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martes, 20 de marzo de 2018

ARTÍCULO (Magazine No. 591)


DESCUBRIR EL ZHAN ZHUANG GONG


En verano del 2004 viajé por primera vez a China para buscar una formación seria en las prácticas energéticas.
Eso me llevó a descubrir un mundo de total contraste al conocer a profesores de diferentes escuelas y métodos. Unos eran médicos investigadores y otros artistas marciales con habilidades realmente sorprendentes.
Todos ellos basaban su práctica en el Zhan Zhuang.
Para mi sorpresa y frustración descubrí que cada profesor tiene su propia forma de enfocar la práctica, a veces muy distinta de la de otros expertos e incluso, en ocasiones, radicalmente contradictoria.  
Estas diferencias son más acusadas entre las prácticas terapéuticas y las marciales, donde existen puntos considerados esenciales para una de las tendencias que resultan totalmente despreciados por la otra.
Dentro de la rama marcial e incluso de una misma disciplina también encontramos estas diferencias de opinión entre los profesores.
Me encontré entonces frente a una verdadera labor de investigación, en la que aprendía técnicas y después las practicaba a diario durante un año.
De esta manera, al tratar de comprender los motivos por los que un profesor en concreto concedía tanta importancia a un punto u otro de la práctica, pude ir sacando mis propias conclusiones.
Aunque generalmente existen razones puramente marciales que considero poco equilibradas porque me han generado problemas. Suelo valorar también lo que este enfoque pueda tener de positivo y adapto entonces esos aspectos a mi práctica.
Mi idea es presentar el Zhan Zhuang en este artículo siguiendo mi propia experiencia, conclusiones y práctica personal.
Espero dar a conocer de esta forma un enfoque correcto de un sistema mucho más difundido que practicado, y que, en la medida de lo posible, contribuya a proporcionar contenido a la actividad energética que cada cual realiza.

Principios fundamentales
La práctica básica del Zhan Zhuang es sencilla, consiste en elegir una postura dentro de la gran variedad existente y mantenerla permaneciendo inmutable durante un tiempo determinado.
Podemos comenzar por cinco o diez minutos hasta llegar a un mínimo de veinte. Lo ideal es permanecer en la postura cuarenta minutos o llegar a completar una hora.
Consiste en «dejar que se haga». Si partimos de la base de que la energía tiene la capacidad de regularse y cultivarse por sí misma, podemos decir que uno de los fundamentos del Zhan Zhuang consiste en «dejar que la práctica se haga sola». Entender esto es el mayor reto con el que nos vamos a encontrar. 
«Si no se hace nada, todo se hace», es una frase que en el Zhan Zhuang de base adquiere un enorme significado. Esto es lo que nos confunde y no terminamos de entender.
Conocemos también la influencia de la mente sobre la actividad energética y sabemos que cuando adoptamos una actitud mental de tensión la energía se estanca en los órganos y en la estructura del cuerpo.
Estas tensiones pueden originarse por diferentes causas que provienen de las situaciones a las que nos vemos expuestos durante nuestra vida diaria. Con la relajación del cuerpo y la mente el Qi puede liberarse, cultivarse y así regular el sistema.
Practicar a partir de la energía, no de la tensión
La tensión produce sensaciones como tirantez, dolor, calor, entumecimiento, emociones bloqueadas, etc... Todas estas manifestaciones tienen que ver con una acumulación de energía que se ha estancado.
En cuanto a la relajación, no consiste solamente en aflojar los músculos. La verdadera relajación es la liberación de la energía en cualquier postura o actividad física.
Por esa razón no podemos empezar a cultivar la energía desde la tensión y, sin embargo, cuando abordamos la práctica de Zhan Zhuang la tendencia general es comenzar con la postura del «abrazo del árbol». 
Esto resulta sorprendente, no tanto por la popularidad de esta postura, sino más bien porque trabajar la energía partiendo de esta base conduce a la mente del practicante a un auténtico campo de batalla.
Solo hay un desafío entre él y la tensión que él mismo genera, y la actividad energética que pueda surgir se queda bloqueada en el pecho y la cabeza.
De esta forma el practicante puede llegar a obtener sensaciones básicas de Chi a las que suele dar una importancia que no tienen realmente y apegarse a ellas sin evolucionar más allá.

