¿Y cómo un estilo tan marcadamente
marcial llega a convertirse en una ciencia de cultivo de la salud, de yangsheng?
Por
una parte, después de la Liberación se prohibió la práctica de las artes
marciales. Y aunque había mucha gente interesada en el aspecto marcial, como
Yao Zong Xun o Wang Xuan Jie, a otros nos interesaba el zhan zhuang no sólo como terapia,
sino también como medio de preservación de la salud, de yangsheng. Yo era médico, no podía ir
buscando pelea por ahí (ríe), y cada vez me interesaba más investigar y
profundizar en el aspecto de la prevención y el tratamiento de enfermedades.
Entonces este grupo de
investigación de los aspectos curativos del zhan zhuang creado por Wang Xiang Zhai en el 47, ¿cómo
investigaba? ¿Leyendo libros...?
En
aquel entonces no había libros, no había material... Había textos antiguos
budistas y taoístas, pero no había nuevas publicaciones más precisas. Las
referencias a la práctica en los libros antiguos es muy vaga. Y las
publicaciones recientes eran libritos que enseñaban posturas y nada más, nada
concreto.
Pero en 1981 se publica Jian Shen lian fa, su primer libro
sobre zhan zhuang como
técnica de cultivo de la salud. La primera edición vendió 120.000 ejemplares, y
la segunda más de 275.000.
Sí,
en general era una explicación teórica del zhan zhuang. También incluía algunos casos médicos, pero poca cosa.
En publicaciones posteriores es cuando se incluyen historias médicas.
Tengo entendido que la aplicación
del zhan zhuang en clínicas
empezó en los años 50. Por lo visto Wang Xiang Zhai fue invitado a hospitales y
clínicas de toda China a enseñar zhan
zhuang como terapia. ¿En qué momento se comienza a tratar a enfermos
con esta técnica? ¿Cómo fue el proceso?
Después
de la Liberación, en el año 47, coincidiendo con la época de Tai Miao, mucha
gente venía al parque para curarse de sus problemas de salud. Básicamente
hacíamos zhan zhuang, y después
los que estaban enfermos o más débiles se iban y nos quedamos los demás y
practicábamos tui shou, empuje
de manos.
Entiendo que este cambio se dio por
la prohibición del gobierno de practicar artes marciales, y que entonces Wang
Xiang Zhai enfocó la practica más hacia el tratamiento de enfermos...
Sí,
así es, y con mucho éxito además. Como decía, mucha gente venía por esa razón,
con problemas como artritis, o con la típica afección del hombro que no te
permite levantar el brazo, gente que venía en silla de ruedas empujados por
familiares… esta gente después de medio mes o un mes ya recuperaban movilidad
en el miembro o empezaban a caminar por su cuenta. En ese momento empecé a
comprender que casos que veía a diario en el hospital y que no se resolvían, en
el parque empezaban a mejorar enseguida.
Entonces
en la sección de Fisioterapia del hospital creamos un nuevo departamento nuevo
llamado “ejercicios de recuperación” (Ti
liao ke).
Al
principio no había muchos pacientes, pero pronto empezó a llenarse. En la
quinta planta de aquel hospital de medicina occidental teníamos una sala enorme
donde practicábamos zhan zhuang por
las mañanas. A pesar de que había mucho escepticismo funcionaba mucho el boca a
boca, y en poco tiempo teníamos muchísima gente.
¿Y qué paso con la práctica
marcial, simplemente desapareció, o se mantuvo de alguna manera?
En
Tai Miao la mayoría entrenaba zhan
zhuang para la salud, pero también había un grupo que entrenaba en
casa de Yao Zong Xun, en Xi Dan. Allí todos los alumnos eran jóvenes que
aprendían lucha, pero de manera casi clandestina, porque no estaba permitido.
Esto
no significa que hubiera un cambio en la mentalidad de Wang Xiang Zhai, fue
algo que se dio por las circunstancias políticas. Pero el caso es que poco a
poco los que practicaban yangsheng
cada vez eran más y los que entrenaban lucha menos, y así la práctica fue
evolucionando hacia la curación y prevención de enfermedades. De cualquier
manera los resultados terapéuticos eran muy buenos.
¿Qué tipo de enfermedades se
trataban?
Todo
eran enfermedades crónicas. Hipertensión, artritis, enfermedades coronarias,
digestivas, insomnio... Con el insomnio daba unos resultados estupendos.
¿Cual fue la reacción del entorno
médico?
No
hubo una respuesta concreta... En un principio simplemente creamos aquella sala
de rehabilitación con ejercicios en el Hospital del Ferrocarril de Pekín. Otros
hospitales no tenían estas cosas, pero después poco a poco se fueron
incorporando actividades parecidas a otros hospitales, sólo que solían llamarlo
genéricamente Qigong.
¿En qué se diferenciaban la terapia
Qigong y la terapia zhan zhuang?
Al
principio eran muy similares. Todos practicábamos posturas estáticas de pie,
sentados o tumbados. Después apareció el sanatorio de Beidahe y empezó a
llamársele Qigong en los parques, y en los hospitales de medicina china lo
llamaron Qigong, no zhan zhuang.
