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miércoles, 17 de junio de 2020

ARTÍCULOS DEL ARCHIVO NEI DAN (Magazine No. 616)


LA TOMBEAU DE RAMONZOTE

“Es todo cuanto he podido recuperar de sus
reliquias, yo, a quien con tan amorosa
estima, ya en las garras de la muerte, hizo
heredero en su testamento […]”
Michel de Montaigne
De la amistad.

“Yo quisiera que al hacer mi forma de espada,
no se vieran los cortes o estocadas de mi mano,
sino los dibujos y cifras que ofrece mi sentimiento”.
Ramón Reyes

“Todo en él era viejo, salvo sus ojos; y estos tenían el color
mismo del mar y eran alegres e invictos.”
Ernest Hemingway. 
El viejo y el mar.

La primera vez que miré a Ramonzote (Ramón Reyes) fue en una competencia de Tai Chi que se realizó frente a la Concha Acústica del Parque del Este, a mediados de los años noventas. Ya para entonces cojeaba ostensiblemente. Sólo participó en la competencia de espada, arma que era su verdadera pasión. Cuando fue llamado a competir se levantó y camino con parsimonia, y con mucha dignidad, hasta colocarse frente a los jurados, Luego de saludarlos, realizó la forma de 50 secuencias de espada del maestro Tai Che She (Dai Tzi She). No sé por qué, pero cuando terminó su forma mi pensamiento recordó El viejo y el mar de Hemingway. Y es que Ramonzote no ganó ese día ninguna medalla. Ocupó el último lugar de la competencia. Sí. Pero se veía en su rostro la satisfacción: había dado lo mejor de sí mismo, había puesto todo su corazón en la ejecución, hasta el punto que las limitaciones de su cuerpo enfermo apenas fueron notadas. El viejo había llevado su magnífico pez espada a puerto, y el haberlo conseguido, a pesar de tenerlo todo en contra, era suficiente premio, aunque los tiburones del destino redujeran el trofeo a una blanca y ruinosa osamenta.

Poco tiempo después tuve el privilegio de conocerlo cuando le encargué mi primera espada de madera. Ramonzote tardó tres meses en entregármela. Durante ese tiempo, fiel a su artesanía chamánica (que contemplaba más como un servicio que como un negocio), se aparecía por el sitio donde practicaba, para que yo probara la empuñadura del arma que tallaba, y él comprobara que la madera escogida y la forma tallada armonizaban con mi energía (con mi alma). Cuando me la entregó no tuve dudas de que era un trabajo magnífico. Hilario Martínez, el compadre de Javier Vásquez, me dijo el pasado Día Mundial del Tai Chi y el Chi Kung, que esas espadas fabricadas por Ramonzote eran auténticas reliquias. Le doy toda la razón. Para los antiguos practicantes de Tai Chi del Parque del Este, esas espadas de Ramonzote son los modestos equivalentes locales de armas legendarias como la famosa espada china “Destino Verde”, destruida en mala hora por los Guardias Rojos en tiempos de la Revolución Cultural.

De a poco fue surgiendo la amistad entre el chamán de las espadas y yo, en los tiempos en que comenzó a llevar a su hija Eugin –por muchos conocida como “la hija de Ramonzote”- al Parque. Por un buen tiempo estuvieron muy cercanos a Yilda Conquista y a mi persona. Cuando Eugin sufrió un accidente en un jeep y estuvo en cama con varias fracturas, la fuimos a visitar a su casa en Carapita, guiados en el trayecto por su jovial padre. La pierna enferma comenzó a alejarlo de la práctica del Tai Chi, pero lo compensaba reuniéndose con un pequeño grupo de seguidores, donde conversaba sobre temas espirituales que abordaba con la sabiduría vernácula y sabrosa de un viejo brujo de la Venezuela de antaño. Su olfato chamánico hizo que se interesara sobre manera cuando José Luís Muñoz anunció que iba a dar un taller de Tai Chi Ruler. Los primeros bastones de ruler que tuvimos los hizo Ramonzote para ese taller, al cual asistió por breve tiempo, lamentablemente, debido a problemas con la pierna.

