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martes, 1 de octubre de 2019

ARTÍCULO (Magazine No. 608)

¿POR QUÉ LEEMOS POESÍA EN LAS CLASES DE TAIJI-QIGONG? (y Fin)

Poiesis y poesía en una época impoética

“El Tai Chi Chuan
es a las artes marciales
lo que la poesía
es a la literatura.”
Tomado de “Chi Kung Hilos de Luz”


“El Wushu es la poesía en movimiento,
es el alma de un artista
con la disciplina de un atleta.”
Tomado de “Centro de Entrenamiento Personalizado”

En Chenjiagou, la aldea de la familia Chen, donde se inició el Taijiquan hace más de 500 años, para los estudiantes de Chen Taijiquan, como parte esencial de su formación, se imparten también clases de caligrafía y de teatro. No se trata de estudios para “culturizar” a los artistas marciales (más preocupados en romper tablas con la cabeza que en hacer poesía, según Dave Landsberger), sino estudios esenciales para desarrollar el arte marcial. El cultivo de la caligrafía enseña la espontaneidad del gesto y la continuidad del trazo. En el teatro se trabajan las actitudes y sus “energías” (estados de ánimo), la improvisación, el escuchar al otro (diálogo) y el sentido que se revela en la voz poética.

Gran maestro Chen Xiaowang haciendo caligrafía en Chenjiagou.

Los artistas marciales chinos, a lo largo de la historia, siempre estuvieron en contacto con la ópera china, aportando a la fusión de poesía, música y teatro propios de la ópera, la coreografía marcial y la acrobacia. En esto podemos ver la imbricación y correspondencias de las artes chinas, en cuyo universo, regido por la poesía, tiene un puesto relevante el arte marcial.

A propósito de la MTC y la poesía, el maestro Nan Lu dice:

“La MTC es un subproducto de una práctica espiritual. Los antiguos médicos chinos tenían que ser maestros de alto nivel de Qigong. Su comprensión espiritual del Qi, sus talentos y habilidades contribuyeron a muchas formas de arte. Culturalmente, todas las bellas artes de China: pintura, escultura, caligrafía, literatura, poesía, danza, teatro y más están arraigadas en la expresión de Qi o espíritu. Muchos practicantes de la medicina tradicional china de hace mucho tiempo tenían el talento para crear una hermosa poesía para promover su medicina. Más que libros u otras formas literarias que requieren muchas palabras para transmitir conocimiento, los poemas concentran el significado, evocan emociones y transmiten espíritu. Detrás de cada oración hay una imagen. La gran poesía puede conmovernos de maneras profundas.” (1)

Por eso he insistido en esta serie de escritos en hablar de Tai Chi Chuan como una “poética” y de las artes marciales chinas (Kungfu/Wushu) como un compendio de Ars Poética. En nuestro fragmentado mundo impoético, signado por el nihilismo, tendemos a reducir todo lo corporal a lo biológico (cada vez más restringida a la bioquímica genética) y a la mecánica (etimológicamente: la técnica para construir una máquina), las leyes causales que rigen el orbe de los objetos inanimados. En ese mundo cartesiano, la psique, reducida a res cogitans (intelecto o “sustancia mental”), está totalmente separada, inconexa, con el mundo corporal.

El Tai Chi Chuan es entonces descrito reductora y unidimensionalmente en términos “bio-mecánicos”. Aún en el caso de que se haga una crítica de la biomecánica clásica a través de de la biotensegridad, por ejemplo, siempre vamos a caer en las trampas de la causalidad, el mundo objetual enfrentado a lo subjetivo, la legitimación cientificista, etc. En pocas palabras, vamos a convertir a Tai Chi Chuan en una práctica artística reducida a nada, movilizada y consumida, por la metafísica occidental.

Como ya expuse en mi ensayo Cuerpo e idea del cuerpo, parte esencial del trabajo en el aprendizaje del Taijiquan es, dicho en términos actuales, deconstruir la idea (Eidos) del cuerpo. Jan Diepersloot lo dijo de un modo más poético –de manera que resalta la poiesis implícita en toda deconstrucción verdadera-, cuando dijo “que tenemos que considerar lo físico como una metáfora de nuestra presencia en el mundo”, palabras que constituyen el epígrafe de todo este ensayo.

