Piensen
en sus miedos infantiles, en la dificultad de discernir entre lo imaginario y
lo real, cuando creían que la fantasía superaba a la realidad. Con la madurez y
algo de ayuda se llega a comprender que cotidianamente la primera supera a la segunda,
pero ciertamente no siempre es así, hay casos en que la realidad es tan
dolorosa que es mejor enfrentarla simbólicamente.
Esta
película trata sobre las angustias Connor, un jovencito de 13 años a quien,
justo cuando atraviesa por una etapa muy difícil en su vida, repentinamente se
le aparece un monstruo, generando en él sentimientos encontrados, así como la
desesperación y la rebeldía necesarias para dar fin a su sufrimiento. En
palabras del monstruo: “...los
hombres prefieren mentiras piadosas a la cruel verdad...”.
Basada
en la novela A Monster Calls, escrita
por Patrick Ness (2011), Un monstruo viene a verme es una producción hispano
estadounidense, que permite adentrarse en la psique joven de alguien que lucha vencer
sus temores y por aceptar su realidad.
Particularmente
siento que la exposición de las angustias del protagonista es exquisita, pese a
lo triste y dura de la historia es un buen material para la reflexión y
comprensión de los temores infantiles.
Loving You – Minnie Riperton (Cortesía de Hernani Jiménez)
“Poesía”: El tigre y la nieve
(Cortesía de Doris Aponte)
“Tamara Suju-Conferencia: CASLA y la Corte Penal. Caso Venezuela.”
Música: JILL SCOTT
Una de las grandes cantantes de neo-soul y R&B del siglo XXI es la
estadounidense Jill Scott (1976- ), quién también es poetiza y compositora. En
el 2000 se publica su primer álbum, “Who Is Jill Scott? Words and Sounds Vol. 1”.
De ahí en adelante lanza al mercado ocho álbumes: 4 de estudio, 2
recopilaciones y 2 grabados en vivo. Además, ha colaborado con artistas como
The Roots, Eric Benett, Will Smith, Common y Lupe Fiasco.
De Jill Scott les traemos tres de sus éxitos: All I; Come See Me; y Family Reunion.
All I (Scott, Blackstone). Álbum: “The Real Thing. Words and Sound Vol. 3”
(Hidden Beach Record / 2007)
Come See Me (Scott, J R Hutson). Álbum: “The Real Thing. Words
and Sound Vol. 3” (Hidden Beach Record / 2007).
Family Reunion (Scott, Haggins, Barias, George Kerr). Álbum:
“Beautifully Human. Words and Sound Vol. 2” (Hidden Beach Record / 2004).
RESEÑA
DE LIBROS
Qigong para niños.
Oniro: España. 2003. Autora:
Dominique Ferraro.
Este libro es un manual para
enseñar Qigong a los niños y consta de ocho capítulos.
La autora comienza por exponer
los principios y finalidades del Qigong e indica cómo funciona; luego, se
adentra en la salud infantil, explicando cómo es el abordaje desde la Medicina
Tradicional China (MTC) y, termina el libro con capítulos muy prácticos que
hacen referencia a la preparación previa a la realización de los ejercicios, al
Qigong de “los cinco animales”, a los “sonidos terapéuticos”, a ejercicios de
concentración y para la vista, como también al “masaje pediátrico”.
El conocimiento transmitido en
este libro favorece la salud física, mental y emocional de los más pequeños de la
casa. El niño que llegue a dominar estas actividades aprenderá,
simultáneamente, a gestionar su propia energía.
Midnight Train to Georgia – Gladys Knight
and The Pips (Cortesía de Yilda Conquista).
“Método japonés para curar
cualquier enfermedad con los dedos” (Cortesía de Astrid Mendoza)
“Finlandia, el país más feliz del
mundo” (Cortesía de Alberto Quintero)
Música:
Claude Debussy: obras para voces y orquesta.
El
compositor francés Claude Debussy (1862-1918) es muy conocido por sus
composiciones para piano, como sus dos Libros de Preludios, Estampas, la Suite Bergamasque o los dos libros de Imágenes para piano, entre muchas otras.
También es muy conocido por sus obras para orquesta sinfónica, entre las que
podemos nombrar la suite Iberia, el Preludio a la Siesta de un Fauno, las Imágenespara Orquesta, los Nocturnos
y su gran lienzo sinfónico, La Mer.