En 1967 invitaron a Wang Xiang Zhai a ir al Instituto de Investigación de
Medicina China y se creó el departamento de investigación de Qigong. Se le
llamaba Qigong pero se practicaba zhan
zhuang igual que en el Hospital de Guananmen y el de Baoding.
¿Entonces al comienzo la practica
era la misma pero con diferentes nombres? Porque luego siguieron trayectorias
diferentes...
Sí,
eso es. En los años 60, se celebró un simposio en Xiao Tang Shan de todos los
sanatorios y departamentos de rehabilitación del país, y fui a hablar del zhan zhuang. Después estuve en Shanghai
y allí también presentamos el zhan
zhuang, y fue a partir de entonces cuando se aceptó en todas estas
instituciones como terapia, pero lo llamaron Qigong porque el nombre ya tenía
una fama, y sin embargo el zhan
zhuang no.
Luego
llegó el boom del Qigong y aparecieron muchísimos sistemas, unos buenos y otros
auténticos timos. Como esos que hacen fagong, que emiten Qi con las manos
y cambian la composición del agua, o que te dicen que mandan Qi desde Pekín a
un paciente que está en Hong Kong y lo curan... (ríe) Todo eso es falso, es un
engaño... Eso empezó a pasar hará unos cuarenta años.
Y
de repente paso algo muy gracioso, porque si decías que eso era falso nadie te
creía, todo el mundo estaba muy excitado con estas cosas. Entonces llegó Li
Hong Zhi y creó el Falun Gong. Él también enseñaba sobre la base del zhan
zhuang, pero le incorporó cosas como la “rueda Falun”, las órbitas, etc.
Prometían cosas espectaculares al final todo resultó ser falso y muy peligroso.
Los
primeros pasos de la terapia Qigong son muy positivos y muy útiles desde el
punto de vista terapéutico. El problema son con los grados superiores, como
“abrir la puerta del cielo”, la micro- órbita, la macro-órbita... Estas cosas
pueden dar muchos problemas. Al practicar Qigong te centras en la línea
central, en el Vaso Concepción, mientras que cuando practicas zhan zhuang lo
fundamental son las cuatro extremidades. Es mejor no concentrarse en el centro
y no controlar la respiración. La respiración natural es lo mejor para que el
cerebro se relaje. Las extremidades son lo más importante, es donde centramos
nuestro trabajo, ya que a través de ellas conectamos con nuestros centros
(órganos) internos y desarrollamos su capacidad, su potencialidad. Las extremidades
inferiores son mas importantes. La tecnología ha hecho que el hombre desarrolle
mucho más la capacidad de movimientos de los miembros superiores, sin embargo
en las piernas hay mucho mas potencial.
¿Conocía el tipo de terapia Qigong
original? ¿Cómo era?
El
Qigong en la antigüedad eran métodos de yangsheng, de cultivo de la salud, utilizado por intelectuales y
gente de nivel cultural alto. A mi manera de ver toda esta cultura del yangsheng procede
fundamentalmente del Dao De Jing de
Lao Zi. Una parte muy importante del Dao
De Jing trata sobre el tema del cultivo de la vida o de la salud.
Entender esto es muy importante.
¿Y la aportación budista?
En
el budismo lo principal es la postura sedente. La tradición cultural china
aporta esta joya que es la meditación de pie, con una vocación a veces marcial,
pero siempre centrada en el desarrollo de la energía global integrada en el
medio.
Pero el sistema de entrenamiento
que según la tradición introdujo Bodhidharma en Shaolin incluía posturas de
pie...
Sí,
eso es cierto, pero las primeras alusiones a la meditación de pie existen en la
cultura china desde mil años antes, en el Clásico del Emperador Amarillo y,
sobre todo, en el Dao De Jing.
Posteriormente
la práctica única del zhan zhuang,
que quizá era demasiado dura y demasiado elemental evolucionó hacia la práctica
en movimiento, y de ahí salieron lo que después se han llamado artes marciales
internas. Estos estilos trabajan sobre el movimiento, y el Qigong sobre la
quietud.
¿Cuál es la realidad del zhan zhuang como terapia hoy
en día?
Actualmente
como terapia se utiliza en muy pocos sitios. Dentro de la esfera médica se
siguen utilizando mucho la acupuntura y el tuina, pero las prácticas estáticas están en declive.
¿Podemos hablar de retroceso?
Por
lo menos no está en la posición a la que llegó hace unos años. En los
hospitales se puede decir que casi ha desaparecido. Ahora la práctica es más a
nivel personal, en casa, en algunas escuelas, o con maestros en los parques.
Desde luego no goza del reconocimiento de hace unos años.
¿A qué posición cree usted que
debería aspirar el zhan zhuang?
Se
debería divulgar y fomentar su práctica mucho más, porque muchas enfermedades
crónicas no se curan con medicamentos, pero con el zhan zhuang uno puede reequilibrarse eficazmente sin
tener que recurrir a tratamientos a menudo muy agresivos.
La
evolución del zhan zhuang se
está dando a un nivel privado, no a nivel público, no a nivel estatal. En la
esfera privada está creciendo muchísimo el interés, sobre todo en el
extranjero. Porque en China todo lo que ha ocurrido con Falun Gong tienen mucho peso,
todavía está demasiado reciente. La situación del Da Cheng Quan se ha visto afectada por todo esto. Pero no
debemos perder de vista que el zhan
zhuang más que como terapia o sistema de lucha, es la mejor manera de
prevenir la enfermedad, y este es el valor por el que hay que apostar, es un
extraordinario método de conservación y fortalecimiento de la salud.