Si a la poesía le es esencial el ritmo, el complemento de éste no es otra cosa que la imagen. Pero la imagen poética es algo totalmente ajeno al Eidos (idea platónica), que es su remedo hiperbolizado. Según la poetiza María Fernanda Palacios:

“[…] la imagen […] en el contexto artístico, no tiene el sentido que normalmente le damos, de representación visual. Significaría, más bien, la tensión dinámica donde se le des-oculta la ‘verdad’ –profunda e inmediata- a cada hombre, que posibilita y modula su experiencia con el mundo, rigiendo sus transformaciones”. (María Fernanda Palacios: Saber y sabor de la lengua).

Para Lezama Lima, la imagen poética tiene más que ver con la verdad como el “velarse” u “ocultarse” del ser en su de-velamiento (Aletheia), en la escucha de las resonancias de la “oscuridad audible” (el magma poiético). En esa esencial operación metafórica, sólo pueden surgir figuraciones temporales, o, mejor dicho, tiempo figurado, cuerpos (mortales).

“Ya la forma no puede ser definida como la etapa última de la materia, sino como el momento más eficaz para que el movimiento pueda ser captado sin ser detenido”. (Lezama Lima, J . 2009. Tratados en La Habana. La Habana: Editorial Letras Cubanas.)

En comparación con la imagen como copia sensible de un Eidos –imagen metafísica-, la imagen de Lezama danza, baila, es rítmica y eurítmica. Como su maestro el gran poeta Mallarmé dijo: “los puros motivos rítmicos del ser, que son sus reconocibles signos; me place por todas partes descifrarlos”. (2) Por eso Nietzsche dirá que sólo creería en un dios que supiera bailar.

Es aquí donde entendemos un poco más el dicho heideggeriano de que la poesía nombra lo sagrado. Y escribe Sarduy sobre el tema (recordando las palabras de Diepersloot):

“[…] en oriente encontramos, en el centro de las grandes teogonías –budismo, taoísmo-, no una presencia plena, dios, hombre, logos, sino una vacuidad germinadora cuya metáfora y simulación es la realidad visible, y cuya vivencia y comprensión verdadera son la liberación”.

En ese sentido, la poesía, el arte (poiésis), no sólo nos hace recordar lo originario, sino que en sí mismo es origen.

“La palabra origen mienta el hacer brotar algo, el traerlo hacia el ser en el salto fundador desde la fuente esencial.[...] Esto es así, porque el arte es en su esencia un origen: una manera excepcional como la verdad llega a ser, esto es, como deviene histórica”. (Martín Heidegger. El origen de la obra de arte. Cursivas nuestras).

Por ser origen la poesía des-pliega el ser como tiempo y sentido. Nos hace memorar y al mismo tiempo es oracular, profética. La poesía verdadera actúa como los semasiogramas del lenguaje “escrito” de los alienígenas heptápodos (la escritura “Heptapod”), de la película La llegada (Denis Villeneuve): los ideogramas circulares donde el sentido y el tiempo están unidos inextricablemente, y donde el sendero de la vida aparece enteramente como un Uroboros, una serpiente que se muerde la cola, órbita, anillo, toroide: el camino de retorno (el eterno retorno de lo mismo).

El lenguaje (la escritura) es la casa del ser (Heidegger). El cuerpo, a su vez, es el hogar del lenguaje. Me-morar al ser (poetizar) es habitar su casa, y encender los fuegos de su hogar, para que los dioses moren en sus santuarios. Me-morar el ser significa también una aptitud para el olvido, el dejar que el pasado se convierta en inconsciente, para que pueda transmutarse en imagen.

La lengua es el centro de toda cultura (Cadenas) y sólo en cuanto a conversación es esencial el lenguaje (Heidegger). La conversación, hoy un arte perdido (según Stephen Miller [3]), es esencial porque configura el intento humano por armonizar y re-armonizar su cosmos. La conversación llegó a su cenit poiético en la Atenas de Pericles (Siglo V a. C.), durante el califato de los Abasidas (Siglo VIII d. C.), la dinastía Tang China (618-907 d. C.), el Renacimiento italiano (Siglos XIV y XV d. C.), el Imperio Mogol de la India durante los reinados de Abkar, Janhagir y Shah Janan I (desde 1550 aprox., hasta 1666 d. C.), y la ciudad de París entre los años 1860 hasta los años treinta del Siglo XX (La Belle Époque y el período entre guerras). Los momentos de mayor creatividad durante la historia humana, también fueron los de la más plural y abierta conversación entre creadores. (4)

“El poetizar es el originario dejar habitar”, nos dice Heidegger (…Poéticamente habita el hombre…). Sólo podemos habitar desde el origen, fecundando nuestro hábitat con lo más originario. El Tai Chi Chuan en particular, y las artes marciales en general, son artes aplicadas, poéticas del combate que se constituyen en caminos para habitar el cuerpo, el primer sitial sagrado que hemos de memorar durante nuestra estancia en la existencia.