La pierna de Ramonzote fue empeorando día tras día. Él tenía esperanzas en que una operación que le prometían resolviera, de una vez por todas, su problema de salud. Su enfermedad comenzó a impedir que fuese con regularidad al Parque. Verlo por el centro del parque, caminando con su bastón, acompañado de Eugin, era un placer para sus viejos amigos, que cada vez menos gozaban de su compañía y su conversación chispeante y vivaz. Cuando uno lo saludaba y preguntaba cómo se encontraba, contestaba con agilidad y frescura: “¡VIVIENDO!”. Su espíritu seguía joven y vital, a pesar de la enfermedad y los años que su cuerpo mostraba. Oírlo era un verdadero deleite en aquellos días: destilaba casi sin proponérselo palabras sabias que nos dejaban reflexionado durante mucho tiempo. Había devenido en un auténtico maestro, de esos maestros que, como dice Thomas Moore, más que enseñarnos nos permiten desaprender, para así estar atentos a la chispa de la vida en el momento mismo en que ésta brota y se enciende.

Cuando uno conversaba con Ramonzote largo y tendido (como quien dice), se maravillaba de su facilidad para pasar de un tema a otro, sin la menor pretensión, hilándolos sutilmente hasta llegar a un punto profundo que quería dejar como tema de reflexión. Así, comenzaba a hablar de los usos casi olvidados de ciertas hierbas medicinales, y un momento después comentaba sobre los elementales de la naturaleza, de las correspondencias del Bhagavad Gita y la Biblia, hasta llegar al Tai Chi practicado como meditación, y de cómo esa práctica podía elevar nuestro nivel de consciencia, abriéndonos a la espontaneidad creativa y disminuyendo nuestros automatismos y reflejos condicionados.

Al pasar el tiempo, las fuerzas del destino nos fueron alejando por rumbos diferentes sin apenas darnos cuenta. Un día Eugin nos llamó para que fuésemos a visitar a su padre que había sido intervenido de la pierna. Cuando por fin dispusimos de tiempo para visitarlo ya Ramón había salido del hospital. A partir de ahí lo vimos algunas veces más y el cariño que nos profesamos siempre fue el mismo, pero de alguna manera se había abierto una suerte de distancia en nuestra relación, no sólo con Yilda y conmigo, sino con otros amigos del Parque. Se trataba de esos alejamientos que tienen que ver más con los caprichos de la Providencia que con el afecto, pues ésta, que a veces acerca a los hombres y los hace caminar juntos, como si el camino transitado fuese el mismo, de pronto los separa, enviándolos por rutas diferentes, hacia otros horizontes y distintos puertos. La tragedia había empezado a cebarse de él y los suyos. La operación de la pierna empeoró el estado de salud de Ramonzote, y, además, otros percances familiares profundizaron sus tribulaciones.

Durante la celebración del Día Mundial del Tai Chi, tiempo después del minuto de silencio que se realizó en su memoria, llegó Hilario y enseguida me preguntó por Ramonzote. Le dije que había fallecido. Herido por la noticia, Hilario me contó emocionado lo que quizá haya sido un atisbo de los últimos momentos de la vida del gran Ramón. Tiempo atrás, Hilario lo había encontrado en la Plaza Bolívar junto a Eugin. El viejo guerrero no podía levantarse de lo mal que estaba. Hilario levantó el pesado cuerpo del hombrón, pero al ver que no podía con él, le dio dinero suficiente a Eugin para que lo llevara en taxi a un hospital. Eugin le dijo que lo llamaría para decirle qué había pasado, pero no lo hizo, de modo que Hilario se enteró de su deceso ese 28 de abril del 2012, meses después de ese último encuentro. De resto no sé más nada de cómo ni dónde murió el viejo amigo.

En la voz entrecortada y dolida de Javier Vásquez, en el sombrío y adusto semblante de Getulio Aguilera, en el gesto de sufrimiento e incredulidad de Hilario, en los ojos húmedos y brillantes de Yilda, en la nostalgia vívida de Lídece Lee, en la pesadumbre que enlutó los rostros de tantos y tantos taichicheros y chikuneros presentes durante aquel largo minuto de silencio, pude palpar cuánto se le quería y cómo era apreciado y respetado…, y por un maravilloso instante lo sentí vivo y presente, más vivo que nunca, chispeante como la vida, compartiendo y riendo con nosotros, como si la muerte no pudiera tocarlo y estuviera de vuelta por siempre…

Sé que no fui el único en experimentar tales emociones en aquel largo y estremecedor minuto.