Pero el universo compositivo debussiano está incompleto en gran medida sin su
obra vocal, quizá mucho menos conocida por el gran público: su obra lírica para
voz y piano como las Canciones de Bilitis
o Tres poemas de Stéphane Mallarmé,
por ejemplo; su única ópera estrenada en vida, la revolucionaria Pelléas et Mélisande; y sus
composiciones para voces y orquesta. De esta última categoría hablaremos hoy.
Debussy
contribuyó sustancialmente al universo lírico, generando una renovación del uso
de la voz en la música académica. Su busca de que la música ayudará delicadamente
a resaltar la sonoridad de la palabra y su prosodia (en lengua francesa) lo
convirtió en uno de los mejores compositores de obras para canto y piano. En
cuanto al drama lírico (ópera y afines), Debussy hace del recitativo una
intensa declamación de prosa poética. Pero esa “intensidad” la logro muchas
veces en base a sonoridades a media voz, delicadas, sugestivas, exentas de
énfasis, grandilocuencia o piruetas vocales. De su Pelléas et Mélisande descienden directamente obras como El castillo de Barba Azul, de Béla Bartók,
y buena parte de la ópera contemporánea, como la obra de la finlandesa Kaija
Saariajo.
La
música orquestal de Debussy, en sus óperas y dramas líricos, tiende a la
creación de atmósferas sutiles y al entrelazamiento delicado de motivos
sugerentes que evolucionan con la acción, de modo que insinúen los estados de
ánimo y las oscilaciones del espíritu en los personajes, tendiendo muchas veces
a apenas esbozarlos o mostrarlos de modo ambiguo. Esta forma de entender el arte
musical lo aleja del leitmotiv a la
usanza wagneriana, más apegado a la identidad de los motivos musicales con personajes,
ideas, situaciones, emociones o cosas. También toma distancia de la desmesura
titánica inherente a las búsquedas metafísicas y trascendentales del romanticismo
y post-romanticismo germánico, a favor de una música más sensorial e intuitiva, más cercana a la poesía que a la especulación filosófica.
“En
lugar de convertir la música en una fuente de poder, como hicieron los
alemanes, los franceses optaron por transformarla en una fuente de placer.
Frente a lo sublime optaron por la belleza. Rechazaron maximizar lo emocional,
lo expresivo y lo psicológico, como los alemanes, y trataron de apartar su
música de las pasiones humanas más básicas. El resultado huía de lo flemático y
sudoroso, que representaban Wagner y sus continuadores, en favor de la
elegancia y lo exquisito. Para los alemanes, la música francesa derivó en algo
frívolo, mientras los franceses veían a la alemana como un arte pretencioso. No
fue un camino fácil, pues casi todos los compositores galos del momento
sucumbieron al influjo de Wagner. La evolución de Debussy marcó la diferencia,
pero también el camino con su ópera Pélleas
et Mélisande.” (“11 Caminos para llegar a Debussy sin salir de casa”,
Escaparate. EL PAÍS, 22-03-2018. https://elpais.com/elpais/2018/03/22/escaparate/1521739060_105022.html)
Debussy
siempre ha sido catalogado como un músico impresionista,
estableciéndose una analogía entre su música y el movimiento pictórico del
mismo nombre, cuyo representante más fiel fue Claude Monet. Pero en realidad,
Debussy estuvo conectado con los grandes movimientos artísticos de su tiempo,
sobre todo poéticos y pictóricos, desde la poesía parnasiana y el
prerrafaelismo, hasta la pintura de Cezanne y Gaugin o el Art Nouveau, pasando
por el arte oriental (estampas japonesas, música china y javanesa, etc.), William
Turner, Poe, el simbolismo, el impresionismo (sobre todo Degas) y el
modernismo, entre otros movimientos. En música, Bach, Mussorgsky, el Gamelán, Erik Satie y,
al final de su vida, el joven Stravinsky. He ahí la razón de que a Debussy no
le gustase que lo llamaran “impresionista”. Por otra parte, Debussy era también
un tradicionalista heterodoxo, que amaba e investigaba asiduamente sobre la
música del barroco francés, desde Saint-Colombe hasta Rameau y Couperin.
