occidentales
que visitaban China. Los occidentales se presentaban como maestros no sólo en
múltiples estilos de Wushu chino, sino también en artes marciales coreanas,
japonesas, filipinas, indonesias, etc. Mostraban curruculum impresionantes,
pero buena parte de ellos era fácilmente derrotados cuando se les ponía a
combatir con alumnos de Wushu chinos promedio o, incluso, con principiantes.
A los maestros chinos que Javier conoció en aquel entonces, no sólo les preocupaba la desmedida arrogancia de los occidentales, habida cuenta que
muchos reputados maestros chinos a veces no practicaban más que un estilo
marcial, y algunos hasta sólo una forma (taolu) dentro de un estilo, o un
reducido número de técnicas, llevando la especialización a niveles de
profundidad admirables; les preocupaba también el tiempo perdido, que los
occidentales dedicaran tanto tiempo de sus vidas a estudiar sólo la superficie
de múltiples estilos sin llegar a dominar realmente ninguno.
Como esos maestros sabían que Javier era profesor de Taijiquan, le
aconsejaron que únicamente enseñara la Forma de Beijing, que hiciese a sus
alumnos verdaderos maestros en la Forma 24 de Yang Simplificado.
Javier se tomó el consejo en serio. Los que estudiábamos con Javier en
aquel entonces estuvimos cerca de cuatro años practicando solamente la Forma de
Beijing.* Muchos alumnos compañeros nuestros, tentados por programas de rico
contenido en enseñanza de formas de otras escuelas, desertaron del Instituto
Sieng Cheng durante aquel tiempo. Pocos fuimos los que nos quedamos y, como
aconseja el I Ching, perseveramos.
Nunca consideré esos años invertidos en la práctica del 24 como tiempo
perdido. Los que perseveramos entendimos que para ser maestros en una forma –para
no hablar de una variante o estilo completo- hay que tener mucha paciencia y
tesón, y trabajar concienzudamente un largo tiempo en cada aspecto de la misma:
enraizamiento, armonías, jibengong, aplicaciones, energías, aspectos
estilísticos y medicales, etc., etc., hasta llegar a un conocimiento natural y
profundo de la forma en cuestión. La ambición también debe mesurarse: aplicarse
sobre la calidad y la profundidad, y no sobre la cantidad y la inmediatez.
J. Justin Meehan puede que sea un estupendo artista marcial, y sus
artículos sobre Taijiquan y otros aspectos de la cultura china, transmiten una
gran sensibilidad y aguda inteligencia. Pero estoy seguro que Meehan conoce
poco del arte musical. Su símil de la Forma de Beijing y el hacer escalas
musicales (y no melodías) puede que tenga algo de cierto, pero ello apunta más
bien hacia revelaciones notables, en nada peyorativas o desmerecedoras para el
viejo “24”.
Cuando se comienza a estudiar piano, el pan de cada día lo conforma la
práctica de escalas y arpegios. El profesor insistirá una y otra vez en que las
escalas suenen parejas, sin alteraciones rítmicas o dinámicas (a menos que la
ejercitación las indique), que las digitaciones sean las correctas para
alcanzar ese objetivo, que se puedan dominar tanto en legato (ligado) como en staccato
(notas bien separadas), etc. Este aspecto de la enseñanza del piano es afín con
el Jibengong de las artes marciales chinas.
Luego vendrán los Estudios para principiantes, que hacen énfasis en la
práctica de determinados rudimentos técnicos. El autor de Estudios con el cual
comenzamos a practicar los principiantes de piano es, casi inevitablemente,
Carl Czerny (Austria / 1791-1857). Si escuchamos los primeros Estudios de Czerny,
apreciaremos la distancia que existe entre una pieza musical y los Estudios
para aprendices.
Czerny-Germer: Estudios 1, 2,
5, 6, 9, 10, 11 y 15.
La Humming Song (In Do Mayor, Op. 68, No. 3, Álbum para los Jóvenes) de Robert Schumann posee la sencillez
armónica diatónica de los primeros Estudios de Czerny, pero de las escalas y
armonías arpegiadas presentes en su creación (tipo bajo Alberti) brota una
musicalidad superior, encantadora.