Establecer una base sólida
La práctica energética debe comenzar por posiciones básicas, cómodas y estructuralmente correctas, y dejar que la mente sea libre de abandonarse a experimentar, reconocer y descubrir.
La primera etapa consiste en esto, descubrimiento y reconocimiento, y esta fase es primordial puesto que prepara el sistema.
Una vez superada esta etapa, el entrenamiento energético se orienta hacia la práctica personal, bien sea marcial o con otros fines, pero para ello se necesita que el trabajo de preparación sea metódico y muy cuidado.
En esta primera fase surgen los mayores cambios, las sensaciones evolucionan cada día, los órganos internos se activan naturalmente y los canales se desbloquean y preparan para un movimiento energético de mayor volumen.
La energía surge de lugares donde lleva estancada mucho tiempo y esto permite unificar y afianzar la raíz en dan tian. 
Si admitimos que la práctica del Zhan Zhuang es energéticamente eficaz, que nos puede llevar a trabajos realmente fuertes y que se trata de nuestra salud, entenderemos por qué necesitamos un sistema energético adecuado que lo asimile y también la importancia de dedicarle tiempo y atención.
Para ello el sistema del Zhan Zhuang comprende diferentes posturas que podemos adecuar a las limitaciones de cada persona.
Esto puede ir desde adoptar la posición de tumbados o sentados hasta prácticas con un enfoque marcial de alto nivel y dificultad, cada cual, evidentemente, con distintos grados de eficacia. 
En cualquiera de las formas o posturas es importante mantener una estructura física correcta donde los meridianos, los músculos y el esqueleto formen un conjunto idóneo para el movimiento libre del Qi.

¿Qué sucede entonces?
Los órganos internos se activan y comienzan a mover Qi por los meridianos.
Esto requiere ciertas precauciones, porque al adoptar posturas cómodas las sensaciones que surgen cautivan al principiante y muchas veces alarga demasiado el tiempo de mantenimiento de la postura.
Si esto ocurre puede pasar que al día siguiente o incluso a los dos días no pueda levantarse del sofá, no tenga energía vital ni fuerza para mantenerse en pie y anímicamente se quiera morir. Ha dejado a los órganos internos exhaustos, les ha exigido en exceso.
La práctica correcta se asemeja al desarrollo de la capacidad muscular. Si trabajamos metódicamente, su desarrollo será el adecuado, pero si el primer día hay un exceso de entrenamiento, en los días siguientes los músculos no van a responder.
Aunque no nos damos cuenta, es muy importante saber que estamos solicitando a los órganos internos un verdadero esfuerzo para mover energía. Trabajar con un importante volumen de Qi requiere ejercitarlos con método y ciertos ritmos.
Los órganos activan la energía por los meridianos, que se mantienen relajados y libres de tensiones y dejan espacio al Qi para que llene el cuerpo. 
Entonces comenzamos a percibir con claridad sensaciones que evolucionan continuamente. Por regla general y durante una misma práctica, podemos apreciar un cambio significativo cada diez minutos, pero esto constituye todo un proceso.
Primero necesitamos un tiempo para adquirir la postura correcta y centrarnos en lo que hacemos. Después se activan los órganos y el Qi va abriendo los canales hasta llegar a la piel y al interior del cuerpo y, más tarde, se expande hacia fuera.
Cada fase nos genera unas sensaciones diferentes, que varían en cada práctica y, llegado el momento, hay algunas de ellas que no vuelven a aparecer y otras que parecen estabilizarse. La respiración y el ritmo cardíaco también se estabilizan, esto significa que el sistema está listo y que se pueden acometer trabajos más intensos.
Este proceso, por ser el más delicado y complejo, requiere de la atención y la supervisión de una persona experimentada para no caer en errores que puedan desviarnos. 
Cada día surgen nuevas sensaciones y experiencias, unas agradables y otras no tanto. Muchas veces el principiante queda desconcertado y le surgen dudas, o saca conclusiones propias que le llevan a experimentar por su cuenta apartándose del camino correcto.