También le gustaba mucho la música renacentista (Palestrina y Orlando di Lasso)
y pre renacentista, como el Ars Antiqua (Escuela de Notre Dame). De algún modo
él representa al artista moderno según la definición de Baudelaire: mitad en el
presente, mitad en el pasado eterno.
La
primera obra que traemos hoy es La Demoiselle
élue (1887-1889), cantata para dos solistas (soprano y mezzosoprano), coro
femenino y orquesta, sobre el texto El
beato Damozel del poeta y pintor prerrafaelista inglés Dante Gabriel
Rossetti. Aunque Debussy estaba todavía bajo la influencia de Wagner en aquel
entonces, hizo todo lo posible por alejarse del compositor alemán y apegarse
más a lo que le insinuaba el texto poético, al componer la obra. El poema trata
de una damisela fallecida (Damozel) que contempla a su amante desde el cielo,
con su anhelo insatisfecho de reunirse con él en el paraíso.
El beato Damozel (Dante Gabriel Rossetti)
La
segunda es La Chute de la maison Usher
(La caída de la mansión Usher / 1908-
nunca fue terminada por Debussy), ópera en un acto basada en el cuento homónimo
de Edgar Allan Poe, con libreto de Debussy. Las voces son: una soprano, dos
barítonos y un tenor. Tras la muerte del compositor, varios investigadores musicales y directores de orquesta trabajaron para terminar su música, creando algunas versiones de la obra que se interpretan
como cantata. Desde 1979, se estrenó con la parte escénica, es decir, como
ópera. Por la época en que comenzó a ser compuesta, su sonoridad recuerda al Pelléas et Mélisande.
Existe
otra ópera de Debussy sobre texto de Edgar Allan Poe, Le diable dans le beffroi (El
diablo en el campanario / 1902 en adelante), la cual quedó también incompleta,
quedando más abocetada aún que La chute.
Esa ópera cómica, después de ser laboriosamente reconstruida y terminada, fue
estrenada en el 2012.
La
tercera es una de sus últimas composiciones, El martirio de San Sebastián (Le
Martyre de Saint Sébastien / 1911), drama sacro en 5 actos o “ventanas”,
con libreto de Gabriele d’Annunzio. La obra completa es para orquesta y coro,
una soprano y dos contraltos, un narrador, un actor que declama y un bailarín que
recita. En esta obra el compositor hace gala de una rica sonoridad que va de lo
áspero a lo sublime, incursionando audazmente en la politonalidad y
polimodalidad, atrevimientos que contrasta con arcaísmos y “orientalismos”
deliberados. Todo matizado por una riquísima instrumentación de variados y
exquisitos matices.
El martirio de San Sebastián (1577-78). El Greco.
Exceptuando
una obra de estudiante, la cantata El
hijo pródigo, Debussy no gustaba de hacer música religiosa. Tenía la
convicción de que tal música había terminado en el siglo XVI. Él declaraba que con
su música había creado una religión de naturaleza misteriosa; pero quizá era
inevitable que alguien que veía misterio en todo no se sintiese atraído alguna
vez por la temática religiosa. La obra se estrenó el 22 de marzo de 1911 en el
Teatro Chatelet de París, bajo circunstancias adversas. El Vaticano había
incluido las obras de d’Annunzio en el Índice
de libros prohibidos. El arzobispo de París prohibió El martirio de San Sebastián por dos razones: la identificación del
mártir cristiano con el dios pagano Adonis, y la representación de San Sebastián
por la bailarina rusa de origen judío, Ida Rubinstein, una de las estrellas de
los Ballets Rusos de Sergei Diaghilev.
Algunos
críticos catalogan El martirio como una
obra maestra, aunque también señalan que la música de Debussy se ve menoscaba
por la artificiosidad del texto de d’Annunzio, y que su poca valoración y
escaso conocimiento por parte del público se debe, en parte, al carácter
híbrido de la obra (ni cantata, ni ópera, ni ballet, ni teatro musical). La
mayoría de las veces, se interpreta como una suite orquestal de cuatro
movimientos o como una cantata, eliminando las partes para narrador, los
diálogos y las recitaciones.