Una tombeau es una antigua composición musical francesa (anteriormente un poema) que conmemora la muerte de una persona notable. Tombeau, en francés significa “tumba”. Así como el gran poeta griego Píndaro le cantaba a los triunfadores de los Juegos Olímpicos, he tratado aquí de cantarle a mi manera a un viejo y querido amigo, aquel que blandía entre el Cielo y la Tierra su modesta espada de madera, retando a la adversidad y a las limitaciones, como un quijotesco Merlín que hace de su vara mágica una portentosa Excalibur. Quizá él no se haya destacado por sus triunfos deportivos, pero a todos nos enseñó algo más profundo e imperecedero que alguna presea dorada, en cada una de sus presentaciones empuñando el arma de su predilección, llenas de dignidad y entereza, dando ejemplo de valor, compostura y entrega frente al infortunio, de alegre y sincero amor por su arte, más allá de lo que cualquiera hubiese considerado posible y necesario. De su don de gentes, de su hombría de bien, de su facilidad para la amistad, la generosidad y el trato caballeroso, de su honestidad e integridad, hay todavía mucho que memorar para todos aquellos que lo conocimos y seguimos todavía aquí, viviendo. El viejo y humilde guerrero de la espada nos ha dejado un legado que no podemos dejar caer en el olvido, que hay que resguardar, sopesar y cultivar, para intentar ofrendarlo a los que nos rodean, pues él fue ejemplo vivo y vivificante, lleno de picardía y apasionado, de cómo ser a cabalidad un buen hombre.

Por todo lo dicho considero que estos versos de Píndaro son un acertado colofón a esta tambeau que hemos ofrecido modestamente al entrañable amigo desaparecido, a Ramón Reyes, Ramonzote.

Flecha herido en el pie: sus funerales
Llanto arrancaron á la Griega hueste.

Mortal que á no desviarse de la senda
De sólida virtud está resuelto,
Debe aceptar con alma generosa
La suerte que los Númenes le mandan.
La dirección del viento á cada rato
Cambia y la fuerza. Breve tiempo dura
La dicha de los hombres, cuando baja
Con ímpetu sobre ellos. Seré humilde
Con los humildes, grande con los grandes.
Reverente aceptando mi fortuna,
Y ajustando á mis medios mis costumbres.
Y si grandes riquezas me donare
La Providencia, conseguir espero
También alto renombre y fama eterna.
[…]
Píndaro, Píticas




Día Mundial del Tai Chi 2005. En primer plano, de franela roja, Ramón Reyes “Ramonzote”. A su lado un personaje no identificado. Atrás, de izq. a der.: los profesores Roberto Chacón, Eli Laureano y Francisco Alviarez.
R. C.
Nei Dan Magazine No. 365 (29-05-12)
Sección: "Artículos"




lunes, 2 de mayo de 2016

ARTÍCULOS (Magazine No. 530)

10 AÑOS DEL FESTIVAL DÍA MUNDIAL DEL TAI CHI Y EL CHI KUNG, PARQUE DEL ESTE, CARACAS.

“Si quieres viajar rápido, anda solo.
Sí quieres ir lejos, ve acompañado”.

Proverbio africano.

Día Mundial del Tai Chi y el Chi Kung fue creado por el profesor estadounidense Bill Douglas y su esposa Ángela en el año 1999. En el 2006 comenzó a celebrarse en el Parque del Éste “Generalísimo Francisco de Miranda” de nuestra capital, el Festival Día Mundial del Tai Chi y el Chi Kung, a modo de evento organizado dirigido a todo público, cuya meta es la de festejar el ya señalado día mundial.

Los objetivos del Día Mundial del Tai Chi y el Chi Kung, según Bill Douglas, son, a groso modo, promocionar y difundir estas disciplinas a nivel global, haciendo énfasis en sus aspectos sanitarios. Por otra parte, dicha celebración persigue el que el practicante de ambas artes, se reconozca como miembro de una comunidad planetaria, una “Chenjiagou”* global.