La práctica terapéutica
El Chi Kung forma uno de los pilares de la medicina tradicional china junto con la acupuntura, el masaje, la dietética y la fitoterapia.
Se estudia en distintos países con el apoyo de organismos oficiales, tomando técnicas antiguas de salud, prácticas marciales y aquellas orientadas hacia la espiritualidad y la regulación emocional.
La elaboración de sistemas con resultados evidentes proviene de la experiencia con los pacientes. 
De ella se sacan conclusiones, se toma lo que se muestra realmente efectivo y se descartan aspectos considerados más afines a la tradición que a su eficacia real. 
Esto es uno de los motivos por los que la ciencia médica entra en conflicto con las prácticas marciales más tradicionales.
El método terapéutico básico del Zhan Zhuang pretende mantener el sistema energético repleto y activo para evitar disfunciones y potenciar la salud. 
La práctica que yo he estudiado trabaja desde el exterior hacia el interior, evitando que la energía salga del cuerpo y se disperse. Es primordial comenzar con posturas básicas y situar las manos a la altura del vientre para desarrollar una raíz firme en el dan tian.
Al principio, el nivel al que colocamos las manos determina la altura donde se genera una mayor actividad energética.
Esto se debe, entre otras razones, al fuerte vínculo que hemos creado a lo largo de la evolución humana entre la mente y la actividad manual. Inconscientemente las manos mantienen la atención en la zona donde se sitúan y ésta atrae al Qi.
Una práctica con las manos a la altura del pecho sin haber desarrollado primero la raíz en el dan tian genera tensión en los hombros, espalda, costados y pecho.
Esta tensión supone una acumulación de energía en la zona más alta del cuerpo que cuando se libera es atraída por la fuerza del corazón y produce taquicardias.
Si se aloja en la cabeza provoca falta de sueño, nerviosismo, hiperactividad mental, etc... Cuando el volumen energético aumenta puede traer problemas más serios.
Este es un motivo importante por el que debemos comenzar la práctica situando las manos a la altura del vientre durante el tiempo necesario para que la raíz pueda desarrollarse.
Cuando ya es firme podemos adoptar otras posiciones con la seguridad de que la energía está debidamente asentada. De esta forma el Qi permanece unificado y estable y la mente se mantiene muy tranquila y centrada.
Mi profesor, el doctor Han Bin del Beijing Traditional Medicine Training Centre es médico e investigador. Ha dirigido por encargo del gobierno chino programas de investigación sobre los efectos del Chi Kung en determinadas enfermedades.
El profesor insiste en que la práctica debe realizarse en estado de calma. A menudo me dice que debe ser como pasear por un bonito parque, cuando la mente está muy tranquila y abierta observando y disfrutando, uno se siente parte de la experiencia pero sin involucrarse o apegarse a ella, dejando que fluya.
Esa es la manera natural que conduce a grandes logros.

