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martes, 5 de diciembre de 2017

martes, 17 de octubre de 2017

ARTÍCULO (Magazine No. 584)

EL PODER DE LA QUIETUD (y Fin)

Entrevista a Yu Yong Nian por Karim Nimri
¿Y cómo un estilo tan marcadamente marcial llega a convertirse en una ciencia de cultivo de la salud, de yangsheng?
Por una parte, después de la Liberación se prohibió la práctica de las artes marciales. Y aunque había mucha gente interesada en el aspecto marcial, como Yao Zong Xun o Wang Xuan Jie, a otros nos interesaba el zhan zhuang no sólo como terapia, sino también como medio de preservación de la salud, de yangsheng. Yo era médico, no podía ir buscando pelea por ahí (ríe), y cada vez me interesaba más investigar y profundizar en el aspecto de la prevención y el tratamiento de enfermedades.



Entonces este grupo de investigación de los aspectos curativos del zhan zhuang creado por Wang Xiang Zhai en el 47, ¿cómo investigaba? ¿Leyendo libros...?
En aquel entonces no había libros, no había material... Había textos antiguos budistas y taoístas, pero no había nuevas publicaciones más precisas. Las referencias a la práctica en los libros antiguos es muy vaga. Y las publicaciones recientes eran libritos que enseñaban posturas y nada más, nada concreto.

Pero en 1981 se publica Jian Shen lian fa, su primer libro sobre zhan zhuang como técnica de cultivo de la salud. La primera edición vendió 120.000 ejemplares, y la segunda más de 275.000.
Sí, en general era una explicación teórica del zhan zhuang. También incluía algunos casos médicos, pero poca cosa. En publicaciones posteriores es cuando se incluyen historias médicas.

Tengo entendido que la aplicación del zhan zhuang en clínicas empezó en los años 50. Por lo visto Wang Xiang Zhai fue invitado a hospitales y clínicas de toda China a enseñar zhan zhuang como terapia. ¿En qué momento se comienza a tratar a enfermos con esta técnica? ¿Cómo fue el proceso?
Después de la Liberación, en el año 47, coincidiendo con la época de Tai Miao, mucha gente venía al parque para curarse de sus problemas de salud. Básicamente hacíamos zhan zhuang, y después los que estaban enfermos o más débiles se iban y nos quedamos los demás y practicábamos tui shou, empuje de manos.

Entiendo que este cambio se dio por la prohibición del gobierno de practicar artes marciales, y que entonces Wang Xiang Zhai enfocó la practica más hacia el tratamiento de enfermos...
Sí, así es, y con mucho éxito además. Como decía, mucha gente venía por esa razón, con problemas como artritis, o con la típica afección del hombro que no te permite levantar el brazo, gente que venía en silla de ruedas empujados por familiares… esta gente después de medio mes o un mes ya recuperaban movilidad en el miembro o empezaban a caminar por su cuenta. En ese momento empecé a comprender que casos que veía a diario en el hospital y que no se resolvían, en el parque empezaban a mejorar enseguida.

Entonces en la sección de Fisioterapia del hospital creamos un nuevo departamento nuevo llamado “ejercicios de recuperación” (Ti liao ke).


Al principio no había muchos pacientes, pero pronto empezó a llenarse. En la quinta planta de aquel hospital de medicina occidental teníamos una sala enorme donde practicábamos zhan zhuang por las mañanas. A pesar de que había mucho escepticismo funcionaba mucho el boca a boca, y en poco tiempo teníamos muchísima gente.


¿Y qué paso con la práctica marcial, simplemente desapareció, o se mantuvo de alguna manera?
En Tai Miao la mayoría entrenaba zhan zhuang para la salud, pero también había un grupo que entrenaba en casa de Yao Zong Xun, en Xi Dan. Allí todos los alumnos eran jóvenes que aprendían lucha, pero de manera casi clandestina, porque no estaba permitido.

Esto no significa que hubiera un cambio en la mentalidad de Wang Xiang Zhai, fue algo que se dio por las circunstancias políticas. Pero el caso es que poco a poco los que practicaban yangsheng cada vez eran más y los que entrenaban lucha menos, y así la práctica fue evolucionando hacia la curación y prevención de enfermedades. De cualquier manera los resultados terapéuticos eran muy buenos.

¿Qué tipo de enfermedades se trataban?
Todo eran enfermedades crónicas. Hipertensión, artritis, enfermedades coronarias, digestivas, insomnio... Con el insomnio daba unos resultados estupendos.

¿Cual fue la reacción del entorno médico?
No hubo una respuesta concreta... En un principio simplemente creamos aquella sala de rehabilitación con ejercicios en el Hospital del Ferrocarril de Pekín. Otros hospitales no tenían estas cosas, pero después poco a poco se fueron incorporando actividades parecidas a otros hospitales, sólo que solían llamarlo genéricamente Qigong.

¿En qué se diferenciaban la terapia Qigong y la terapia zhan zhuang?
Al principio eran muy similares. Todos practicábamos posturas estáticas de pie, sentados o tumbados. Después apareció el sanatorio de Beidahe y empezó a llamársele Qigong en los parques, y en los hospitales de medicina china lo llamaron Qigong, no zhan zhuang. En 1967 invitaron a Wang Xiang Zhai a ir al Instituto de Investigación de Medicina China y se creó el departamento de investigación de Qigong. Se le llamaba Qigong pero se practicaba zhan zhuang igual que en el Hospital de Guananmen y el de Baoding.