El Festival que hacemos en el Parque del Éste caraqueño, tiene esos mismos objetivos, pero adaptados a nuestra comunidad citadina, si es que tomamos al Parque del Éste como el centro de Tai Chi y el Chi Kung de la ciudad capital.

De modo que el objetivo de promover y difundir la artes del Tai Chi y el Chi Kung, entre el público no conocedor, pasa por ofrecer una visión integral de las mismas, donde los aspectos marciales, meditativos y de autorrealización, así como deportivos, pueden llegar a ser tan importantes, como sus reconocidas virtudes medicales.

Si el Tai Chi y el Chi Kung son disciplinas multi-dimensionales –para hablar de las diferentes perspectivas complementarias con que pueden abordarse-, desde otro punto de vista podemos tomarlas, por la vastedad de su diseminación en distintas prácticas y formas, como un ecosistema cuya gran riqueza consiste en la gran diversidad de estilos y expresiones (Tai Chi Chuan) y de modalidades de práctica (Qigong), necesarias todas para la existencia y el devenir de éstas disciplinas hermanas en su conjunto.

Estos dos objetivos están diseñados para desmontar y desactivar (deconstruir) los aparatajes de confrontación que han aquejado sobre todo al Tai Chi nacional: el linaje-centrismo y el reduccionismo deportivo. Porque si el Tai Chi y el Chi Kung caraqueños desean honestamente participar con todo derecho en una festividad diseñada para una comunidad global, antes tenían que, localmente, formarse como una verdadera comunidad (común-unidad).

Linaje centrismo y reduccionismo deportivo son sólo los dos polos desde los cuales se estructuran los dispositivos psico-bélicos que fragmentan nuestra comunidad: enfrentamiento entre seguidores de un mismo linaje marcial, entre distintas expresiones de un mismo estilo de Tai Chi, entre distintos estilos de Tai Chi, entre el arte marcial que se practica en China continental y el que se cultiva en las comunidades chinas de ultramar, y, finalmente, entre Tai Chi tradicional y Tai Chi contemporáneo.

Frente a esta balcanización del arte del Tai Chi nacional (que se da en mucho mayor grado que en el Chi Kung), el festival del Parque del Este declara, de palabra y de hecho, que todos los linajes, expresiones dentro de un estilo, y estilos de Tai Chi, sean practicados en sus versiones tradicionales o contemporáneas, son Tai Chi, y por tanto, dignos de respeto, comprensión y admiración. Como dijo J. Justin Meehan (“Yang y Cheng: una lucha por su identidad”): “son un solo tai chi chuan”.

Sería mezquino pensar que los objetivos de nuestro festival caraqueño están limitados sólo a nuestra pequeña comunidad. Pienso que también se quiere influir en el resto de la sociedad, al menos la más cercana e inmediata (familiares, vecinos, amigos, compañeros de trabajo, etc.); aunque sólo sea por el simple hecho de constituir un ejemplo dinámico de comunidad viable.

Es preocupante que nuestra sociedad se haya polarizado a tal extremo que ya lo común es esperar de las personas –aún las más educadas- violentas reacciones automáticas si se toca algún tema político álgido con algún matiz inesperado. Las posibilidades de la reflexión y la conversación se han reducido a su mínimo deseable. La proyección de todo lo negativo en el bando contrario hace que sea imposible el que cada quien pueda reconocer hasta qué punto el “espíritu de partido” (Madame de Staël) se ha posesionado de su ánimo. Así, hemos ido transformándonos en una sociedad de fanáticos (no importa el bando), que sólo ven lo que quieren ver, y sólo escuchan lo que quieren oír. Habrá que preguntarse si, transformados en tan irreflexivas e intolerantes personas, despojados de real ciudadanía, vamos a poder re-democratizar nuestra sociedad, si, como enunció Jaques Lacan durante el Mayo francés del 68, lo que queremos es un Amo (a derecha o izquierda), y no una sociedad abierta, con su consecuente compromiso con la tolerancia, la pluralidad y el respeto al derecho ajeno.