La práctica del profesor Han
En un principio mantenemos la atención y la respiración en el vientre. Los ojos permanecen cerrados y orientados hacia la punta de la nariz o bien entreabiertos y con la mirada dirigida hacia el suelo, en un punto situado a unos dos metros de distancia.
La finalidad de todo consiste en focalizar la atención y mantener una consciencia del dan tian. Como resultado, la energía se concentra, el sistema energético se vuelve hacia el interior y almacenamos Qi.
En una segunda fase ya tenemos energía disponible, una raíz formada en el dan tian y el sistema repleto.
Entonces podemos llevar la atención al cuerpo de una forma más generalizada, tanto a los músculos, huesos y órganos como a la piel. 
Cuando logramos un estado del sistema energético donde los meridianos están activados y podemos mantener la conciencia del cuerpo físico, el Qi penetra y nutre cada célula, energizando también la sangre y los fluidos corporales.
Hasta este momento hemos estado preparando el sistema interno, el microcosmos, y después pasamos a enfocar el entrenamiento hacia una interacción energética con el universo del que formamos parte y con el que nos relacionamos de manera directa.
Uno de los sistemas de trabajo más conocidos concede un papel relevante a la respiración. La utiliza para mantener la mente centrada en el ejercicio y así darle una referencia importante sobre la actividad que debe llevar a cabo en la expansión y concentración del Qi.
La respiración supone una ayuda inicial para la mente hasta que somos capaces de diferenciar las sensaciones de Qi y trabajar directamente con ellas.
Entonces la respiración pasa a otro plano y podemos emplearla de distintas formas dentro del mismo ejercicio.
Así se induce el movimiento del Qi hacia dentro y hacia fuera buscando una conexión entre lo externo y lo interno por medio de los meridianos.
Una vez lograda esta conexión permanecemos en calma con la atención en el dan tian o en el cuerpo permitiendo que el intercambio de Qi se produzca naturalmente y disfrutando de la sensación de la regulación del sistema «como si observáramos un bonito paisaje».
Cuando somos capaces de centrar la atención en un punto del vientre y al tiempo mantener una conciencia de todo el conjunto, las energías que nos rodean comienzan a fluir en nosotros hacia el dan tian.
Esto es posible desde un estado de conciencia sin pensamientos, donde los sentidos pueden estar ausentes o bien volverse extremadamente agudos y el concepto de tiempo desaparece.
A esto le llamamos «estado Chi Kung»,en el que estamos mirando dentro y descubriendo desde la observación multitud de sensaciones y reacciones internas que practicando de otra manera se pasan por alto.
Eso proporciona mucha información acerca del estado físico, energético y emocional que tenemos.
Dentro de la rama terapéutica se diseñan posturas con la finalidad de estimular los meridianos a partir de la postura estática, teniendo en cuenta la patología, estación del año, la predisposición natural de cada cual, etc.
Muchas veces necesitamos hacer más hincapié en terrenos específicos y para ello combinamos diferentes posturas de brazos y piernas donde queda más patente la estimulación de meridianos concretos.
La mente se dedica a la visualización y relajación de los mismos a la vez que mantenemos un cierto estiramiento, y así estos canales energéticos se activan especialmente sobre el resto del sistema.
Personalmente no me produce gran interés la práctica marcial pero creo que el entrenamiento del Da Cheng Zhuang puede aportar aspectos muy destacables al sistema terapéutico.
Es una práctica que trabaja desde adentro hacia afuera y abre rápidamente los canales, fortalece los órganos internos y permite exteriorizar Qi.
Esto conlleva un efecto de limpieza en todos los sentidos. En esta modalidad los órganos internos movilizan Qi en los meridianos generando una fuerza externa. 
Por eso es importante preparar correctamente el sistema energético y, sobre todo, entrenar la capacidad de los propios órganos, ya que van a estar sometidos a un trabajo considerable.
En un primer nivel de este sistema la actividad mental está centrada únicamente en la relajación del cuerpo y de los pensamientos. 
Entonces la energía surge, llena el cuerpo de manera gradual y ocupa el lugar de las tensiones.
Debido a esto la relajación se hace más natural, y poco a poco la sensación del cuerpo físico y material va siendo sustituida por otra de plenitud, de energía y expansión. 
La mente se transforma en conciencia, ya no hay pensamientos, sólo es conciencia abierta de energía.
Esto también incluye a los sentidos, y podemos llegar a tener los cinco sentidos completamente presentes.
La presencia posibilita el cultivo de un sexto sentido, la intuición, y entonces somos capaces de percibir un ataque inesperado y reaccionar. 
En la práctica marcial es de vital importancia la capacidad de reacción, por eso se diseñan ejercicios para potenciar esta habilidad. El Zhan Zhuang, en sus niveles más elevados, puede dotar al practicante de capacidad de intuición y reacción instintiva.