¿Entonces al comienzo la practica era la misma pero con diferentes nombres? Porque luego siguieron trayectorias diferentes...
Sí, eso es. En los años 60, se celebró un simposio en Xiao Tang Shan de todos los sanatorios y departamentos de rehabilitación del país, y fui a hablar del zhan zhuang. Después estuve en Shanghai y allí también presentamos el zhan zhuang, y fue a partir de entonces cuando se aceptó en todas estas instituciones como terapia, pero lo llamaron Qigong porque el nombre ya tenía una fama, y sin embargo el zhan zhuang no.

Luego llegó el boom del Qigong y aparecieron muchísimos sistemas, unos buenos y otros auténticos timos. Como esos que hacen fagong, que emiten Qi con las manos y cambian la composición del agua, o que te dicen que mandan Qi desde Pekín a un paciente que está en Hong Kong y lo curan... (ríe) Todo eso es falso, es un engaño... Eso empezó a pasar hará unos cuarenta años.


Y de repente paso algo muy gracioso, porque si decías que eso era falso nadie te creía, todo el mundo estaba muy excitado con estas cosas. Entonces llegó Li Hong Zhi y creó el Falun Gong. Él también enseñaba sobre la base del zhan zhuang, pero le incorporó cosas como la “rueda Falun”, las órbitas, etc. Prometían cosas espectaculares al final todo resultó ser falso y muy peligroso.

Los primeros pasos de la terapia Qigong son muy positivos y muy útiles desde el punto de vista terapéutico. El problema son con los grados superiores, como “abrir la puerta del cielo”, la micro- órbita, la macro-órbita... Estas cosas pueden dar muchos problemas. Al practicar Qigong te centras en la línea central, en el Vaso Concepción, mientras que cuando practicas zhan zhuang lo fundamental son las cuatro extremidades. Es mejor no concentrarse en el centro y no controlar la respiración. La respiración natural es lo mejor para que el cerebro se relaje. Las extremidades son lo más importante, es donde centramos nuestro trabajo, ya que a través de ellas conectamos con nuestros centros (órganos) internos y desarrollamos su capacidad, su potencialidad. Las extremidades inferiores son mas importantes. La tecnología ha hecho que el hombre desarrolle mucho más la capacidad de movimientos de los miembros superiores, sin embargo en las piernas hay mucho mas potencial.

¿Conocía el tipo de terapia Qigong original? ¿Cómo era?
El Qigong en la antigüedad eran  métodos de yangsheng, de cultivo de la salud, utilizado por intelectuales y gente de nivel cultural alto. A mi manera de ver toda esta cultura del yangsheng procede fundamentalmente del Dao De Jing de Lao Zi. Una parte muy importante del Dao De Jing trata sobre el tema del cultivo de la vida o de la salud. Entender esto es muy importante.


¿Y la aportación budista?
En el budismo lo principal es la postura sedente. La tradición cultural china aporta esta joya que es la meditación de pie, con una vocación a veces marcial, pero siempre centrada en el desarrollo de la energía global integrada en el medio.

Pero el sistema de entrenamiento que según la tradición introdujo Bodhidharma en Shaolin incluía posturas de pie...
Sí, eso es cierto, pero las primeras alusiones a la meditación de pie existen en la cultura china desde mil años antes, en el Clásico del Emperador Amarillo y, sobre todo, en el Dao De Jing.

Posteriormente la práctica única del zhan zhuang, que quizá era demasiado dura y demasiado elemental evolucionó hacia la práctica en movimiento, y de ahí salieron lo que después se han llamado artes marciales internas. Estos estilos trabajan sobre el movimiento, y el Qigong sobre la quietud.

¿Cuál es la realidad del zhan zhuang como terapia  hoy en día?
Actualmente como terapia se utiliza en muy pocos sitios. Dentro de la esfera médica se siguen utilizando mucho la acupuntura y el tuina, pero las prácticas estáticas están en declive.

¿Podemos hablar de retroceso?
Por lo menos no está en la posición a la que llegó hace unos años. En los hospitales se puede decir que casi ha desaparecido. Ahora la práctica es más a nivel personal, en casa, en algunas escuelas, o con maestros en los parques. Desde luego no goza del reconocimiento de hace unos años.


¿A qué posición cree usted que debería aspirar el zhan zhuang?
Se debería divulgar y fomentar su práctica mucho más, porque muchas enfermedades crónicas no se curan con medicamentos, pero con el zhan zhuang uno puede reequilibrarse eficazmente sin tener que recurrir a tratamientos a menudo muy agresivos.

La evolución del zhan zhuang se está dando a un nivel privado, no a nivel público, no a nivel estatal. En la esfera privada está creciendo muchísimo el interés, sobre todo en el extranjero. Porque en China todo lo que ha ocurrido con Falun Gong tienen mucho peso, todavía está demasiado reciente. La situación del Da Cheng Quan se ha visto afectada por todo esto. Pero no debemos perder de vista que el zhan zhuang más que como terapia o sistema de lucha, es la mejor manera de prevenir la enfermedad, y este es el valor por el que hay que apostar, es un extraordinario método de conservación y fortalecimiento de la salud. 