Del
gran Claudio de Francia les traemos, entonces, tres de sus obras para voces y
orquesta: La Demoiselle élue, La Chute de la maison Usher y El martirio de San Sebastián.
La
Demoiselle élue. 1. Beginning 2. Chorus: “La Demoiselle
Elue s'appuyait” 3. La Demoiselle:
“Je voudrais qu'il fut déjà près de moi” 4. Chorus: “La lumière
tressaillit”. Maria Ewing (Demoiselle), Brigitte Balleys (Recitante). London
Symphony Chorus & Orchestra. Claudio Abbado, conductor.
La Chute de la maison Usher. Roderick
Usher: William Dazeley (Barítono), L’ami de Roderick: Eugene Villanueva
(Barítono), Le Médicin: Virgil Hartinger (Tenor), Lady Madeline: Lin Lin Fan
(Soprano). Göttinger
Symphonie Orchester. Christoph-Mathias Mueller, conductor.
Le Martyre de Saint Sébastien. I. La Cour des Lys. II. La Chambre magique. III.
Le Concile des faux dieux. IV. Le Laurier bléssé. V. Le Paradis. Recorded
live at the Lucerne Festival, Summer 2003 Concert Hall of the Culture- and
Convention Center Lucerne, 14. August 2003. Rachel Harnisch: soprano. Eteri
Gvazava: soprano. Schweizer Kammerchor / Chorus Master: Fritz Näf. Lucerne Festival Orchestra. Claudio Abbado,
conductor.
Si
quieren escuchar la versión completa de El
martirio de San Sebastián:
El
Wudang Chikung es un tipo de chikung ligero que trabaja con ondas diminutas
capaces de penetrar profundamente y alterar la calidad de las cosas. Este es el
chikung que el Maestro Sun Jun Qing expone en su libro “Un método para la salud: Wudang Chikung. Un modo de vivir y alcanzar la
felicidad”.
Sun
Jun Qing nació en Shanghai el 24 de mayo de 1961, en el seno de una familia de
larga tradición en la medicina china. Destaca como maestro de chikung, sucesor
directo de la generación 19 de la escuela taoísta Wudang Longmen y de la
generación 25 del Tao Chikung, fundada por Lao Tse.
Es
el segundo hijo de Sun Haiyun, quien también fue su maestro, sucesor directo de
la generación 18 de la escuela Wudang Longmen y de la generación 24 del Tao
Chikung.
En
1991 se residenció en Japón para difundir métodos de salud y técnicas de
curación. Luego, en el año 2007, fijó su residencia en España, donde se ha
dedicado a la enseñanza y tratamientos en distintas provincias de ese país, así
como también en Italia, San Marino y Francia; impartiéndolos en los idiomas
correspondientes.
Este libro que se caracteriza por ser
principalmente un manual de práctica se divide en nueve capítulos.
Capítulo I: Nociones básicas del Yangsheng
Chikung. Estos ejercicios se dirigen a aprender a controlar las
sensaciones, sentimientos, fuerza y conciencia, lo cual se consigue
fortaleciendo el neichi (la energía que hay en el cuerpo) a través de la
respiración en estado de calma. Siete ejercicios. Se sugiere dedicar a cada uno
de ellos de dos a cuatro semanas, lo que llevaría a un total de seis meses de
práctica antes de pasar a los dos niveles siguientes: el Wudang Yangsheng Chikung
y el método daoyin de respiración natural.
Capítulo II: Wudang Yangsheng Chikung.
Posee 37 métodos o ejercicios para lograr que el chi “…dé vueltas en el cuero y
circule por los jingluo (conjunto de meridianos/canales regulares y
extraordinarios)” (p. 42); esto con el objeto de conseguir también la absorción
del mismo para conducirlo de adentro hacia afuera y viceversa.
De acuerdo al autor, “Con este método daoyin,
el xieqi (chi dañino para la salud) y la enfermedad, se expulsan fuera de una
manera natural…” (p. 42).
Capítulo III: Método daoyin de respiración
natural. Conformado por cinco ejercicios para regular el equilibrio del
cuerpo, recuperar y mantener la salud.
Capítulo IV: Presentación de otros métodos
de Chikung. En este capítulo se revisan brevemente ocho estilos como son
dantian, qizhong, zhongwan, tanzhong, pigan, quzhang, tuotian y tuoyao. Con
estos se “…mejora la corriente del chi y al mismo tiempo aumenta el neichi
propio…” (p. 134).