A través de sus 10 años de vida, el Festival del Parque del Éste ha ido poniendo en práctica las virtudes necesarias para la existencia de esa comunidad local de practicantes de Tai Chi y Chi Kung: actitud abierta e integradora, comprensión y comunicación (antes que autoritarismo), tolerancia y fraternidad. Es gratificante observar que muchísimos taichicheros y chikuneros asiduos participantes de nuestros festivales, han hecho de las virtudes mencionadas no sólo bandera de convivencia entre los grupos y escuelas del parque, sino los han convertido en principios para la vida en sociedad y el buen vivir. Como escribió Lao Tsé, un viaje de mil leguas comienza con un paso.

Cuando mi Shifu Javier Vásquez vivía en Venezuela y daba sus clases en el parque, recibía a las personas interesadas en practicar con él, con estas palabras: “Antes de recibirte en la escuela, me gustaría que dieras una vuelta por el parque, y observaras a todas las escuelas y sus profesores. Que indagaras un poco en sus programas de estudio y los estilos que practican. Que sopesaras bien si el profesor y los alumnos, el terreno y el horario, de cada escuela que visites, son de tu real agrado. Todos los estilos y variantes del Tai Chi Chuan son buenos y merecen ser practicados y conocidos. Escoge para ti el que sientas que mejor se aviene con tu naturaleza. Si después de todo eso, decides estudiar en nuestra escuela, volveremos a vernos aquí y comenzaremos a practicar juntos el arte del Tai Chi.”

En estos 10 años de existencia, nuestro pequeño festival se ha convertido en ese caleidoscopio donde se puede observar la riqueza de la diversidad de lo que se practica en el Parque del Éste, girando armoniosamente en torno a la esencia centrípeta de ambas artes ancestrales. Mil flores de cien pétalos diferentes, pero una sola y profunda raíz. Este modesto logro, es el mejor regalo que damos a propios y extraños cuando celebramos juntos el Día Mundial del Tai Chi y el Chi Kung, en el Parque del Este caraqueño.
R. C.
*Nota: Chenjiagou, la aldea de la familia Chen, donde se originó el Tai Chi Chuan.


RESEÑA DEL X FESTIVAL DÍA MUNDIAL DEL TAI CHI Y EL CHI KUNG, PARQUE DEL ESTE, CARACAS 2016 (¿Primera Parte?)

El Décimo Festival Día Mundial del Tai Chi y el Chi Kung del caraqueño Parque del Este, representa un logro memorable, al menos por dos razones. La primera es que ya el festival cumplió una década de existencia. La segunda, es que dicha versión del festival estuvo organizada por dos damas, Ana María Ferreiro (Khan Tai/ Sieng Cheng) e Ismenia Yánez (Nei Dan), co-coordinadoras del Comité Organizador.

Este último logro del X Festival, no se refiere al hecho de que sean mujeres, pues ya el segundo festival fue organizado por la profesora Ynés Matute (Pachi Tanglang) y luego la profesora Nunzia Gallo organizó la tercera versión del mismo. El logro consiste en que tanto Ana María como Ismenia no fungen como directores de escuela (aunque tengan responsabilidades en las organizaciones a las que pertenecen), de modo que representan el comienzo del proceso democratizador en la organización del festival, tal como está estipulado en el Proyecto del Festival y en la Exposición de Motivos del Comité Organizador, textos fundacionales del referido Festival. La idea rectora es siempre estar abiertos a que miembros de la comunidad de practicantes, puedan participar en la organización del festival y ser miembros de pleno derecho de su Comité Organizador anual.

Antes de Ana María e Ismenia, como co-coordinadoras pro tempore, pasaron por la organización del festival como coordinadores, los profesores Roberto Chacón (1er Festival), Ynés Matute (2do Festival), Nunzia Gallo (3er Festival), Johnny Rondón (4to, 5to y 6to Festivales), Getulio Aguilera y Hernani Jiménez (quienes comenzaron las co-coordinaciones / 7mo, 8vo y 9no Festivales).

El X Festival se organizó de un modo levemente diferente al del año pasado. En lugar de talleres realizados al mismo tiempo, se optó en prácticas dirigidas de corta duración, realizada por diversos profesores y estudiantes avanzados, diseñadas para que todos los presentes pudieran participar. Otro cambio fue el de incluir una competencia de posturas (sostenerlas). También la hora de inició se modificó, fijando las 8:30 AM como fecha de comienzo. Finalmente, se escogió como final del programa, antes del almuerzo comunitario, la realización colectiva del Tai Chi-Chi Kung 18, en lugar del Tai Chi 24 y los tradicionales 32-36.