Karim Nimri es doctor en Acupuntura. Vive en China desde 2005. Ha estudiado medicina tradicional, y fue discípulo del fallecido maestro de Yiquan Ai Xin Jue Luo Ji Quan y actualmente del Dr. Yu Yong Nian, con quien estudia Zhan Zhuang Gong. Gestiona en la actualidad el proyecto NexusChina.
Revista Tai Chi Chuan No.20. Invierno 2009



ARTÍCULOS (ÍNDICE)

martes, 3 de octubre de 2017

ARTÍCULO (Magazine No. 583)

EL PODER DE LA QUIETUD



Entrevista a Yu Yong Nian por Karim Nimri
Entrevistamos a este discípulo de Wang Xiang Zhai, que ha recibido el reconocimiento internacional por su aportación a la ciencia del zhan zhuang, que incorporó como terapia para la rehabilitación y prevención de enfermedades crónicas en numerosas clínicas y sanatorios de China. En ella desgrana su vida y sus procesos investigadores de esta técnica tan sencilla como efectiva.

Yu Yong Nian es doctor en medicina occidental y estudioso de la cultura taoísta. Fue discípulo de Wang Xiang Zhai, un revolucionario de las artes marciales del siglo XX y creador de un método de entrenamiento que sacudió primero el escenario marcial de la China de mediados de siglo y después el mundo terapéutico. Si bien el resto de los discípulos de Wang Xiang Zhai destacó por sus proezas marciales, este hombre de la talla de un oso panda ha recibido el reconocimiento internacional por su aportación a la ciencia del zhan zhuang, que incorporó como terapia para la rehabilitación y prevención de enfermedades crónicas en numerosas clínicas y sanatorios de China.

Profesor Yu, ¿por qué empezó a aprender artes marciales? Por lo que he leído, después de terminar sus estudios de medicina su condición física estaba bastante deteriorada. ¿Fue esa la razón por la que comenzó a practicar?
Al principio lo que estudiaba era Taijiquan y Xingyiquan... Hacia 1944 ya había terminado la carrera de medicina y estaba trabajando en el servicio de odontología del hospital. Es verdad que no tenía muy buena salud, en invierno me resfriaba mucho, y en primavera no mejoraba, por una u otra razón siempre tenía algo.


¿Y por qué Taiji o artes marciales internas?
En China, en el entorno médico, existe la idea de que la gente que se entrena muy duramente y que desarrolla mucho su físico, sus músculos, seguramente hará sufrir a su sistema circulatorio. Su corazón y su circulación sanguínea se verán afectados por este exceso, con el consecuente acortamiento de su vida. Sin embargo, cuando alguien practica asiduamente ejercicios suaves y lentos, su sistema circulatorio se fortalece y su vida se alarga, por eso la gente que practica Taiji suele vivir más. Si piensas en el mundo animal, el tigre o el león tienen una fuerza espectacular, pero su vida es relativamente corta. Sin embargo el elefante, o la tortuga, animales de movimientos lentos, viven más de cien años.

Y si comparamos el reino animal y el vegetal… ¿cuántos años puede vivir un árbol? En los parques de Pekín puedes encontrar muchos árboles milenarios, cipreses gigantes de más de mil años. En Australia existen secuoyas de más de 10.000 años. En chino tiene un nombre muy interesante: Shijieye, es decir, “abuelo del mundo”. Volviendo al tema de los deportes, la mayoría de la gente no lo entiende, creen que cuanto más te muevas mejor, que cuanta más velocidad alcances, mejor. Como correr maratones y esas cosas. Sin embargo en China, desde la antigüedad hasta nuestros días, lo que nos planteábamos era si el mejor ejercicio es moverse o permanecer inmóvil, algo sobre lo que todavía se discute actualmente, el conflicto entre movimiento y quietud. Al principio yo tampoco entendía esto pero más adelante encontré la solución en el Dao De Jing, que resuelve este dilema apostando por la quietud... ¿sabes a qué me refiero?

Creo que sí. ¿Bao yi tu bu kai (abrazar el uno, sin cambiar)?
Casi. Bao yi wu li (abrazar el uno sin abandonar o sin marcharse). Abrazar el uno es fácil, todos podemos hacerlo. Pero perseverar, mantenerse cuarenta minutos, una hora, eso es más difícil. Aunque cuanto más tiempo practicamos, más cambios internos se inducen y mayor es la trasformación. Esto no quiere decir que la quietud sea el único camino. El entrenamiento en movimiento, o sea, el Taiji, también tiene grandes beneficios para la salud.


¿Entonces el Taiji busca a través del movimiento lo mismo que el zhan zhuang a través de la quietud?
Lo que busca en última instancia cualquier práctica de gongfu es la fuerza jin o el Wu. Todas  buscan lo mismo. Lo que tienes que valorar es qué método te acerca más a este objetivo, tienes que valorar cómo vas a progresar más, si a través del movimiento o de la quietud. A mi manera de ver, lo que más te va a acercar a experimentar la fuerza jin es la práctica inmóvil, pero como decíamos, este es un conflicto que viene desde la antigüedad. Para la mayoría de la gente ejercicio implica movimiento. Sin embargo ejercitar el interior en la inmovilidad externa es una práctica que produce unos resultados sorprendentes, aunque a muchos les cueste creerlo.