Sólo desde el habitar puede levantarse una auténtica paideia, una cultura formativa, una cultura poetizante, poiética. La cultura implica no sólo una amplia y sugestiva conversación con nuestros contemporáneos, sino también con nuestros antepasados. Al contrario de lo que cree el hombre moderno, destruir el pasado nos condena a la barbarie nihilista, puesto que echaríamos al olvido todo el acervo cultural de la humanidad. La cultura es una herencia y la tradición es lo que nos vincula a los orígenes, nos recuerda Hannah Arendt.

Bruce Lee, en tanto hombre moderno, creía poder prescindir del acervo marcial, de la tradición:

“Estilísticamente, Lee estaba junto a sus compañeros de los años 60 y 70. Quería destruir tradiciones, formas y estilos. Lee se entristeció al ver filas de hombres jóvenes siendo taladrados por opresivos sensei en movimientos que no hablaban más que de repetición y conformidad. ‘El estilo concluye. El hombre crece’, dijo Lee famoso. ‘El hombre, el ser humano, es más importante que cualquier estilo"’. Esto también fue un principio fundamental de Jeet Kune Do. Si tu oponente te agarra del cuello, no le quites la mano. Dáselo, ya lo tiene. Solo golpéalo en la nariz.” (Dave Landsberger, Op. Cit.)

El ir contra formas y estilos está en la raíz de nihilismo, y revela lo que se esconde tras la busca de “liberación” moderna. Para Nietzsche, “voluntad de poder” significa que las diversas tendencias que pueden aparecer en determinado ser, son domeñadas y armonizadas en pos de la unidad y consolidación de ese ser. El tigre, por ejemplo, lo que quiere en primera instancia es ser más y mejor tigre.

El impulso más alto y refinado de la voluntad de poder es el arte. (5) La forma artística no es otra cosa que el ejercicio más puro y delicado (en el sentido de Michel de Onfray: contraponer a lo vulgar y ordinario, la belleza y la elegancia) de la voluntad de poder. Por eso, el primer indicio del rechazo metafísico del arte es contraponer forma a materia, esto ya implica una incomprensión y una depreciación del sentido verdadero del término “forma”. Lo que Nietzsche llama “gran estilo” es el logro más elevado del arte como voluntad de poder: “Lo que hace el gran estilo: convertirse en amo tanto de la propia dicha como de la propia desdicha”.

De ahí que la poesía trágica sea el modo más elevado de arte, para el filósofo alemán. El hombre moderno es impoético y anti trágico. Su repulsión por las formas y estilos nos habla de una voluntad de poder enferma; más que de un psiquismo o cuerpo enfermo, indica un daño profundo en su vitalidad. Sus instintos están mermados y es incapaz de soportar el dolor de vivir, así como de sublimarlo y transfigurarlo a través del arte. No nos extrañe entonces que el Tai Chi Chuan y el Chi Kung (Arte del aliento), artes de la vitalidad, hayan venido al encuentro del hombre moderno desde el orbe casi extinto de la China tradicional.

El arte marcial es arte de vida porque impone a la violencia una forma, y ésta, como cúspide de la voluntad de poder, la transfigura en excelencia, Gongfu (Kungfu). Se trata por ende de un arte trágico, que al horror de la violencia humana sobrepone hermosas imágenes. Las imágenes sublimadas que produce el arte (poiésis), conforman el más poderoso estimulante que el hombre ha creado para poder vivir y no optar por el suicidio (la verdadera cuestión filosófica, al decir de Camus).

El arte conforma la esencia formativa de toda cultura. La alquimia trágica trata de la transmutación del sufrimiento en virtud (excelencia). El arte trágico y el pensamiento que le es inherente consiguen hacer del sufrimiento intrínseco a nuestra condición, la fragua donde se templa el alma de los hombres, donde los hombres pueden ser formados a cabalidad.

Nuestra sociedad moderna, la sociedad del cansancio, está enferma de desvitalización, de falta de ánimo, de pérdida de alma. Como la voluntad de poder en las grandes mayorías es declinante (síndromes melancólicos, depresión, ansiedad, angustia, etc.), se ve como una solución colectiva el mercado variopinto de los consuelos, mundanos o trascendentes. Siendo el más atrayente de todos el del poder como dominio. A menos voluntad de poder más se ansía el control, el dominio.