Humming Song
Una versión de la Humming Song más expresiva y musical
Después de estudiar Czerny, uno comenzaba con los estudios musicales de Gradus ad Parnassum y las Sonatinas de
Muzio Clementi (Italia: 1.752-1.832). En una carta dirigida a su padre, Mozart
escribe sobre Clementi:
“Clementi toca bien, tanto como la ejecución con su
mano derecha le permite. Su mayor potencial reside en sus pasajes en terceras.
Aparte de eso, no tiene el valor de Kreuser en cuanto al gusto y la
sensibilidad — resumiendo él es muy técnico.”
Una parodia célebre de los estudios de Clementi es la que hace Debussy
en la primera pieza de Children’s Corner,
su célebre suite para niños: Dr. Gradus
ad Parnassum. Escuchando esta deliciosa pieza, podemos evocar un niño que
practica alguno de los estudios de Clementi, a partir del cual, a través de la
ensoñación poética, va construyendo una variación pícara y brillante. También
hay reminiscencias en esta obra del Preludio en Do Mayor del Libro I del Clave bien temperado de J. S. Bach, como
si en el estadio más rico y lejano de la ensoñación, el estudio de Clementi se
transformara en la hermosa creación de Juan Sebastian.
Claude Debussy: Dr.
Gradus ad Parnassum
La Sonata en Do Mayor No. 16 de Mozart, de la que hablamos en la primera
parte de este texto, expone el primer tema de la sonata (muy rítmico) en los
compases 1-4. La sección que le sigue es un puente modulante** para ir a la
dominante (Sol mayor, compases 5-12), región armónica contrastante donde será
expuesto el segundo tema, mucho más melódico (compases 14-25). Ahora bien,
nótese al comienzo del puente modulante (compases 5-10) el uso de escalas como
material musical (en este caso modulante): escalas en Do (compases 5-8), escala
en La mayor (para ir a Re menor / compas 9), escala en Re (para ir a Sol mayor
/ compas 10). Los compases 11 y 12 componen la cadencia para reafirmar el
cambio de tonalidad de Do mayor a Sol mayor.
Sonata No. 16 de Mozart con su partitura musical
El uso de las escalas como material musical está presente en casi toda
la música tonal y modal. Las escalas sirven para hacer música (estructuras,
melodías, puentes modulantes, etc.), pero, para su interpretación correcta en
las piezas musicales, han debido ser practicadas exhaustivamente por el
intérprete para que justamente no suenen como “escalas”, sino como música.
En el Taijiquan se practican rudimentos como las caminatas (xingfa), por
ejemplo. Su práctica constante hace que el inconsciente (el cuerpo/el ser) se
apropie de este modo armónico de desplazamiento, de manera que al hacer
determinada forma (taolu), un tipo de desplazamiento en caminata (como puede
ser la caminata Gongbu, para ejemplificar), sea realizado con enraizamiento y
con fluidez, con armonía y solidez, y sea percibido también como un tipo de desplazamiento
humano natural.
Un ejemplo de la Caminata Gongbu (Paso de Arco) del Taijiquan lo tenemos
en este video de la escuela Mien Chuan-taiji del maestro Luis Javier Caballais:
“Gong Bu, el paso de Taiji tradicional”
En la Forma de Beijing, las caminatas Gongbu más largas aparecen en las
secuencias “Peinar la Crin del Caballo Salvaje” y “Romper el Paso y Cepillar la
Rodilla”.
“Peinar la Crin del Caballo Salvaje” (Desde 0’12’’ a 0’50’’)
Interpreta: Gran Maestro Li Deyin
“Romper el Paso y Cepillar la Rodilla” (Desde 0’25’’ a 1’45’’)
Interpreta Qiu Hui Fang
Las secuencias señaladas conforman la primera ruta de la forma 24. En
ésta se dibuja una suave curva que asemeja la melodía de un perfecto tema
mozartiano, con sus dos frases (pregunta y respuesta) claramente delineadas: “Peinar
la Crin” (repetida tres veces) que concluye en “La Grulla Blanca Extiende las
Alas” -clímax del “tema”; “Cepillar la Rodilla” (repetido tres veces) que
concluye en “Tocar el Laúd”, donde culmina la ruta.