Ahora bien, es necesario practicar largo tiempo. Además, si nadie te explica qué es lo que debes buscar y de qué forma, entonces es muy difícil perseverar. Tienes que confiar mucho.


Además, cuando leemos textos antiguos sobre gongfu la información suele ser muy vaga y bastante difícil de entender, y aún más para los occidentales. Quizá esto deja demasiado margen para la especulación...
Es difícil encontrar una base teórica precisa, útil, explicada en parámetros científicos comprobables. La teoría del gongfu que hemos heredado de nuestros ancestros refleja la realidad de aquella época, y además la información estaba codificada y era demasiado abstracta, por lo que no era fácil de comprender si no tenías a alguien que te la explicase. Sólo mediante la experiencia y el entrenamiento personal era muy difícil llegar lejos.

Pero hoy en día recogemos el conocimiento antiguo y lo combinamos con los medios de comprobación que nos ofrece la ciencia moderna, y eso da como resultado un sistema verificable y mucho menos abstracto. Ahora podemos entender los conceptos antiguos con una nueva luz. Hoy en día no podemos presentar un sistema de entrenamiento basado solamente en palabras bonitas del pasado.

Tenemos que aspirar a más y además tenemos los medios necesarios. Por ejemplo, hablamos de “encontrar la quietud en el movimiento del Taijiquan y el movimiento en la quietud del Qigong”... ¿Cómo mides ese movimiento en la quietud? ¿Cómo lo compruebas?

No sé, ¿es que existe una forma de medir el movimiento en la quietud?
Si que la hay, pero hasta ahora no se sabía medir. En realidad basta con medir tus pulsaciones para ver que practicando una postura estática, sin movernos, el pulso puede subir hasta 150 pulsaciones. Este un ejemplo de lo que estamos hablando.

¿Quiere decir que a través del pulso determinamos el grado de movimiento interno?
Si, evidentemente no es un movimiento externo, es interno. Si te mueves muy, muy lentamente es posible que no se alteren tus pulsaciones, y sin embargo sin movernos podemos pasar de las 150 pulsaciones.

Con un pulso tan acelerado debería haber cierta dificultad respiratoria, la respiración no sería normal...
¿Ves? Eso es lo bueno. En cualquier deporte, con un ritmo cardíaco superior a 100 pulsaciones empiezas a jadear. Pero al practicar zhan zhuang, con un ritmo más rápido no jadeamos. Hay actividades físicas que nos hacen perder oxígeno en sangre, y otras en las que no se pierde oxígeno, sino que se acumula. Por eso cuando practicamos zhan zhuang más de veinte minutos, aunque empezamos a sudar abundantemente nuestra mente cada vez está más clara y la respiración no se acelera.


¿Puede contarnos cómo conoció a Wang Xiang Zhai y cuál fue su primera impresión?
Era un hombre mayor, ni muy gordo ni muy flaco, ni alto ni bajo, con un poco de tripa. Un hombre normal para su edad. Tendría cincuenta y tantos, cerca de sesenta años. Yo tenía 23 o 24. Tenía mucha vitalidad, muy buena salud, pero no parecía la típica persona que practica gong fu. Ya sabes, la gente que practica wushu suele ser fornida, con mucho músculo (ríe). Él parecía más bien una persona culta. Su actitud no era la de un luchador, sino la de un estudioso.

Vamos, que si uno se lo cruzaba por la calle no hubiera pensado que era un practicante de wushu...
No, no lo parecía, pero su condición física era admirable, y caminaba con un paso muy vivo, muy rápido. Nosotros con veinte años no lo podíamos seguir. Reconozco que en un principio yo no me lo creía... Pensaba, “sólo haciendo zhan zhuang, de pie sin hacer nada, ¿se puede desarrollar la fuerza interna?” Además él no parecía nada del otro mundo, era un hombre normal, y tampoco demostraba tener ninguna habilidad excepcional. Yo sólo había oído lo que contaban otros sobre su destreza... Además yo era médico, y decían que tenía la capacidad de curar enfermedades. Eso sí que no me lo creía. Así que tenía mis dudas. Pero el tiempo me demostró que mi maestro tenía razón, y los resultados me hicieron creer.

¿Dónde practicaban con él?
Entrenábamos en Tai Miao, el actual Palacio de Cultura del Trabajador, en la parte este de Tiananmen. Por las mañanas venia mucha gente a entrenar, más de cien personas. Esto era cuando yo empecé a entrenar con ellos.

El verdadero comienzo en Pekín fue entre los años 1942 y 1944 en Pichai Hutong, en Xidan, durante la época de la ocupación japonesa. Tras la rendición de los japoneses, en 1945, fue cuando empezaron a practicar en Tai Miao. Entonces fue cuando yo me incorporé al grupo. Después de la Liberación (1947) las clases se trasladaron al parque de Zhong Shan.