La práctica del Da Cheng Zhuang genera sólidos vínculos entre el cuerpo, la mente y la energía. En ella mantenemos cada una de las diferentes posturas, la mente las asimila y surge el desarrollo de la energía en sintonía con la estructura física y mental.
Los tres aspectos se fusionan y crecen juntos, creando un conjunto en perfecta armonía de poder y eficacia, de forma que el mínimo estímulo en cualquiera de los tres aspectos hace que surja una reacción instantánea del conjunto, expresándose con fuerza explosiva en un ataque o inhibiéndose y desapareciendo si es atacado.
En este sistema se practican de esta manera diferentes posturas.
No son un gran número habida cuenta de que debe entrenarse cada una durante el tiempo suficiente, en contraste con otros estilos internos donde se invierte mucho tiempo en aprender series de movimientos con todas sus aplicaciones y variantes.
En ellos el practicante invierte su energía en técnicas, agilidad, potencia, elasticidad, movimiento, respiración, ataques y defensas... Sin embargo, las prácticas como el Yi Quan se fundamentan en el desarrollo del verdadero poder en detrimento de la variedad de ejercicios.
Este poder solo puede obtenerse practicando las posturas estáticas con tiempo y dedicación.
Una vez asimilado este trabajo se entrena Shi Li.
Podemos definir este término como la aplicación del Zhan Zhuang al movimiento. 
Practicándolo desarrollamos la capacidad para movilizar todo ese potencial energético en una actividad marcial. Y una vez dominamos el Shi Li llega el Fa Li, o fuerza explosiva.
Shi Li es un entrenamiento de gran dificultad ya que debemos unificar perfectamente el cuerpo y el movimiento manteniendo una actitud mental muy concreta, bien asimilada primero en el Zhan Zhuang, y una armonía total entre el pensamiento y el no pensamiento, entre la actividad y la quietud, el estar y el no estar.
El entrenamiento Shi Li consta de ejercicios de repetición muy básicos que, practicados con disciplina, se convierten en una verdadera expresión del poder interno, de eficacia sorprendente.
Mi maestro Jin me decía: «Shi Li son muchos Zhan Zhuang, uno después del otro. Tai Chi son muchos Shi Li. Se debe comenzar así por la postura estática, luego Shi Li y después el Tai Chi Chuan».
Así, la práctica verdadera y tradicional del Tai Chi Chuan comienza también por desarrollar un buen sistema energético.
Cultivar la energía significa permitir que se desarrolle naturalmente, despacio, con atención constante, cada día durante varios años, hasta que el dan tian y los vasos estén repletos y nuestro Qi se unifique con el de la naturaleza, con el cielo y la tierra. 
Esto ocurre porque los órganos internos se fortalecen, la médula se nutre y el espíritu se eleva.
Los pasos de la práctica del Tai Chi Chuan incluyen el Zhan Zhuang Gong en la postura Ma Bu y la postura Quan en sus diferentes variantes.
En la antigüedad, los practicantes del Tai Chi Chuan debían primero practicar estas posturas durante años para reunir más poder en las extremidades inferiores, y después entrenar con los ejercicios de empuje de manos.
En cualquier arte marcial interno, el practicante debe saber que si no pasa por este refuerzo de habilidades específicas, sus extremidades inferiores carecerán de poder y será muy fácil que su centro de gravedad sea desviado.
En antiguos manuscritos se encuentran referencias al Zhan Zhuang con respecto al Tai Chi como las que siguen:
«Al principio se requerirá sólo cinco minutos de entrenamiento y progresivamente se aumenta la duración. 
Más tarde, después de un largo período de práctica, las extremidades inferiores reunirán un gran poder interno, mientras que el dan tian estará lleno de Qi.»
«Practica esta postura, no importa si puedes dedicar a otro entrenamiento mucho o poco tiempo. Si eres perseverante conseguirás todos sus beneficios al mejorar tus órganos internos y tu mente, y promover la circulación de Qi. 
Tu cuerpo entero ganará poder interno mientras la cintura y las piernas adquieren habilidades físicas para las artes marciales.
El entrenamiento del Zhan Zhuang incluye desplazamientos hacia delante, hacia atrás, derecha e izquierda, centro, ataque y defensa, etc... Todas estas habilidades son esenciales en el Tai Chi Chuan».
La práctica del Tai Chi supone un método muy natural, armónico, suave y equilibrado de regulación en todos los sentidos.
Hay que dedicarle tiempo, ser perseverante y muy celoso en su aprendizaje. El practicante actual busca lo interno desde lo externo, invierte gran dedicación a la correcta ejecución de la forma buscando constantemente relajación y armonía, pero las sensaciones internas no llegan.
Debe saber que se necesitan quince años de práctica diaria de una misma forma de longitud media para que surja por sí solo. 
Por eso creo que el practicante serio actual debe conocer métodos eficaces de desarrollo y manejo de energía como son el Zhan Zhuang y el Shi Li, saber adaptarlos y comenzar un verdadero cultivo interno.
Entonces la práctica tiene sentido.
shenqiyi.com