Karim
Nimri es doctor en Acupuntura. Vive en China desde 2005. Ha estudiado
medicina tradicional, y fue discípulo del fallecido maestro de Yiquan Ai Xin
Jue Luo Ji Quan y actualmente del Dr. Yu Yong Nian, con quien estudia Zhan Zhuang Gong. Gestiona en la
actualidad el proyecto NexusChina.
Entrevistamos a este discípulo de
Wang Xiang Zhai, que ha recibido el reconocimiento internacional por su
aportación a la ciencia del zhan
zhuang, que incorporó como terapia para la rehabilitación y prevención de
enfermedades crónicas en numerosas clínicas y sanatorios de China. En ella
desgrana su vida y sus procesos investigadores de esta técnica tan sencilla
como efectiva.
Yu
Yong Nian es doctor en medicina occidental y estudioso de la cultura taoísta.
Fue discípulo de Wang Xiang Zhai, un revolucionario de las artes marciales del
siglo XX y creador de un método de entrenamiento que sacudió primero el
escenario marcial de la China de mediados de siglo y después el mundo
terapéutico. Si bien el resto de los discípulos de Wang Xiang Zhai destacó por
sus proezas marciales, este hombre de la talla de un oso panda ha recibido el
reconocimiento internacional por su aportación a la ciencia del zhan zhuang, que incorporó como terapia
para la rehabilitación y prevención de enfermedades crónicas en numerosas
clínicas y sanatorios de China.
Profesor Yu, ¿por qué empezó a
aprender artes marciales? Por lo que he leído, después de terminar sus estudios
de medicina su condición física estaba bastante deteriorada. ¿Fue esa la razón por
la que comenzó a practicar?
Al
principio lo que estudiaba era Taijiquan y Xingyiquan... Hacia 1944 ya había
terminado la carrera de medicina y estaba trabajando en el servicio de
odontología del hospital. Es verdad que no tenía muy buena salud, en invierno
me resfriaba mucho, y en primavera no mejoraba, por una u otra razón siempre
tenía algo.
¿Y por qué Taiji o artes marciales internas?
En
China, en el entorno médico, existe la idea de que la gente que se entrena muy
duramente y que desarrolla mucho su físico, sus músculos, seguramente hará
sufrir a su sistema circulatorio. Su corazón y su circulación sanguínea se
verán afectados por este exceso, con el consecuente acortamiento de su vida.
Sin embargo, cuando alguien practica asiduamente ejercicios suaves y lentos, su
sistema circulatorio se fortalece y su vida se alarga, por eso la gente que
practica Taiji suele vivir
más. Si piensas en el mundo animal, el tigre o el león tienen una fuerza
espectacular, pero su vida es relativamente corta. Sin embargo el elefante, o
la tortuga, animales de movimientos lentos, viven más de cien años.
Y
si comparamos el reino animal y el vegetal… ¿cuántos años puede vivir un árbol?
En los parques de Pekín puedes encontrar muchos árboles milenarios, cipreses
gigantes de más de mil años. En Australia existen secuoyas de más de 10.000
años. En chino tiene un nombre muy interesante: Shijieye, es decir, “abuelo del mundo”. Volviendo al tema de los
deportes, la mayoría de la gente no lo entiende, creen que cuanto más te muevas
mejor, que cuanta más velocidad alcances, mejor. Como correr maratones y esas
cosas. Sin embargo en China, desde la antigüedad hasta nuestros días, lo que
nos planteábamos era si el mejor ejercicio es moverse o permanecer inmóvil,
algo sobre lo que todavía se discute actualmente, el conflicto entre movimiento
y quietud. Al principio yo tampoco entendía esto pero más adelante encontré la
solución en el Dao De Jing, que
resuelve este dilema apostando por la quietud... ¿sabes a qué me refiero?
Creo que sí. ¿Bao yi tu bu kai (abrazar el uno, sin cambiar)?
Casi. Bao yi wu li (abrazar el uno sin
abandonar o sin marcharse). Abrazar el uno es fácil, todos podemos hacerlo.
Pero perseverar, mantenerse cuarenta minutos, una hora, eso es más difícil.
Aunque cuanto más tiempo practicamos, más cambios internos se inducen y mayor
es la trasformación. Esto no quiere decir que la quietud sea el único camino.
El entrenamiento en movimiento, o sea, el Taiji, también tiene grandes beneficios para la salud.
¿Entonces el Taiji busca a través
del movimiento lo mismo que el zhan
zhuang a través de la quietud?
Lo
que busca en última instancia cualquier práctica de gongfu es la fuerza jin o
el Wu. Todas buscan lo
mismo. Lo que tienes que valorar es qué método te acerca más a este objetivo,
tienes que valorar cómo vas a progresar más, si a través del movimiento o de la
quietud. A mi manera de ver, lo que más te va a acercar a experimentar la fuerza jin es la práctica inmóvil, pero
como decíamos, este es un conflicto que viene desde la antigüedad. Para la
mayoría de la gente ejercicio implica movimiento. Sin embargo ejercitar el
interior en la inmovilidad externa es una práctica que produce unos resultados
sorprendentes, aunque a muchos les cueste creerlo.