Según creo, en la primera época de la enseñanza de Wang Xiang Zhai se practicaba fundamentalmente lucha, ¿no es así?
Sí, al principio enseñaba boxeo. Los alumnos eran muy jóvenes y les gustaba la pelea. Era la época de Yao Zong Xun, que empezó a estudiar antes que yo. En aquellos tiempos después de aprender un par de años los alumnos buscaban adversarios con prestigio y ponían a prueba su habilidad.

Vamos, puro boxeo...
Sí, en Pichai Hutong los alumnos iban sobre todo a aprender a luchar, y la verdad es que los alumnos de Wang Xiang Zhai se medían con adversarios que practicaban otros estilos y normalmente resultaban ser superiores. Pero es verdad que muchos tenían demasiada prisa por medirse, e incluso algunos abusaban de su fuerza, así que la impresión que daban en general no era buena. La gente pensaba que los que practicábamos Da Cheng Quan éramos unos camorristas y unos alborotadores, así que la fama que teníamos no era buena, desde luego.

Con el paso de los años esa fue la razón de que Yao Zong Xun le devolviera al estilo su nombre original y lo volviera a llamar Yiquan, con la esperanza de poder deshacerse de la mala reputación que perseguía al Da Cheng Quan. Por eso en el entorno del sistema de entrenamiento de Yao Zong Xun se sigue llamando Yi Quan.


¿Pero entonces qué nombre es más correcto, Yi Quan o Da Cheng Quan?
Yi Quan es el nombre del estilo desarrollado por Wang Xiang Zhai en su época de Shanghai, es decir, en su primera época antes de llegar a Pekín. El sistema se empezó a llamar Da Cheng Quan en la época de Pekin. Pero no fue idea del propio Wang, sino de sus seguidores.

Da Cheng es un concepto confuciano que indica un grado de desarrollo personal muy elevado entre los eruditos. Da Cheng Quan significaría “el boxeo de la gran realización”. Yi quan viene de Xing Yi Quan (boxeo de la forma y la intención), pero se eliminó el Xing porque el Yi Quan no tiene formas, no tiene rutinas.

Zhang Bi Hua le puso el nombre de Da Cheng, y en un principio Wang Xiang Zhai consintió. Sin embargo él pensaba que el conocimiento del hombre es ilimitado, igual que el conocimiento sobre el arte marcial, y que llamarlo “gran realización” podía dar una idea equivocada sobre lo ilimitado del camino del conocimiento.

Los dos nombres corresponden a épocas diferentes. Yiquan es de los años 20 en Shanghai, Da Cheng Quan de la época de Pekín en los años 40. Finalmente se le dio el nombre definitivo de Zhong Guo Quan Xue o “ciencia del boxeo chino”, o “del gong fu chino”.

Podemos decir que son tres nombres que se corresponden con tres épocas, ¿no? Pero “Ciencia del boxeo chino” es un nombre mucho más general...
La ciencia del boxeo chino es resultado de muchos años de investigación sobre las bases, sobre los pilares de la práctica del gongfu chino. O sea que si a la primera época se la quiere llamar Yiquan o Da Cheng Quan, en realidad da igual. Pero el  nombre que corresponde a la última época, Zhong Guo Quan Xue... esto es importante, porque en la última etapa paso de ser un estilo de lucha o boxeo a ser una investigación sobre la ciencia de las artes marciales. Esa fue su evolución, esa es la realidad.

(Continuará…)


Revista Tai Chi Chuan No.20. Invierno 2009



martes, 23 de mayo de 2017

TAI CHI SOUL Roberto Chacón (Magazine No. 574)

UNA ARTISTA DEL ZHAN ZHUANG (I)

A María Luisa Uribe, in memoriam

"Estando quieto, de pie, eres como un árbol: creces desde dentro. Tus pies, como raíces, atraen el poder de la tierra; tu cuerpo, como el tronco, está perfectamente erguido. Sin movimiento, tienes fuerza. Tu cabeza está abierta al cielo como la cúpula del árbol. Descansas con calma, todo el universo está dentro de tu mente".
Maestro Lam Kam Chuen

“El espacio fuera de nosotros gana y traduce las cosas;
Si quieres lograr la existencia de un árbol,
Invístelo de espacio interno, ese espacio
Que tiene que ser en ti. Cíñelo de restricciones.
Es sin límites, y solo es realmente árbol
Cuando se ordena en el seno de tu renunciamiento.”
Rainer Maria Rilke

Dice la hermosa Dama del Chen Taijiquan, Kinthissa, que una vez rota la “cortina de bambú”, dos sistemas de trabajo interno Qi Gong* comenzaron a difundirse en occidente con mucha fuerza. Uno de estos es el Chansi Gong o Ejercicios de Hilar la Seda, muy unido al estilo Chen de Tai Chi. El otro es el Zhan Zhuang Gong, literalmente “estar de pie como un poste” o Qigong de las posiciones estáticas.

Una de mis alumnas más antiguas es María Antonieta Arocha. Comenzó clases de Qigong conmigo hacia finales de los años noventas. Por ese entonces daba clases de Zhan Zhuang y Ocho Brocados de Seda en un pequeño local del Centro Plaza de Altamira. Desde las primeras prácticas de Zhan Zhuang, me di cuenta de que María Antonieta tenía un raro talento para este tipo de ejercitaciones.