La frase del violinista Isaac Stern al contemplar una exhibición de
artistas marciales chinos -“Sí, pero nosotros tenemos a Mozart”-, se entiende
perfectamente al observar una ejecución de la Forma de Beijing. Pues así como
Mozart personifica el equilibrio, la claridad y la transparencia musicales***,
la estructura de 24 movimientos transmite también esa correspondencia de
proporciones entre la parte y el todo que Pitágoras categorizó como “armonía de
las esferas”, donde resuenan por simpatía microcosmos y macrocosmos.
(Continuará…)
Notas:
*El consejo de los maestros chinos era bien intencionado pero poco
práctico para ser aplicado en occidente. Pero aquellos años reconcentrados en
la forma 24 dieron una base excelente para que el Shifu Javier implementara la
enseñanza del programa de Yang contemporáneo del instituto Sieng Cheng.
**Se dice del puente modulante que es una sección que, dentro de la
forma sonata, enlaza el primer tema, presentando en tónica, con el segundo,
casi siempre expuesto en una tonalidad cercana o la relativa mayor (si la
tonalidad de la sonata es menor).
***En la obra de Mozart también hay pathos y demonio, así como la calma
serena de la Forma de Beijing enmascara su poder marcial, como una aguja
envuelta en algodón.
Dicen los buenos viajeros que para recorrer mundos debemos
hacerlo totalmente libres de equipaje. Llevar consigo solo lo necesario. Eso hará que nuestro viaje sea cómodo en los
diferentes transportes y podamos movernos libremente sin peso alguno. Solo el que viaja comprende
perfectamente lo que escribo y aunque
parece sencillo por experiencia se que viajar con lo necesario es casi un reto
a nuestro apego.
¿Qué por qué lo digo?
Porque cuando te toca hacer la maleta quieres llevarte todo
contigo, hasta esas cosas que probablemente jamás vas a utilizar en el viaje.
Si hacemos una analogía de viajar con la vida nos daremos
cuenta que vivimos muchas veces con “exceso de equipaje”. En nuestro hogar por
ejemplo tenemos tantas cosas, objetos, muebles, ropa que no utilizamos…hasta
por décadas!!!
Los
feldespatos son minerales que por lo regular suelen presentarse en las rocas
ígneas, de hecho, es esencial su presencia para la clasificación de dichas
rocas.
Feldespato es
el nombre genérico que se aplica a un grupo de minerales cuya composición
principal es silicato de: aluminio, calcio, sodio y/o potasio.
Ya en la
prehistoria, el feldespato era empleado como “munición” de combate entre tribus
enemigas, que se lanzaban pequeños trozos de las rocas para agredirse. Pero no
sólo lo usaban para apedrear al enemigo, ya que también tallaban ídolos que
conservaban como preciados amuletos.
Hoy comentaré
sobre dos piedras que pertenecen al grupo de los feldespatos, comúnmente
conocidas con nombres que incitan al romance, y por supuesto, a montones de
leyendas que requerirían amplio espacio; de manera que, de forma sencilla y
simplificada, les contaré algunas curiosidades de estas dos gemas, consideradas
semipreciosas.
LA
PIEDRA
DE
LUNA O ADULARIA
Es un
silicato de aluminio y potasio, cuya dureza es de 6 a 6.5 en la escala de Mohs.
Su aspecto blanquecino, semi-traslúcido, tiene un brillo iridiscente o nacarado
con reflejos azules. Si la observamos a través de un microscopio y con buena
luz, se le pueden divisar especies de escamas que son inclusiones de diferentes
feldespatos y producen un efecto llamado adularescencia. Aunque hay piedras de
luna con otros colores como el rosa, amarillo y castaño claro, la más conocida
así como la más usada en joyería, es la descrita al principio.
Los
yacimientos principales se hayan en Ceilán, India, Norte América, Alpes Suizos
y Bolzano (Italia).