Ahora
bien, es necesario practicar largo tiempo. Además, si nadie te explica qué es
lo que debes buscar y de qué forma, entonces es muy difícil perseverar. Tienes
que confiar mucho.
Además, cuando leemos textos
antiguos sobre gongfu la
información suele ser muy vaga y bastante difícil de entender, y aún más para
los occidentales. Quizá esto deja demasiado margen para la especulación...
Es
difícil encontrar una base teórica precisa, útil, explicada en parámetros
científicos comprobables. La teoría del gongfu que hemos heredado de nuestros ancestros refleja la
realidad de aquella época, y además la información estaba codificada y era
demasiado abstracta, por lo que no era fácil de comprender si no tenías a
alguien que te la explicase. Sólo mediante la experiencia y el entrenamiento
personal era muy difícil llegar lejos.
Pero
hoy en día recogemos el conocimiento antiguo y lo combinamos con los medios de
comprobación que nos ofrece la ciencia moderna, y eso da como resultado un
sistema verificable y mucho menos abstracto. Ahora podemos entender los
conceptos antiguos con una nueva luz. Hoy en día no podemos presentar un
sistema de entrenamiento basado solamente en palabras bonitas del pasado.
Tenemos
que aspirar a más y además tenemos los medios necesarios. Por ejemplo, hablamos
de “encontrar la quietud en el movimiento del Taijiquan y el movimiento en la
quietud del Qigong”... ¿Cómo mides ese movimiento en la quietud? ¿Cómo lo
compruebas?
No sé, ¿es que existe una forma de
medir el movimiento en la quietud?
Si
que la hay, pero hasta ahora no se sabía medir. En realidad basta con medir tus
pulsaciones para ver que practicando una postura estática, sin movernos, el
pulso puede subir hasta 150 pulsaciones. Este un ejemplo de lo que estamos
hablando.
¿Quiere decir que a través del
pulso determinamos el grado de movimiento interno?
Si,
evidentemente no es un movimiento externo, es interno. Si te mueves muy, muy
lentamente es posible que no se alteren tus pulsaciones, y sin embargo sin
movernos podemos pasar de las 150 pulsaciones.
Con un pulso tan acelerado debería
haber cierta dificultad respiratoria, la respiración no sería normal...
¿Ves?
Eso es lo bueno. En cualquier deporte, con un ritmo cardíaco superior a 100
pulsaciones empiezas a jadear. Pero al practicar zhan zhuang, con un ritmo más rápido no jadeamos. Hay actividades
físicas que nos hacen perder oxígeno en sangre, y otras en las que no se pierde
oxígeno, sino que se acumula. Por eso cuando practicamos zhan zhuang más de veinte minutos,
aunque empezamos a sudar abundantemente nuestra mente cada vez está más clara y
la respiración no se acelera.
¿Puede contarnos cómo conoció a
Wang Xiang Zhai y cuál fue su primera impresión?
Era
un hombre mayor, ni muy gordo ni muy flaco, ni alto ni bajo, con un poco de
tripa. Un hombre normal para su edad. Tendría cincuenta y tantos, cerca de
sesenta años. Yo tenía 23 o 24. Tenía mucha vitalidad, muy buena salud, pero no
parecía la típica persona que practica gong
fu. Ya sabes, la gente que practica wushu suele ser fornida, con mucho músculo (ríe). Él parecía
más bien una persona culta. Su actitud no era la de un luchador, sino la de un
estudioso.
Vamos, que si uno se lo cruzaba por
la calle no hubiera pensado que era un practicante de wushu...
No,
no lo parecía, pero su condición física era admirable, y caminaba con un paso
muy vivo, muy rápido. Nosotros con veinte años no lo podíamos seguir. Reconozco
que en un principio yo no me lo creía... Pensaba, “sólo haciendo zhan zhuang, de pie sin hacer nada, ¿se
puede desarrollar la fuerza interna?” Además él no parecía nada del otro mundo,
era un hombre normal, y tampoco demostraba tener ninguna habilidad excepcional.
Yo sólo había oído lo que contaban otros sobre su destreza... Además yo era
médico, y decían que tenía la capacidad de curar enfermedades. Eso sí que no me
lo creía. Así que tenía mis dudas. Pero el tiempo me demostró que mi maestro
tenía razón, y los resultados me hicieron creer.
¿Dónde practicaban con él?
Entrenábamos
en Tai Miao, el actual Palacio de Cultura del Trabajador, en la parte este de
Tiananmen. Por las mañanas venia mucha gente a entrenar, más de cien personas.
Esto era cuando yo empecé a entrenar con ellos.
El
verdadero comienzo en Pekín fue entre los años 1942 y 1944 en Pichai Hutong, en
Xidan, durante la época de la ocupación japonesa. Tras la rendición de los
japoneses, en 1945, fue cuando empezaron a practicar en Tai Miao. Entonces fue
cuando yo me incorporé al grupo. Después de la Liberación (1947) las clases se
trasladaron al parque de Zhong Shan.