María Antonieta Arocha

Cuando digo “raro” me refiero a que hasta ese momento, a los alumnos de Zhan Zhuang y prácticas similares, como Hungking Qigong, les costaba mucho estar en una postura como Wuchi (Ping Xingbu / estar erguido relajadamente con los pies separados al ancho de los hombros) por más de 10 minutos. Pero no se trataba sólo del tiempo, sino de la manera como lo realizaban, en una especie de tortuosa lucha por mantenerse inmóviles, casi desesperados por cumplir el tiempo estipulado de práctica, como si la ejercitación fuese un ingenioso método de tortura china imposible de tolerar por mucho tiempo.

Cuando comencé a practicar una posición estática de Chi Kung, recuerdo que los primeros cinco minutos fueron una experiencia terrible, al punto que reconsideré durante un buen tiempo el seguir practicando tal Qigong. Pero perseveré, y cuando llegué al cuarto de hora empecé a sentir los efectos benéficos del ejercicio.

El maestro Sam Tam dice al respecto:

“Cuando hacemos zhan zhuang lo percibimos como una especie de tortura, pero después comienza a ser una tortura bastante dulce y al final, cuando terminamos, la sensación que tenemos es la de habernos llenado de vida.” (“Yi Quan, el poder de la intención”. Entrevista a Sam Tam y Jan Diepersloot por Teresa Rodríguez. Revista Tai Chi Chuan No. 6 Invierno 2005)

Esa experiencia con el Qigong estático me hizo recordar cuando comencé a leer Por el camino de Swann, el primer volumen de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust. Las primeras páginas son una verdadera prueba de resistencia y constancia, al punto que uno se pregunta si vale la pena leer aquel libro y el por qué se le considera una de las grandes obras literarias de todos los tiempos. Pero al pasar aquellas páginas introductorias, uno se adentra en la historia de Charles Swann como si traspusiera la entrada al Jardín de Edén, pues así de maravillosa es la prosa de Proust de ahí en adelante. En el fondo, tanto en esta experiencia de lectura como en los comienzos de las prácticas en posiciones estáticas de Qigong, se trata de algo semejante a una prueba iniciática.

La sombra de tus vestidos 
Se quedó entre nosotros en la Suerte. 
No has muerto, entre cipreses.

Neófito, no hay muerte.

Iniciación (fragmento)
Fernando Pessoa

Volviendo a María Antonieta, ella alcanzó rápidamente el máximo que yo exigía de ejercitación Wuchi en la clase: media hora. Yo la contemplaba fascinado mientras hacía su ejercicio. De ella emanaba no sólo tranquilidad, sino dicha, serena plenitud. Su rostro siempre estaba relajado y sonriente, y su cuerpo mantenía la postura de modo suelto pero firme, en completa quietud.

Como todo arte, con el Zhan Zhuang ocurre algo singular cuando se interpreta en su cabal y profundo sentido. Siendo un arte interno, eso especial que diferencia a alguien que simplemente está inmóvil media hora de otro cuyo performance embelesa las miradas y conmueve los corazones, es algo que se revela desde adentro, una especie de aura que hace que uno pueda hablar de un artista del Zhan Zhuang y no meramente de un practicante.


Una vez, hace mucho tiempo, vi un joven árbol de gateado, cerca del Parque Cristal, subiendo hacia Los Palos Grandes. Contrastaba su delgada figura erguida al cielo con la inmensidad verde del Ávila, que gravitando su enorme mole tras el árbol le servía de fondo. En aquella visión repentina, se me reveló algo esencial del ser de ese árbol, y, a la vez, del ser de todos los que fuimos convocados, junto con éste, a la existencia. Tal fue la impresión de esa imagen que me inspiró un breve ensayo –El arte y la amistad- que se publicó en la Revista de Ensayos Umbrales (Año 2, No. 3, 1995). Me referí al gateado en cuestión en el texto, como “un árbol que mira al cielo”. Algo muy parecido me pasa cada vez que veo a María Antonieta haciendo Zhan Zhuang –es decir, suspendida entre el Cielo y la Tierra-, algo del ser, a través de su ser, se re-vela en la ejercitación.

Ese guión separador que coloca Heidegger en palabras como “descubrir” o “revelar”, para poner en evidencia los verbos “cubrir” y “velar”, referidos a nuestra experiencia del ser, se comprenden perfectamente en esos momentos de epifanía de los que hablamos. Vislumbramos por un breve instante el misterio inefable de lo que se muestra ocultándose. Los griegos tenían una palabra para ello: A-létheia, el desocultamiento en el ocultarse. Siendo lo que llamamos belleza, justamente, esa re-velación del ser del ente lograda en su más alto grado.

Llegué al Zhan Zhuang por la vía del Hungking Qigong que durante dos años practicamos con el profesor Sauchin Chang en el Centro Ananda de la Avenida Fuerzas Armadas. El Hungking es un Chi Kung medicinal que el profesor Chang enseña en estrecha relación con el Zhineng Gong, otro importante sistema medicinal Qigong.