El X Festival comenzaría con el profesor Getulio Aguilera de la Escuela Pachi Tanglang (Preparación), y luego seguirían las prácticas guiadas: Hernani Jiménez de Panda Gaoxing (Jibengong de Sun Taijiquan), Ivonne Duhart de Nei Dan (Qigong de Ideogramas), Atilio Fini de Lohan Fu (Esquema de Tan Tui de Wu Taijiquan), Johnny Rondón de Khantai Kwong (Qigong Puño de Hierro), Roberto Chacón por Sieng Cheng (Chansigong de Chen Taijiquan), Getulio Aguilera (Qigong de 5 Elementos), y finalizaban con Bruno Cruicci (Introducción al Wing Chun).

Después vendría la competencia de posturas, a la que seguirían las exhibiciones: 10 Formas de Abanico de Yang Taijiquan (Nei Dan: Ismenia, Ivonne, Adelaida y Antonieta); Forma 12 de Sun Taijiquan (profesor Hernani Jiménez y alumnos de la Cátedra de Sun del Instituto Sieng Cheng y Panda Gaoxing), Forma 24 Yang y Espada Seda y Bambú (profesor Johnny Rondón y alumnos. Exhibición simultánea), Forma 36 de Chen Taijiquan (Instituto Sieng Cheng: Alejandro Díaz y Javier Pernía), Tan Tui de Wu Taijiquan (Atilio Fini de Lohan Fu), Forma de Sable Yang (alumnas de Ta Chuang de San Antonio de Los Altos), y finalizaban con la tradicional exhibición del Templo Shaolin de Venezuela.

Para finalizar las actividades: el Qigong Shibashi 18. Luego, el compartir comunal.

A esta programación de actividades se opuso el impredecible dios Tlaloc, dios de la lluvia de los antiguos aztecas. Debido a que en Caracas empezó a llover desde las tres de la madrugada, se pospuso el comienzo de la programación para después de las 9 AM. El profesor Getulio inició su preparación apenas arribó al sitio (pasadas las 9), tanto porque amenazaba con llover otra vez como por compromisos personales que le impedían quedarse a todo el evento. A pesar del tiempo, casi 70 personas se sumaran al festival que comenzaba. A 10 para las 10 AM, el profesor Hernani comenzó su práctica guiada, y hasta ahí llegó la programación. La lluvia hizo que los asistentes buscáramos refugio en la edificación de la Jaula de los Pájaros y allí hiciéramos un improvisado compartir.

No es la primera vez que la lluvia hace que un Festival se suspenda total o parcialmente. El último Sábado de abril, fecha del Día Mundial del Tai Chi y el Chi Kung, cae en la frontera entre nuestra época de sequía y la de lluvias, de manera que a veces quedamos de el lado seco de la frontera, y otras, del lado mojado, como sucedió el pasado Sábado.

Los organizadores dejaron abierto el tema de si se hacía el festival la tarde del próximo Sábado (o el siguiente), o se posponía ya definitivamente para el 2017 (de ahí la pregunta entre paréntesis tras el título de la presente reseña). De modo que es posible que haya una segunda parte de esta reseña.

Una buena noticia para los seguidores del festival, es que ya abrimos un Blog (Blogger) para el mismo (Festival Día Mundial del Tai Chi), que sustituye a las páginas dedicadas al Festival presentes en el Blog de Nei Wai-Jia Venezuela, y que serán eliminadas en el plazo de una semana. En el nuevo Blog del Festival podrán leer esta reseña, así como los textos fundacionales del Festival (Proyecto y Exposición de Motivos), ya antes nombrados. Las fotos se irán montando, con preferencia, en el facebook del Festival (Facebook Amigos del Festival Día Mundial del Tai Chi y el Chi Kung).

Nuestra gratitud a todos los que, a pesar del clima, asistieron a la convocatoria. Para todos ellos y el resto de los practicantes ausentes: ¡Feliz Día Mundial del Tai Chi y el Chi Kung!
R. C.