Según creo, en la primera época de
la enseñanza de Wang Xiang Zhai se practicaba fundamentalmente lucha, ¿no es
así?
Sí,
al principio enseñaba boxeo. Los alumnos eran muy jóvenes y les gustaba la
pelea. Era la época de Yao Zong Xun, que empezó a estudiar antes que yo. En
aquellos tiempos después de aprender un par de años los alumnos buscaban adversarios
con prestigio y ponían a prueba su habilidad.
Vamos, puro boxeo...
Sí,
en Pichai Hutong los alumnos iban sobre todo a aprender a luchar, y la verdad
es que los alumnos de Wang Xiang Zhai se medían con adversarios que practicaban
otros estilos y normalmente resultaban ser superiores. Pero es verdad que
muchos tenían demasiada prisa por medirse, e incluso algunos abusaban de su
fuerza, así que la impresión que daban en general no era buena. La gente
pensaba que los que practicábamos Da
Cheng Quan éramos unos camorristas y unos alborotadores, así que la
fama que teníamos no era buena, desde luego.
Con
el paso de los años esa fue la razón de que Yao Zong Xun le devolviera al
estilo su nombre original y lo volviera a llamar Yiquan, con la esperanza de poder deshacerse de la mala reputación
que perseguía al Da Cheng Quan. Por
eso en el entorno del sistema de entrenamiento de Yao Zong Xun se sigue
llamando Yi Quan.
¿Pero entonces qué nombre es más
correcto, Yi Quan o Da Cheng Quan?
Yi Quan es
el nombre del estilo desarrollado por Wang Xiang Zhai en su época de Shanghai,
es decir, en su primera época antes de llegar a Pekín. El sistema se empezó a
llamar Da Cheng Quan en la época
de Pekin. Pero no fue idea del propio Wang, sino de sus seguidores.
Da Cheng es
un concepto confuciano que indica un grado de desarrollo personal muy elevado
entre los eruditos. Da Cheng Quan
significaría “el boxeo de la gran realización”. Yi quan viene de Xing
Yi Quan (boxeo de la forma y la intención), pero se eliminó el Xing porque el Yi Quan no tiene formas, no tiene
rutinas.
Zhang
Bi Hua le puso el nombre de Da Cheng,
y en un principio Wang Xiang Zhai consintió. Sin embargo él pensaba que el
conocimiento del hombre es ilimitado, igual que el conocimiento sobre el arte
marcial, y que llamarlo “gran realización” podía dar una idea equivocada sobre
lo ilimitado del camino del conocimiento.
Los
dos nombres corresponden a épocas diferentes. Yiquan es de los años 20 en Shanghai, Da Cheng Quan de la época de Pekín
en los años 40. Finalmente se le dio el nombre definitivo de Zhong Guo Quan Xue o “ciencia del
boxeo chino”, o “del gong fu chino”.
Podemos decir que son tres nombres
que se corresponden con tres épocas, ¿no? Pero “Ciencia del boxeo chino” es un
nombre mucho más general...
La
ciencia del boxeo chino es resultado de muchos años de investigación sobre las
bases, sobre los pilares de la práctica del gongfu chino. O sea que si a la primera época se la quiere
llamar Yiquan o Da Cheng Quan, en realidad da igual.
Pero el nombre que corresponde a la última época, Zhong Guo Quan Xue... esto es
importante, porque en la última etapa paso de ser un estilo de lucha o boxeo a
ser una investigación sobre la ciencia de las artes marciales. Esa fue su evolución,
esa es la realidad.
"Estando
quieto, de pie, eres como un árbol: creces desde dentro. Tus pies, como raíces,
atraen el poder de la tierra; tu cuerpo, como el tronco, está perfectamente
erguido. Sin movimiento, tienes fuerza. Tu cabeza está abierta al cielo como la
cúpula del árbol. Descansas con calma, todo el universo está dentro de tu
mente".
Maestro Lam Kam Chuen
“El
espacio fuera de nosotros gana y traduce las cosas;
Si
quieres lograr la existencia de un árbol,
Invístelo de espacio interno, ese
espacio
Que tiene que ser en ti. Cíñelo de
restricciones.
Es sin límites, y solo es realmente
árbol
Cuando se ordena en el seno de tu
renunciamiento.”
Rainer Maria Rilke
Dice la hermosa Dama del Chen Taijiquan, Kinthissa, que una vez rota la “cortina
de bambú”, dos sistemas de trabajo interno Qi Gong* comenzaron a difundirse en
occidente con mucha fuerza. Uno de estos es el Chansi Gong o Ejercicios de Hilar la Seda, muy unido al estilo Chen
de Tai Chi. El otro es el Zhan Zhuang
Gong, literalmente “estar de pie como un poste” o Qigong de las posiciones estáticas.
Una de mis alumnas más antiguas es María Antonieta Arocha. Comenzó clases
de Qigong conmigo hacia finales de los años noventas. Por ese entonces daba
clases de Zhan Zhuang y Ocho Brocados de Seda en un pequeño local del Centro
Plaza de Altamira. Desde las primeras prácticas de Zhan Zhuang, me di cuenta de
que María Antonieta tenía un raro talento para este tipo de ejercitaciones.