Refiriéndonos al Zhan Zhuang y al Hungking, ambas formas de Chi Kung trabajan posturas estáticas, aunque el Hungking se diferencia en que tiene movimientos de manos y brazos cada cierto tiempo, que se aprenden y ejercitan secuencialmente, como una forma o estructura.

En aquel entonces estudiaba Medicina Tradicional China y Sistemas de Esencias Florales. El profesor Chang me convenció de la importancia del Qigong medicinal con respecto a brindar alternativas de sanación a las personas, que no fueran invasivas o agresivas ni crearan dependencias en éstas. Cuando descubrí el Zhan Zhuang, me pereció, en aquel entonces, una manera algo más sencilla que el Hungking de introducir a las personas en el Qigong curativo a través de posiciones estáticas.

Con el transcurso de los años me di cuenta que para los occidentales, la ejercitación en posiciones estáticas erguidas representa retos muy fuertes y genera mucho rechazo, aún más que la meditación sentados. Comprendí entonces la razón por la cual el maestro Osho tuvo que crear sus célebres meditaciones dinámicas (activas) para uso de los occidentales. Así mismo valoré aún más a personas como María Antonieta, que tienen facilidad para ese tipo de Qigong y logran plenitud y realización en su práctica.

“El hecho de que los métodos antiguos no trabajen no quiere decir que ningún método sea útil. Sólo quiere decir que los métodos mismos deben cambiar. Como yo veo la situación, el hombre moderno ha cambiado tanto que necesita métodos nuevos, técnicas nuevas.”
Osho
Psicología de lo esotérico. IV Charla.

El Zhan Zhuang se dio a conocer en occidente por varias vías. Pero la gran mayoría de éstas, y las más importantes, provienen del Yi Quan, el arte marcial de la intención, donde la práctica del Zhan Zhuang es fundamental. El maestro Wang Xiangzhai (1885-1963) es el creador del Yi Quan y también del término «Zhan Zhuang», aunque las ejercitaciones de Chi Kung estático se remontan al comienzo de la civilización china y abundan en las prácticas taoístas.

Inner Martial Art and Zhan Zhuang

El maestro Wang Xiangzhai tenía de joven una constitución débil y enfermiza, razón por la cual lo enviaron con el maestro de Xing Yi Chuan, Guo Yu Shen (1829-1898), quien lo puso a practicar durante horas posturas de Zhan Zhuang para fortalecer su cuerpo y mejorar su salud.

Wang Xiangzhai

El maestro Wang Xiangzhai también vislumbró las posibilidades terapéuticas del Zhan Zhuang dirigidas a la población en general. El 1947 creó un grupo de investigación en el área con algunos de sus discípulos. Entonces el Zhan Zhuang comenzó a ser utilizado como un modo de terapia Chi Kung, y fue usado ampliamente en hospitales chinos, entre éstos los famosos centros de salud de Guananmen y Baoding, cuya especialidad era el Qigong medicinal.

Yu Yong Nian

Uno de sus discípulos, Yu Yong Nian (1920-2013), se dedicó a la divulgación de los aspectos medicinales del Zhan Zhuang. Él es el autor de uno de los primeros libros sobre el tema: Jian Shen Lian Fa (1981).

Zhan Zhuang Lineage and Memorial

A su vez, uno de los discípulos de Yu Yong Nian se ha convertido en el más importante divulgador del Zhan Zhuang medicinal en occidente: el maestro Lam Kam Chuen, quien ha publicado un importantísimo libro sobre el tema: El camino de la energía.

Zhan Zhuan Day 1 (Lam Kam Chuen)

Una vez, contemplando el arte de mi amiga María Antonieta, erguida sobre la nada, como diría Heidegger, parada sobre la arena del tiempo, como si de una roca se tratase (parafraseando a Borges), pensé en tomarle un video para que otras personas apreciaran lo que hacía. Me imaginé un video de ella, de media hora de duración, en youtube, y me pregunté ¿cuántas personas lo verán? ¿Cuántas personas lo verán completo? Vino a mi mente entonces el cuento de Kafka El artista del hambre, que publiqué en el Magazine Nei Dan con una introducción de mi autoría: “El artista marcial del Tai Chi Chuan”.

Lam Kam Chuen

El artista del hambre no sólo es un cuento sobre el destino de un artista cuando su arte deja de ser apreciado por el público, también es una metáfora sobre el arte hoy día, que sobrevive marginalizado e incomprendido bajo las inclemencias de un tiempo impoético, en la época del eclipse del alma. Desde esa perspectiva trágica no hay mucha distancia entre una artista del Zhan Zhuang y el ayunador kafkiano, así como no la hay entre éste y un pintor como Van Gogh o un poeta como Mandelstam.