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martes, 5 de diciembre de 2017

martes, 17 de octubre de 2017

ARTÍCULO (Magazine No. 584)

EL PODER DE LA QUIETUD (y Fin)

Entrevista a Yu Yong Nian por Karim Nimri
¿Y cómo un estilo tan marcadamente marcial llega a convertirse en una ciencia de cultivo de la salud, de yangsheng?
Por una parte, después de la Liberación se prohibió la práctica de las artes marciales. Y aunque había mucha gente interesada en el aspecto marcial, como Yao Zong Xun o Wang Xuan Jie, a otros nos interesaba el zhan zhuang no sólo como terapia, sino también como medio de preservación de la salud, de yangsheng. Yo era médico, no podía ir buscando pelea por ahí (ríe), y cada vez me interesaba más investigar y profundizar en el aspecto de la prevención y el tratamiento de enfermedades.



Entonces este grupo de investigación de los aspectos curativos del zhan zhuang creado por Wang Xiang Zhai en el 47, ¿cómo investigaba? ¿Leyendo libros...?
En aquel entonces no había libros, no había material... Había textos antiguos budistas y taoístas, pero no había nuevas publicaciones más precisas. Las referencias a la práctica en los libros antiguos es muy vaga. Y las publicaciones recientes eran libritos que enseñaban posturas y nada más, nada concreto.

Pero en 1981 se publica Jian Shen lian fa, su primer libro sobre zhan zhuang como técnica de cultivo de la salud. La primera edición vendió 120.000 ejemplares, y la segunda más de 275.000.
Sí, en general era una explicación teórica del zhan zhuang. También incluía algunos casos médicos, pero poca cosa. En publicaciones posteriores es cuando se incluyen historias médicas.

Tengo entendido que la aplicación del zhan zhuang en clínicas empezó en los años 50. Por lo visto Wang Xiang Zhai fue invitado a hospitales y clínicas de toda China a enseñar zhan zhuang como terapia. ¿En qué momento se comienza a tratar a enfermos con esta técnica? ¿Cómo fue el proceso?
Después de la Liberación, en el año 47, coincidiendo con la época de Tai Miao, mucha gente venía al parque para curarse de sus problemas de salud. Básicamente hacíamos zhan zhuang, y después los que estaban enfermos o más débiles se iban y nos quedamos los demás y practicábamos tui shou, empuje de manos.

Entiendo que este cambio se dio por la prohibición del gobierno de practicar artes marciales, y que entonces Wang Xiang Zhai enfocó la practica más hacia el tratamiento de enfermos...
Sí, así es, y con mucho éxito además. Como decía, mucha gente venía por esa razón, con problemas como artritis, o con la típica afección del hombro que no te permite levantar el brazo, gente que venía en silla de ruedas empujados por familiares… esta gente después de medio mes o un mes ya recuperaban movilidad en el miembro o empezaban a caminar por su cuenta. En ese momento empecé a comprender que casos que veía a diario en el hospital y que no se resolvían, en el parque empezaban a mejorar enseguida.