Capítulo V: Wudang Fuming Chikung para
recuperar la vista. Indicado especialmente para aquellas personas con
miopía. Nueve ejercicios.
Capítulo VI: Método de curar enfermedades.
Se muestran cuatro tratamientos para ayudar a otros a recuperar su salud.
Advierte el autor que para esto es primordial dominar “bien el Yangsheng
Chikung” (p. 168), tener buena salud, el deseo de curar al otro, además de
sentir el sufrimiento físicos y espirituales del afectado. Finalmente, agrega a
estas advertencias que “Lo más difícil en el curar a otros por medio del
chikung no es tanto el obtener efectos curativos sino el que uno no sea
afectado.” (p. 168), por lo que al finalizar la sesión de tratamiento “…es
sumamente importante que la persona practique Yangsheng Chikung para que lo
nocivo que ha recibido del paciente no se quede en el propio cuerpo.” (p. 168)
Capítulo VII: Conocimientos básicos sobre
el chikung. Este capítulo se subdivide en una páginas dedicadas a las
escuelas de chikung y su clasificación, y otras a teoría básica (chi,
enfermedad y vejez, caminos por donde circula la energía y la sangre, puntos
clave del chikung).
Capítulo VIII: Filosofía del Tao. ¿Qué
es el Tao?, yin y yang en la vida humana, pasar del ser humano a la condición
divina y niveles de la práctica del chikung.
Capítulo IX: Sobre la terapia de la
depresión y de la esquizofrenia por medio del chikung. Revisión de ambas
enfermedades, sus causas y tratamientos. Cierra este capítulo con la presentación
de 13 casos clínicos con sus respectivos tratamientos y resultados.
Como señalé al inicio de la reseña, se trata
de un manual con el que se puede aprende el Wudang Chikung. Es preciso en la
descripción de los ejercicios a realizar, en el número de repeticiones y tiempo
(días y meses) durante el cual hay que entrenarse. La recompensa para el buen
alumno (disciplinado y constante) sería el fortalecer la capacidad natural de
curación presente en todos nosotros. Pero eso sí, primero lo primero: dominar
el Yangsheng Chikung.
“La golondrina – Final de La Pandilla salvaje” (Cortesía de
Hernani Jiménez)
“La cueva de los sueños olvidados –
Documental de Werner Herzog” (Subtitulada / Cortesía de Numa Tortolero)
“Sobrevivientes del Holocausto:
Los Niños de Nicolás Winton - Documental” (Cortesía de Yilda Conquista)
Música: Edgar Varèse
Entre
los compositores de la temprana vanguardia europea destaca el francés Edgar
Varèse (1883 – 1965). Estudió música con Vincent d’Indy y composición con
Charles-Marie Widor. En 1913 viaja a EEUU donde se radicaría hasta su muerte,
excepción hecha de un período de 20 años en que regresó a Paris, entre 1928 y
1948.
Sus
influencias van desde la música medieval y renacentista hasta Scriabin, Satie y
Debussy, y de Berlioz y Richard Strauss hasta Stravinsky. Teóricamente se
inspiró en los escritos de Ferruccio Busoni y Jósef Maria Hoene-Wronski. Su
música será una gran influencia en compositores como Milton Babbitt, Pierre
Boulez, John Cage, Morton Feldman, Olivier Messian, Karlheinz Stockhausen e
Iannis Xenakis. Su influencia también se dejó sentir en la música popular a
través de obra de Frank Zappa.
Varèse
sería uno de los primeros compositores que escribiría integralmente para
orquesta de percusión (sonidos no temperados)* y uno de los pioneros de la
música electrónica académica, desarrollando la “música concreta” (manipulación
de cintas magnetofónicas) creada por Pierre Schaeffer.