El artista del hambre

Particularmente, nuestra civilización occidental no tiene en muy buena estima el cultivo de la quietud. Castigo y quietud –como en el juego de la Ere paralizada- se relacionan en nuestros mitos fundacionales. Por el lado judeo-cristiano tenemos a Edith, la esposa de Lot, que fue transformada en una estatua de sal como castigo por su curiosidad, al desobedecer el mandato de Yahveh de no voltear a ver la destrucción de Sodoma. Por el lado griego, tenemos a la Medusa, que transformaba en piedra a quien la mirara a los ojos. Este terrible don le fue dado como castigo por Atenea, cuando Medusa, una bella joven que era su sacerdotisa, fue violada por Poseidón en el mismo templo de la diosa. Esto constituía un sacrilegio. Pero Atenea no podía castigar a otro dios, así que la cuerda se rompió por lo más delgado y Medusa fue transformada en monstruo.

Edith convertida en estatua de sal

En cambio, en el oriente la quietud se nos presenta como indispensable para acceder a la iluminación y como prueba de proeza espiritual. Esto lo encontramos en la historia del Buda Gautama, quien se iluminó luego de estar sentado durante semanas al pie del árbol Bodhi (Higuera). En China, Bodhidharma (Da Mo), vigésimo octavo patriarca del budismo y primer patriarca del Chán (Zen), meditó durante años frente a una pared, en una cueva cercana al templo Shaolin, para poder ser admitido en éste y reconocido como patriarca. La leyenda dice que pasó tanto tiempo frente a la roca que su sombra quedó marcada en ésta.

Buda bajo el árbol bodhi

Desde el punto de vista artístico el Zhan Zhuang es una práctica muy afín con el arte urbano (de calle) de las estatuas vivientes o estatuismo. Este consiste en el arte de representar lo más fiel posible, con el cuerpo (postura, actitud, etc.), ayudado por vestuario y maquillaje apropiado, una escultura ya existente. Para ello la inmovilidad del “estatuista” será total durante horas.

Las mejores estatuas vivientes del mundo

Por esta afinidad entre el Zhan Zhuang y el estatuismo, en Nei Wai-Jia Venezuela realizamos un proyecto que llamamos “Taiji-Qigong, y arte urbano”, donde proponíamos hacer intervenciones con estas artes, en conjunción con otros artistas urbanos, en sitios diversos de la ciudad de Caracas. Es obvio que, dada la situación de agitación socio-política que se vive actualmente, dicho proyecto espera mejores tiempos para su realización.

El Zhan Zhuang es materia de estudio de las clases de Formación en Taiji-Qigong de Nei Wai-Jia Venezuela, así como en las de Taiji & Qigong Ruler (Artes del Dan Tien), y se enseña su práctica en las distintas Cátedras de Estilos de Tai Chi Chuan. Una de las virtudes que se necesita desarrollar en el Taijiquan son las raíces, el hundirse de tal modo en el piso que se sea uno con la tierra. La forma más segura de desarrollar el enraizamiento es con la práctica del Zhan Zhuang. Se puede estudiar formas durante mucho tiempo, sin que por ello el enraizamiento mejore sustancialmente. De ahí la conveniencia de la práctica del Zhan Zhuang para el Tai Chi Chuan, entre otras utilidades que presta su ejercitación.


Sin embargo, siempre quise proponer al Zhan Zhuang dentro de las prácticas de Qigong Terapéutico que promovemos en Nei Wai-Jia, junto con el Chi Kung de Ideogramas, y el Hungking, entre otros. Para eso contaba con María Antonieta. Pero un pequeño obstáculo se cruzó ante este proyecto: María Antonieta es reacia a dar clases, aunque estas sean de su amado arte del Zhan Zhuang.

Como ya señalé, el Zhan Zhuang puede parecer una ejercitación muy sencilla, pero el estar quietos de pie, durante largo tiempo, se convierte en una práctica muy difícil para la mayoría de los ejecutantes. Con mis alumnos de Qigong (Nei Dan) tenía dificultades en la ejercitación Zhan Zhuang. De una manera u otra, todos luchaban por mantenerse inmóviles y la inquietud les brotaba en cada rictus facial, casi de cada poro de la piel. Hasta que un buen día les dije que miraran como lo hacía María Antonieta, y que intentaran copiar su forma de estar erguida, su actitud calmada, su aplomo, etc. Bajo el influjo del arte de Antonieta, el Zhan Zhuang del resto de los alumnos, especialmente los avanzados, comenzó a mejorar notablemente.


Durante una de las ejercitaciones les llamé la atención a los alumnos sobre sus logros, y que estos se debían a su verdadera maestra: María Antonieta. Una de las alumnas avanzadas le preguntó entonces como lograba su arte. María Antonieta contestó con sencillez:

“Sólo me dejo caer, como si colgara sostenida por un hilo que va de mi cabeza al cenit del cielo. Otro hilo une mi coxis con el pesado núcleo terrestre. Mis pies son como raíces que se extiende muchos metros alrededor y que se van haciendo cada vez más profundas hacia el centro de la Tierra. Soy como un árbol y eso me colma de paz y felicidad”.

Un árbol se irguió entonces. ¡Oh elevación pura!
¡Orfeo canta! ¡Árbol esbelto en el oído!
Todo enmudece. Mas del total silencio
surge un principio, la señal, el cambio.

Rainer Maria Rilke
Sonetos de Orfeo (I, 1)

Roberto Chacón
(Continuará…)

Nota:

*Aquí se usará indistintamente los términos Chi Kung y Qigong (Qi Gong) para señalar al “Arte del aliento” chino.