HISTORIAS,
MITOS, Y LEYENDAS:
ØAlgunos apasionados por
esta piedra, la denominan Piedra de la Madre
Tierra, porque dicen que ayuda a crear vida, protegiendo
contra la esterilidad.
ØLos antiguos romanos
creían que la piedra de luna, había sido creada por un claro de luna, nuestro
bello satélite.
ØTambién se dice que es
una piedra capaz de variar su coloración, dependiendo del estado de ánimo de
quien la porte. Hay quienes aseguran que transmite ternura y pasión.
ØAntiguamente se decía que
los amuletos hechos con esta piedra, si se colgaban en los árboles frutales,
producían buenas cosechas.
ØPiedra de luna, adularia,
moonstone, selenita (selena-luna), piedra de la Madre Tierra…
PIEDRA DE
SOL O FELDESPATO AVENTURINA
Es un
silicato de aluminio, sodio y calcio, cuya dureza es de 6 a 6.5 en la escala de Mohs.
Su aspecto es de tonos rojizos, naranjas y pardos. Puede tener destellos
dorados, producidos por inclusiones de hematite, que a veces, pueden hacer que
se confunda con la piedra lluvia de oro. Por otra parte, su nombre (aventurina),
también produce confusión con el cuarzo aventurina, con el que no tienen nada
que ver, ni en su composición ni en su aspecto físico.
También es
conocida como oligoclasa, nombre proveniente del griego “oligos” y “clasis”, que
significa "pequeñas roturas", ya que al igual que la piedra de luna,
al ser vista bajo aumento presenta un aspecto escamado.
Los
yacimientos principales se hayan en Rusia, Noruega, España, EEUU, Canadá,
Brasil e India.
HISTORIAS,
MITOS, Y LEYENDAS:
ØEl nombre de feldespato
aventurina, le fue otorgado en el no muy lejano siglo XVIII, cuando por una
simple “aventura”, fue descubierta.
ØSe afirma que el papa
Clemente VII, no se desprendía de su amuleto: una piedra de sol con una
particular veta dorada que se “movía” junto con la posición del sol a través
del día.
ØPiedra de sol, feldespato aventurina, oligoclasa…
Y ahora digo
yo: Sería bueno probar el intercambio de estas piedras entre dos enamorados
porque podría producirse un maravilloso eclipse de amor…¡Uf, me inspiré!... Es
que las piedras también son poesía…
“Sade & Santana – Why Can’t We Live Together” (Cortesía de
Víctor Fayad)
“The
Alchemy of Color and Chemical Change in Medieval Manuscripts” (Cortesía de
Katherine Chacón)
My
Strange Grandfather (Corto de animación / Cortesía de Enrique Pérez)
Música: Lady Barbra Streisand
Barbra Streisand (1942-) no necesita presentación. Ha destacado como
actriz, cantante, compositora, productora y directora cinematográfica. Ha
ganado dos premios Oscar, cinco Emmy, ocho Grammy, cuatro Golden Globe y un
Tony, además del premio American Film Institute y la Legión de Honor francesa,
entre otras distinciones. Durante su carrera ha obtenido 52 discos de oro, 31
de platino y 13 multiplatinos.
De Barbra Streisand traemos tres de sus interpretaciones más bellas: The Way We Were; Id Had to Be You; y Memory.
The Way We Were (Marilyn y Alan Bergman). Álbum homónimo de Columbia Records, 1.974.
Id Had to Be You (Frank Sinatra). “The Third Album”. Columbia Records,
1.964.
Memory (Andrew Lloyd Weber). Álbum “Memories”, Columbia Records, 1.981.
En invierno todas las cosas
parecen muertas o dormidas. La lluvia y la nieve parecen incesantes, las noches
largas. Entonces un día, el cielo aclara a azul brillante. El aire se entibia.
Un vaho se levanta de la tierra y el perfume del agua, la arcilla y el musgo se
dispersa por el aire. Se ven jardineros preparando nuevos cultivos, aunque sean
sólo ramas desnudas y una raíz gris. La gente está optimista: saben que el frío
acabará.