Entonces en la sección de Fisioterapia del hospital creamos un nuevo departamento nuevo llamado “ejercicios de recuperación” (Ti liao ke).


Al principio no había muchos pacientes, pero pronto empezó a llenarse. En la quinta planta de aquel hospital de medicina occidental teníamos una sala enorme donde practicábamos zhan zhuang por las mañanas. A pesar de que había mucho escepticismo funcionaba mucho el boca a boca, y en poco tiempo teníamos muchísima gente.


¿Y qué paso con la práctica marcial, simplemente desapareció, o se mantuvo de alguna manera?
En Tai Miao la mayoría entrenaba zhan zhuang para la salud, pero también había un grupo que entrenaba en casa de Yao Zong Xun, en Xi Dan. Allí todos los alumnos eran jóvenes que aprendían lucha, pero de manera casi clandestina, porque no estaba permitido.

Esto no significa que hubiera un cambio en la mentalidad de Wang Xiang Zhai, fue algo que se dio por las circunstancias políticas. Pero el caso es que poco a poco los que practicaban yangsheng cada vez eran más y los que entrenaban lucha menos, y así la práctica fue evolucionando hacia la curación y prevención de enfermedades. De cualquier manera los resultados terapéuticos eran muy buenos.

¿Qué tipo de enfermedades se trataban?
Todo eran enfermedades crónicas. Hipertensión, artritis, enfermedades coronarias, digestivas, insomnio... Con el insomnio daba unos resultados estupendos.

¿Cual fue la reacción del entorno médico?
No hubo una respuesta concreta... En un principio simplemente creamos aquella sala de rehabilitación con ejercicios en el Hospital del Ferrocarril de Pekín. Otros hospitales no tenían estas cosas, pero después poco a poco se fueron incorporando actividades parecidas a otros hospitales, sólo que solían llamarlo genéricamente Qigong.

¿En qué se diferenciaban la terapia Qigong y la terapia zhan zhuang?
Al principio eran muy similares. Todos practicábamos posturas estáticas de pie, sentados o tumbados. Después apareció el sanatorio de Beidahe y empezó a llamársele Qigong en los parques, y en los hospitales de medicina china lo llamaron Qigong, no zhan zhuang. En 1967 invitaron a Wang Xiang Zhai a ir al Instituto de Investigación de Medicina China y se creó el departamento de investigación de Qigong. Se le llamaba Qigong pero se practicaba zhan zhuang igual que en el Hospital de Guananmen y el de Baoding.

¿Entonces al comienzo la practica era la misma pero con diferentes nombres? Porque luego siguieron trayectorias diferentes...
Sí, eso es. En los años 60, se celebró un simposio en Xiao Tang Shan de todos los sanatorios y departamentos de rehabilitación del país, y fui a hablar del zhan zhuang. Después estuve en Shanghai y allí también presentamos el zhan zhuang, y fue a partir de entonces cuando se aceptó en todas estas instituciones como terapia, pero lo llamaron Qigong porque el nombre ya tenía una fama, y sin embargo el zhan zhuang no.

Luego llegó el boom del Qigong y aparecieron muchísimos sistemas, unos buenos y otros auténticos timos. Como esos que hacen fagong, que emiten Qi con las manos y cambian la composición del agua, o que te dicen que mandan Qi desde Pekín a un paciente que está en Hong Kong y lo curan... (ríe) Todo eso es falso, es un engaño... Eso empezó a pasar hará unos cuarenta años.


Y de repente paso algo muy gracioso, porque si decías que eso era falso nadie te creía, todo el mundo estaba muy excitado con estas cosas. Entonces llegó Li Hong Zhi y creó el Falun Gong. Él también enseñaba sobre la base del zhan zhuang, pero le incorporó cosas como la “rueda Falun”, las órbitas, etc. Prometían cosas espectaculares al final todo resultó ser falso y muy peligroso.