María Antonieta Arocha
Cuando digo “raro” me refiero a que hasta ese momento, a los alumnos de
Zhan Zhuang y prácticas similares, como Hungking Qigong, les costaba mucho
estar en una postura como Wuchi (Ping Xingbu / estar erguido relajadamente con
los pies separados al ancho de los hombros) por más de 10 minutos. Pero no se
trataba sólo del tiempo, sino de la manera como lo realizaban, en una especie
de tortuosa lucha por mantenerse inmóviles, casi desesperados por cumplir el
tiempo estipulado de práctica, como si la ejercitación fuese un ingenioso
método de tortura china imposible de tolerar por mucho tiempo.
Cuando comencé a practicar una posición estática de Chi Kung, recuerdo
que los primeros cinco minutos fueron una experiencia terrible, al punto que
reconsideré durante un buen tiempo el seguir practicando tal Qigong. Pero perseveré,
y cuando llegué al cuarto de hora empecé a sentir los efectos benéficos del
ejercicio.
El maestro Sam Tam dice al respecto:
“Cuando hacemos zhan zhuang lo percibimos como una
especie de tortura, pero después comienza a ser una tortura bastante dulce y al
final, cuando terminamos, la sensación que tenemos es la de habernos llenado de
vida.” (“Yi Quan, el poder de la intención”. Entrevista a Sam Tam y Jan
Diepersloot por Teresa Rodríguez. Revista Tai Chi Chuan No. 6 Invierno 2005)
Esa experiencia con el Qigong estático me hizo recordar cuando comencé a
leer Por el camino de Swann, el primer
volumen de En busca del tiempo perdido
de Marcel Proust. Las primeras páginas son una verdadera prueba de resistencia
y constancia, al punto que uno se pregunta si vale la pena leer aquel libro y
el por qué se le considera una de las grandes obras literarias de todos los
tiempos. Pero al pasar aquellas páginas introductorias, uno se adentra en la
historia de Charles Swann como si traspusiera la entrada al Jardín de Edén, pues así de
maravillosa es la prosa de Proust de ahí en adelante. En el fondo, tanto en
esta experiencia de lectura como en los comienzos de las prácticas en
posiciones estáticas de Qigong, se trata de algo semejante a una prueba
iniciática.
La sombra de tus
vestidos
Se quedó entre nosotros
en la Suerte.
No has muerto, entre
cipreses.
Neófito, no hay muerte.
Iniciación (fragmento)
Fernando Pessoa
Volviendo a María Antonieta, ella alcanzó rápidamente el máximo que yo
exigía de ejercitación Wuchi en la clase: media hora. Yo la contemplaba
fascinado mientras hacía su ejercicio. De ella emanaba no sólo tranquilidad,
sino dicha, serena plenitud. Su rostro siempre estaba relajado y sonriente, y
su cuerpo mantenía la postura de modo suelto pero firme, en completa
quietud.
Como todo arte, con el Zhan Zhuang ocurre algo singular cuando se
interpreta en su cabal y profundo sentido. Siendo un arte interno, eso especial
que diferencia a alguien que simplemente está inmóvil media hora de otro cuyo
performance embelesa las miradas y conmueve los corazones, es algo que se
revela desde adentro, una especie de aura que hace que uno pueda hablar de un
artista del Zhan Zhuang y no meramente de un practicante.
Una vez, hace mucho tiempo, vi un joven árbol de gateado, cerca del
Parque Cristal, subiendo hacia Los Palos Grandes. Contrastaba su delgada figura
erguida al cielo con la inmensidad verde del Ávila, que gravitando su enorme mole
tras el árbol le servía de fondo. En aquella visión repentina, se me reveló
algo esencial del ser de ese árbol, y, a la vez, del ser de todos los que
fuimos convocados, junto con éste, a la existencia. Tal fue la impresión de esa
imagen que me inspiró un breve ensayo –El
arte y la amistad- que se publicó en la Revista de Ensayos Umbrales (Año 2,
No. 3, 1995). Me referí al gateado en cuestión en el texto, como “un árbol que mira al cielo”. Algo muy parecido me
pasa cada vez que veo a María Antonieta haciendo Zhan Zhuang –es decir,
suspendida entre el Cielo y la Tierra-, algo del ser, a través de su ser,
se re-vela en la ejercitación.
Ese guión separador que coloca Heidegger en palabras como “descubrir” o
“revelar”, para poner en evidencia los verbos “cubrir” y “velar”, referidos a
nuestra experiencia del ser, se
comprenden perfectamente en esos momentos de epifanía de los que hablamos.
Vislumbramos por un breve instante el misterio inefable de lo que se muestra
ocultándose. Los griegos tenían una palabra para ello: A-létheia, el desocultamiento en el ocultarse. Siendo lo que
llamamos belleza, justamente, esa re-velación del ser del ente lograda en su
más alto grado.
Llegué al Zhan Zhuang por la vía del Hungking Qigong que durante dos
años practicamos con el profesor Sauchin Chang en el Centro Ananda de la
Avenida Fuerzas Armadas. El Hungking es un Chi Kung medicinal que el profesor
Chang enseña en estrecha relación con el Zhineng Gong, otro importante sistema
medicinal Qigong. Refiriéndonos al Zhan Zhuang y al Hungking, ambas formas de Chi Kung trabajan posturas estáticas,
aunque el Hungking se diferencia en que tiene movimientos de manos y brazos
cada cierto tiempo, que se aprenden y ejercitan secuencialmente, como una forma
o estructura.