Como adultos frecuentemente
vemos las responsabilidades como algo atroz. ¿Por qué habríamos de cavar la
tierra cuando el clima es desagradable? Vemos las actividades sólo como
obligaciones, y tratamos de librarnos de nuestra suerte. Pero hay alegría al
trabajar en justa armonía con el momento. Cuando hacemos algo en el momento
preciso y después esos esfuerzos rinden frutos, la gratificación es tremenda.
Había una vez un viejo que
comenzó un huerto cuando se jubiló. Todos se rieron de él. ¿Por qué plantar
árboles? Le dijeron que nunca viviría para ver una cosecha madura.
Impertérrito, los plantó de todos modos, y los ha visto florecer y ha comido
sus frutos. Todos necesitamos de ese tipo de optimismo. Esa es la inocencia y
la esperanza de la niñez.
MEDITACIÓN: EL ARTE DE RECORDAR QUIÉN ERES (Osho)
“Estas
tres palabras son muy significativas: amor, vida y muerte.
Su
secreto es el mismo, y si lo comprendes, no tienes necesidad de meditar. Porque
no lo comprendes necesitas meditar.
La
meditación es como una rueda de repuesto.
Si
amas realmente, se convierte en meditación.
Si
no amas, entonces tendrás que meditar.
Si
vives realmente, se convierte en meditación.
Si
no vives, entonces tendrás que meditar; tendrás que añadir algo más.”
CUENTO
LA
FOSFORERITA
Hacía un frío horrible,
nevaba y anochecía. Eran los últimos días del año; vísperas de año nuevo. En
medio de tan crudo frío y de la oscuridad, una pobre niña caminaba por las
calles, desabrigada y descalza. Cierto que salió de casa con unas zapatillas,
pero ¿de qué le servían? eran grandes y aún las había ensanchado su madre llevándolas
hasta entonces, y la pobrecita las perdió al cruzar una calle corriendo para no
ser atropellada por los coches que pasaban veloces. La una había desaparecido y
no pudo encontrarla, la otra la recogió un muchacho que escapó diciendo que la
guardaría como cuna para cuando tuviese hijos. La niña caminaba con los pies
desnudos, helados de frío. Llevaba en un viejo delantal un paquete de cajas de
cerillas y una caja en la mano. En todo el día no pudo vender nada, ni nadie le
había dado cinco céntimos.
Muerta de hambre y entumecida, la
pobrecita parecía la estampa de la desgracia.
Gruesos copos de nieve caían
sobre su rubia cabellera, que en graciosos rizos le caía por la espalda; pero
poco pensaba la niña en su hermosura. En todas las ventanas brillaban las luces
de la alegría y trascendía el olor a pavo asado, que era Nochebuena, y en esto
sí que pensaba.
En un rincón formado por dos
casas con voladizos se sentó, acurrucándose y procurando abrigar los pies con
el calor de su cuerpo, pero cada vez sentía más frío. No osaba volver a casa,
segura de recibir una paliza de su padre por no haber vendido una sola caja de
cerillas ni llevar una triste moneda, y además hacía allí tanto frío como en la
calle, porque no tenía más abrigo que el tejado, por donde entraba silbando el
viento, a pesar de los trapos y andrajos con que habían tapado las rendijas.
Tenía las manos yertas de frío.
¡Oh! ¡Quién sabe si encendiendo un fósforo reaccionaría! ¡Si se atreviese a
sacar aunque sólo fuera una de la caja, frotarlo en la pared y calentarse los
dedos! Y sacó uno. "¡Ris!" ¡Cómo chisporroteó hasta quedar encendido!
Daba una llama caliente y
brillaba como una candela. Lo notó poniendo encima sus manitas. Era una lumbre
encantadora y a la niña le pareció estar sentada ante una chimenea de salón con
armazón de bronce y repisa de mármol. ¡Qué buen fuego ardía en el hogar y cómo
desentumecía sus miembros! Pero, ¿qué era aquello? Cuando la niña fue a alargar
los pies para calentarlos, se apagó la luz y se desvaneció la chimenea, no
quedando más que un cabo de cerilla en su mano.