De
él dice Graciela Paraskevaídis (“Edgard Varèse y su relación con músicos e
intelectuales latinoamericanos de su tiempo”):
“Varèse,
el hombre que rechazó la Legión de honor, que admiraba a Lenin y detestaba a
Gurdjief, que dirigió masivos coros obreros, que actuó en una película de John
Barrymore, que organizó ayuda para los republicanos españoles, que sufrió
profundas depresiones, que soñó con nuevas combinaciones sonoras y nuevas
formas de producirlas, que apoyó la música latinoamericana a través de la Pan
American Association of Composers, que fue como docente a Darmstadt en 1950 e
influyó sobre algunos de los más jóvenes compositores de la posguerra europea,
se convirtió en una figura legendaria del siglo XX. Una figura de culto, como
se ha dado en denominar últimamente a algunos creadores, lo que no hubiera
seguramente contado con la aprobación de Varèse.”
Del
compositor francés Edgar Varèse traemos tres de sus obras más conocidas: la
temprana Amériques; Ionisation; y Poème électronique.
Amériques
(1918-21). Para gran orquesta. Royal Concertgebouw Orchestra. Conduce: Riccardo
Chailly.
Ionisation
(1929-31). Para orquesta de percusión. Ensemble intercontemporain. Conduce:
Susanna Mälkki. 20-11-2012. Cadre du Festival d’Automne à Paris.
Poème électronique
(1957-58). Para cinta magnetofónica.
*El
primer compositor que escribió íntegramente para instrumentos de percusión fue
el cubano Amadeo Roldán.
“Van Gogh sobre agua oscura” (Cortesía de Rómulo
Rojas)
Música: Cal Tjader
El más importante líder de banda no latino de jazz afrocubano (latín
jazz o cubop) fue el estadounidense de origen sueco Cal Tjader (1925-1982). En
sus comienzos interpretó bi bop y cool pero luego se decantó por el jazz
afrocubano. Compositor, vibrafonista, bongocero y baterista, Cal Tjader grabó
muchísimos álbumes desde 1951 hasta mucho después de su muerte, pues algunos
álbumes aparecieron de forma póstuma, el último de ellos en el 2008.
Durante su dilatada trayectoria tocó con músicos de la talla de Eddie y
Charlie Palmieri, Tito Puente, Ray Barreto, Mongo Santamaría, Willie Bobo, Anita
O’Day, Kenny Burell, Dave Brubeck, Charlie Byrd, Stan Getz, Carmen McRae, Airto
Moreira y Hermeto Pascoal, entre muchos otros. Luego de su muerte, los músicos
Paquito D’Rivera, Poncho Sánchez y Louie Ramírez, lanzaron álbumes en tributo a
su legado musical.
De Cal Tjader traemos tres piezas representativas de su estilo: ¿Tú crees qué?; Tumbao; y Morning.
¿Tú crees qué? (Mongo Santamaría). Del álbum “Cal Tjader’s Latin Concert” (Fantasy/OJC
/ 1958). Cal Tjader: vibráfono. Willie Bobo: bongos.
Tumbao (C. Tjader). Del álbum “The Best of Cal Tjader: Live At The Monterey
Jazz Festival 1958-1980” (Monterey Jazz Festival Records / 2008). Mongo Santamaría: tumbadoras.
Morning (David McKay). Del álbum homónimo (Fantasy / 1977). Piano eléctrico:
Clare Fischer. Guitarra eléctrica: Bob Redfield. Carl Tjader: vibráfono.
“Aretha Franklin – I
Say a Little Prayer” (Cortesía de Enrique Pérez)
“Masaaki Hiroi – Fabricante de juguetes japonés” (Cortesía
de Elia Gallego)
“Qué es un gato” (Cortesía de Natasha Blanco)
Música: Enya
Enya (Eithne Pádraigín Ni Bhraonáin / 1961) es una cantante irlandesa de
música New Age. Canta de preferencia en gaélico (irlandés antiguo) e inglés, y
en los idiomas ficticios quenya y loxian, este último creado por su letrista
Roma Ryan. Sus inicios musicales fueron con el grupo Clannad, con quienes
estuvo desde 1979 hasta 1982.
Desde su separación de Clannad ha producido muchos álbumes que la han
consagrado internacionalmente como una de las grandes cantantes de la época. Su
música ha sido nominada para los Globos de Oro, los Oscar y ha ganado un
Grammy. Además, un asteroide fue bautizado “Enya” en su honor.
De Enya traemos tres de sus mejores álbumes: “A Day
Without Rain”, “The Celts”, y “Watermark”.