Los primeros pasos de la terapia Qigong son muy positivos y muy útiles desde el punto de vista terapéutico. El problema son con los grados superiores, como “abrir la puerta del cielo”, la micro- órbita, la macro-órbita... Estas cosas pueden dar muchos problemas. Al practicar Qigong te centras en la línea central, en el Vaso Concepción, mientras que cuando practicas zhan zhuang lo fundamental son las cuatro extremidades. Es mejor no concentrarse en el centro y no controlar la respiración. La respiración natural es lo mejor para que el cerebro se relaje. Las extremidades son lo más importante, es donde centramos nuestro trabajo, ya que a través de ellas conectamos con nuestros centros (órganos) internos y desarrollamos su capacidad, su potencialidad. Las extremidades inferiores son mas importantes. La tecnología ha hecho que el hombre desarrolle mucho más la capacidad de movimientos de los miembros superiores, sin embargo en las piernas hay mucho mas potencial.

¿Conocía el tipo de terapia Qigong original? ¿Cómo era?
El Qigong en la antigüedad eran  métodos de yangsheng, de cultivo de la salud, utilizado por intelectuales y gente de nivel cultural alto. A mi manera de ver toda esta cultura del yangsheng procede fundamentalmente del Dao De Jing de Lao Zi. Una parte muy importante del Dao De Jing trata sobre el tema del cultivo de la vida o de la salud. Entender esto es muy importante.


¿Y la aportación budista?
En el budismo lo principal es la postura sedente. La tradición cultural china aporta esta joya que es la meditación de pie, con una vocación a veces marcial, pero siempre centrada en el desarrollo de la energía global integrada en el medio.

Pero el sistema de entrenamiento que según la tradición introdujo Bodhidharma en Shaolin incluía posturas de pie...
Sí, eso es cierto, pero las primeras alusiones a la meditación de pie existen en la cultura china desde mil años antes, en el Clásico del Emperador Amarillo y, sobre todo, en el Dao De Jing.

Posteriormente la práctica única del zhan zhuang, que quizá era demasiado dura y demasiado elemental evolucionó hacia la práctica en movimiento, y de ahí salieron lo que después se han llamado artes marciales internas. Estos estilos trabajan sobre el movimiento, y el Qigong sobre la quietud.

¿Cuál es la realidad del zhan zhuang como terapia  hoy en día?
Actualmente como terapia se utiliza en muy pocos sitios. Dentro de la esfera médica se siguen utilizando mucho la acupuntura y el tuina, pero las prácticas estáticas están en declive.

¿Podemos hablar de retroceso?
Por lo menos no está en la posición a la que llegó hace unos años. En los hospitales se puede decir que casi ha desaparecido. Ahora la práctica es más a nivel personal, en casa, en algunas escuelas, o con maestros en los parques. Desde luego no goza del reconocimiento de hace unos años.


¿A qué posición cree usted que debería aspirar el zhan zhuang?
Se debería divulgar y fomentar su práctica mucho más, porque muchas enfermedades crónicas no se curan con medicamentos, pero con el zhan zhuang uno puede reequilibrarse eficazmente sin tener que recurrir a tratamientos a menudo muy agresivos.

La evolución del zhan zhuang se está dando a un nivel privado, no a nivel público, no a nivel estatal. En la esfera privada está creciendo muchísimo el interés, sobre todo en el extranjero. Porque en China todo lo que ha ocurrido con Falun Gong tienen mucho peso, todavía está demasiado reciente. La situación del Da Cheng Quan se ha visto afectada por todo esto. Pero no debemos perder de vista que el zhan zhuang más que como terapia o sistema de lucha, es la mejor manera de prevenir la enfermedad, y este es el valor por el que hay que apostar, es un extraordinario método de conservación y fortalecimiento de la salud. 


Karim Nimri es doctor en Acupuntura. Vive en China desde 2005. Ha estudiado medicina tradicional, y fue discípulo del fallecido maestro de Yiquan Ai Xin Jue Luo Ji Quan y actualmente del Dr. Yu Yong Nian, con quien estudia Zhan Zhuang Gong. Gestiona en la actualidad el proyecto NexusChina.
Revista Tai Chi Chuan No.20. Invierno 2009



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