Frotó otra en la pared. se
encendió y brilló una luz que, al proyectarse en el muro, dio a éste una
transparencia que permitía ver el interior de la casa. Una mesa con blanquísimo
mantel estaba llena de vajilla de porcelana de la China y se percibía un rico
olor de pavo asado, relleno de manzanas y ciruelas. Y lo que más le gustó a la
pobrecita fue que el pavo, con un tenedor y un cuchillo clavados en la pechuga,
dio un salto, y, atravesando la sala, voló hacia ella. Pero en aquel preciso
instante se acabó la cerilla y sólo pudo ver ya la fría y dura pared. Encendió
otro y vio que estaba sentada cabe un árbol de Navidad, mucho más grande y más
bonito que los que viera en los escaparates de las tiendas. Las verdes ramas
brillaban con miles de candelas, alumbrando preciosas muñecas como aquellas de
los escaparates, que la miraban sonriendo. La niña les tendió las manitas y...
la cerilla se apagó. Pero las candelas del árbol de Navidad subieron muy alto
hasta confundirse con las estrellas del firmamento. Una de ellas cayó dejando
detrás un reguero de luz.
- Alguien se muere - pensó la
niña, porque su abuela, la única persona que la amó y que había muerto, le dijo
un día que cuando una estrella cae, un alma sube al cielo.
Frotó otro fósforo en la pared y
se encendió en seguida. Y he aquí que, al resplandor de la luz, vio a su
abuela, luminosa, radiante, buena y amable.
- ¡Abuelita! - exclamó -. ¡Oh!
¡Llévame contigo! Sé que cuando se me acabe esta cerilla te desvanecerás como
el fuego de la chimenea, como el rico pavo asado y como el magnífico árbol de
Navidad.
Y se apresuró a encender todas
las cerillas que contenía la caja para que no desapareciese su abuela. Y las
cerillas ardían con tal brío que alumbraban más que el sol, y su abuela, que
aparecía más hermosa y más grande que antes, la tomó en sus brazos y se la
llevó volando, por un camino de gloriosos resplandores, a las alturas celestes,
donde no hacía frío, donde no se pasaba hambre, donde no se sufrían penas,
porque era la casa de Dios.
En la helada madrugada
encontraron a la niña sentada aún en el rincón de la calle, con las mejillas
amoratadas y los labios entreabiertos en una sonrisa: muerta de frío durante la
Nochebuena. El sol de Navidad se apresuró a amortajarla con sus primeros rayos.
La niña estaba rígida, guardando aún en su delantal el paquete de fósforos, del
cual había quemado una caja entera.
- Debe de haber intentado
calentarse - dijo alguien.
Pero nadie adivinaba las
preciosidades que había visto ni a qué gloria la había llevado su abuela a
gozar de la Navidad.
Seguimos promocionando la Cátedra de Empuje de Manos que dirigirá el profesor Hernani Jiménez. Para más información: "Noticias Nei Wai-Jia Venezuela y más"
En nuestras secciones semanales, presentamos "365 Meditaciones Tao" de Ming Dao Deng, con el texto "Trabajo" y en la sección "Cuento", una narración de Lie Zi: "La hoja de Jade". En este número del boletín Nei Dan, traemos, en nuestra sección Videos de la Quincena: Tai Chi:Final de la Competencia de Empuje de Manos de la Copa Mundial de Tai Chi Chuan 2004. Colaboraciones:Gala de Wushu Primavera 2016.
En la sección mensual "El sanador interno" (Adaliz Buitriago), presentamos el texto "El poder sanador de los abrazos".
En la sección "Artículos" les ofrecemos hoy la última parte del escrito "El arte de la neutralización" (Martin Bödicker), que versa sobre este aspecto marcial que se cultiva especialmente en el empuje de manos (Tui Shou)..
También les traemos hoy, en nuestra sección "Artículos del Archivo Nei Dan" el texto "El Espíritu de la Navidad desde una visión espiritual y científica" (Adaliz Buitriago).