En aquel entonces estudiaba Medicina Tradicional China y Sistemas de
Esencias Florales. El profesor Chang me convenció de la importancia del Qigong
medicinal con respecto a brindar alternativas de sanación a las personas, que
no fueran invasivas o agresivas ni crearan dependencias en éstas. Cuando
descubrí el Zhan Zhuang, me pereció, en aquel entonces, una manera algo más
sencilla que el Hungking de introducir a las personas en el Qigong curativo a
través de posiciones estáticas.
Con el transcurso de los años me di cuenta que para los occidentales, la
ejercitación en posiciones estáticas erguidas representa retos muy fuertes y
genera mucho rechazo, aún más que la meditación sentados. Comprendí entonces la
razón por la cual el maestro Osho tuvo que crear sus célebres meditaciones
dinámicas (activas) para uso de los occidentales. Así mismo valoré aún más a personas
como María Antonieta, que tienen facilidad para ese tipo de Qigong y logran
plenitud y realización en su práctica.
“El hecho de que los métodos
antiguos no trabajen no quiere decir que ningún método sea útil. Sólo quiere
decir que los métodos mismos deben cambiar. Como yo veo la situación, el hombre
moderno ha cambiado tanto que necesita métodos nuevos, técnicas nuevas.”
Osho
Psicología
de lo esotérico.
IV Charla.
El Zhan Zhuang se dio a conocer en occidente por varias vías. Pero la
gran mayoría de éstas, y las más importantes, provienen del Yi Quan, el arte marcial de
la intención, donde la práctica del Zhan Zhuang es fundamental. El maestro Wang
Xiangzhai (1885-1963) es el creador del Yi Quan y también del término «Zhan
Zhuang», aunque las ejercitaciones de Chi Kung estático se remontan al comienzo
de la civilización china y abundan en las prácticas taoístas.
Inner Martial Art and Zhan Zhuang
El maestro Wang Xiangzhai tenía de joven una constitución débil y
enfermiza, razón por la cual lo enviaron con el maestro de Xing Yi Chuan, Guo
Yu Shen (1829-1898), quien lo puso a practicar durante horas posturas de Zhan
Zhuang para fortalecer su cuerpo y mejorar su salud.
Wang Xiangzhai
El maestro Wang Xiangzhai también vislumbró las posibilidades
terapéuticas del Zhan Zhuang dirigidas a la población en general. El 1947 creó
un grupo de investigación en el área con algunos de sus discípulos. Entonces el
Zhan Zhuang comenzó a ser utilizado como un modo de terapia Chi Kung, y fue
usado ampliamente en hospitales chinos, entre éstos los famosos centros de
salud de Guananmen y Baoding, cuya especialidad era el Qigong medicinal.
Yu Yong Nian
Uno de sus discípulos, Yu Yong Nian (1920-2013), se dedicó a la
divulgación de los aspectos medicinales del Zhan Zhuang. Él es el autor de uno
de los primeros libros sobre el tema: Jian
Shen Lian Fa (1981).
Zhan Zhuang Lineage and Memorial
A su vez, uno de los discípulos de Yu Yong Nian se ha convertido en el
más importante divulgador del Zhan Zhuang medicinal en occidente: el maestro
Lam Kam Chuen, quien ha publicado un importantísimo libro sobre el tema: El camino de la energía.
Zhan Zhuan Day 1 (Lam Kam Chuen)
Una vez, contemplando el arte de mi amiga María Antonieta, erguida sobre
la nada, como diría Heidegger, parada sobre la arena del tiempo, como si de una
roca se tratase (parafraseando a Borges), pensé en tomarle un video para que
otras personas apreciaran lo que hacía. Me imaginé un video de ella, de media
hora de duración, en youtube, y me pregunté ¿cuántas personas lo verán?
¿Cuántas personas lo verán completo?
Vino a mi mente entonces el cuento de Kafka El
artista del hambre, que publiqué en el Magazine Nei Dan con una
introducción de mi autoría: “El artista marcial del Tai Chi Chuan”.
Lam Kam Chuen
El artista del hambre no sólo es un cuento sobre el destino de un
artista cuando su arte deja de ser apreciado por el público, también es una
metáfora sobre el arte hoy día, que sobrevive marginalizado e incomprendido bajo
las inclemencias de un tiempo impoético,
en la época del eclipse del alma. Desde esa perspectiva trágica no hay mucha
distancia entre una artista del Zhan Zhuang y el ayunador kafkiano, así como no
la hay entre éste y un pintor como Van Gogh o un poeta como Mandelstam.
El artista del hambre
Particularmente, nuestra civilización occidental no tiene en muy buena
estima el cultivo de la quietud. Castigo y quietud –como en el juego de la Ere
paralizada- se relacionan en nuestros mitos fundacionales. Por el lado
judeo-cristiano tenemos a Edith, la esposa de Lot, que fue transformada en una
estatua de sal como castigo por su curiosidad, al desobedecer el mandato de
Yahveh de no voltear a ver la destrucción de Sodoma. Por el lado griego,
tenemos a la Medusa, que transformaba en piedra a quien la mirara a los ojos.
Este terrible don le fue dado como castigo por Atenea, cuando Medusa, una bella
joven que era su sacerdotisa, fue violada por Poseidón en el mismo templo de la
diosa. Esto constituía un sacrilegio. Pero Atenea no podía castigar a otro
dios, así que la cuerda se rompió por lo más delgado y Medusa fue transformada
en monstruo.
Edith convertida en estatua de sal
En cambio, en el oriente la quietud se nos presenta como indispensable
para acceder a la iluminación y como prueba de proeza espiritual. Esto lo encontramos
en la historia del Buda Gautama, quien se iluminó luego de estar sentado
durante semanas al pie del árbol Bodhi (Higuera). En China, Bodhidharma (Da
Mo), vigésimo octavo patriarca del budismo y primer patriarca del Chán (Zen),
meditó durante años frente a una pared, en una cueva cercana al templo Shaolin,
para poder ser admitido en éste y reconocido como patriarca. La leyenda dice
que pasó tanto tiempo frente a la roca que su sombra quedó marcada en ésta.
Buda bajo el árbol bodhi
Desde el punto de vista artístico el Zhan Zhuang es una práctica muy
afín con el arte urbano (de calle) de las estatuas vivientes o estatuismo. Este consiste en el arte de
representar lo más fiel posible, con el cuerpo (postura, actitud, etc.),
ayudado por vestuario y maquillaje apropiado, una escultura ya existente. Para
ello la inmovilidad del “estatuista” será total durante horas.
Las mejores estatuas vivientes del mundo
Por esta afinidad entre el Zhan Zhuang y el estatuismo, en Nei Wai-Jia
Venezuela realizamos un proyecto que llamamos “Taiji-Qigong, y arte urbano”,
donde proponíamos hacer intervenciones con estas artes, en conjunción con otros
artistas urbanos, en sitios diversos de la ciudad de Caracas. Es obvio que,
dada la situación de agitación socio-política que se vive actualmente, dicho
proyecto espera mejores tiempos para su realización.
El Zhan Zhuang es materia de estudio de las clases de Formación en
Taiji-Qigong de Nei Wai-Jia Venezuela, así como en las de Taiji & Qigong
Ruler (Artes del Dan Tien), y se enseña su práctica en las distintas Cátedras
de Estilos de Tai Chi Chuan. Una de las virtudes que se necesita desarrollar en
el Taijiquan son las raíces, el hundirse de tal modo en el piso que se sea uno
con la tierra. La forma más segura de desarrollar el enraizamiento es con la
práctica del Zhan Zhuang. Se puede estudiar formas durante mucho tiempo, sin
que por ello el enraizamiento mejore sustancialmente. De ahí la conveniencia de
la práctica del Zhan Zhuang para el Tai Chi Chuan, entre otras utilidades que
presta su ejercitación.
Sin embargo, siempre quise proponer al Zhan Zhuang dentro de las
prácticas de Qigong Terapéutico que promovemos en Nei Wai-Jia, junto con el Chi
Kung de Ideogramas, y el Hungking, entre otros. Para eso contaba con María
Antonieta. Pero un pequeño obstáculo se cruzó ante este proyecto: María
Antonieta es reacia a dar clases, aunque estas sean de su amado arte del Zhan
Zhuang.
Como ya señalé, el Zhan Zhuang puede parecer una ejercitación muy
sencilla, pero el estar quietos de pie, durante largo tiempo, se convierte en
una práctica muy difícil para la mayoría de los ejecutantes. Con mis alumnos de
Qigong (Nei Dan) tenía dificultades en la ejercitación Zhan Zhuang. De una
manera u otra, todos luchaban por mantenerse inmóviles y la inquietud les
brotaba en cada rictus facial, casi de cada poro de la piel. Hasta que un buen
día les dije que miraran como lo hacía María Antonieta, y que intentaran copiar
su forma de estar erguida, su actitud calmada, su aplomo, etc. Bajo el influjo
del arte de Antonieta, el Zhan Zhuang del resto de los alumnos, especialmente
los avanzados, comenzó a mejorar notablemente.
Durante una de las ejercitaciones les llamé la atención a los alumnos
sobre sus logros, y que estos se debían a su verdadera maestra: María
Antonieta. Una de las alumnas avanzadas le preguntó entonces como lograba su
arte. María Antonieta contestó con sencillez:
“Sólo me dejo caer, como si colgara sostenida por un hilo que va de mi
cabeza al cenit del cielo. Otro hilo une mi coxis con el pesado núcleo terrestre. Mis pies son como raíces que se extiende muchos
metros alrededor y que se van haciendo cada vez más profundas hacia el centro
de la Tierra. Soy como un árbol y eso me colma de paz y felicidad”.
Un árbol se irguió
entonces. ¡Oh elevación pura!
¡Orfeo canta! ¡Árbol
esbelto en el oído!
Todo enmudece. Mas del
total silencio
surge un principio, la
señal, el cambio.
Rainer Maria Rilke
Sonetos
de Orfeo
(I, 1)
Roberto Chacón
(Continuará…)
Nota:
*Aquí se usará indistintamente los términos Chi Kung y Qigong (Qi Gong)
para señalar al “Arte del aliento” chino.