SANACIÓN

No soy un mecanismo,
no soy un conjunto de partes diversas,
ni estoy enfermo porque el mecanismo
funcione mal.

Estoy enfermo de heridas del alma,
hasta el yo emocional profundo.
Las heridas del alma duran mucho, mucho tiempo,
sólo el tiempo las puede curar,
y la paciencia, y cierto difícil arrepentimiento,
largo y difícil arrepentimiento,
y la comprensión del error de la vida,
y la liberación de la eterna repetición
del error que la humanidad
ha decidido santificar.

D. H. Lawrence

De ahí nuestra sociedad fáustica, obsesionada con el dominio del mundo material. Estamos inmersos hasta el ahogamiento en una época nihilista, impoética y anti trágica. Un mundo donde se cumplió el imperativo de La república platónica de expulsar a los artistas de su seno. El “espíritu histórico”, donde el poder remeda la grandeza, producto de una bajeza de ánimo que hace admirar primero a Alejandro y César, y luego a Napoleón y afines (Camus dixit), parece haber triunfado por los momentos sobre el artista, el solidario-solitario que combate por la libertad a través de la belleza.

La victoria temporal del espíritu histórico y el delirio fáustico sobre el arte va más allá de lo que el propio Platón hubiese pensado. El artista, el dador de sentido por excelencia (no hablo de los productores de entretenimiento masivo), está en nuestro tiempo signado por el absurdo, olvidado y excluido por las grandes mayorías; la belleza (no lo “arreglado” o “bonito”, el kitsch), se encuentra exiliada del corazón de nuestros contemporáneos. No la reconocemos como tal, no nos rapta ni nos conmueve. Bajo el dominio de las ideologías de las tinieblas, donde se enmascaran todos los desprecios y resentimientos, ya no se cultiva la excelencia ni nos maravillamos ante la poiésis. Enmascaramos nuestras ansias de control y dominio bajo los imperativos de la eficiencia per se o de una justicia abstracta y desmedida.

Pero el artista, que conoce los límites por su propia naturaleza, por su voluntad de poder saludable y sanadora, verá finalmente el término de la época nihilista. “A pesar del precio que les costará tener las manos vacías, bien podemos esperar su victoria”, nos dice Albert Camus en su imprescindible ensayo El destierro de Helena.

La mayoría de las soluciones que se ofrecen en el mercado de las ideologías –el sustituto moderno de las religiones-, no son otra cosa que postulados tan o más nihilistas que los del status quo imperante. Como señaló Foucault, las resistencias forman parte de los campos de dominio, y si llegan a imperar en un campo tal, no hacen otra cosa que invertirlo, pero conservándolo y profundizándolo en tanto dominio. Las resistencias siempre son reactivas, y el hombre reactivo es lo contrario del artista, el hombre activo por excelencia. La poiésis, el hacer de la nada algo, es la actividad no nihilista por excelencia.

El resentido se destaca por su rechazo del arte y del artista. Su sed de venganza lo castra sensible e intelectualmente para toda posible poiésis, y le niega la serenidad y grandeza de alma necesaria para la contemplación de la belleza, para “perder el control” y ser raptado por ella. Ésta desnuda sus carencias, su alma mutilada y desfigurada. El resentido terminará rechazándola o mancillándola, como hace la soldadesca revolucionaria con la “Venus criolla” (Ídolos rotos de Manuel Díaz Rodríguez).

El Taijiquan nunca opone una fuerza a otra, no hace resistencia, más bien transmuta la fuerza contraria cambiándole el sentido. Así mismo hace el arte ante el poder como dominio. Stalin, el poderoso dictador de la URSS totalitaria, a lo que más temía era a un poema en su contra, sabía que un solo verso podía destruir todo su poderío, como el Rey del cuento de J. L. Borges, El espejo y la máscara, al que un verso lo hace transformarse en mendigo.

Los que practican Taijiquan y Qigong, a su manera, precaria y modesta, ayudan en la larga convalecencia que una humanidad enferma tiene que afrontar para ver el final del “eclipse del alma”. Son artes que nos permiten recordar los primeros gestos sagrados, ciertamente; pero de cara al porvenir, nos ofrecen maravillosas danzas con las cuales celebrar y honrar. Hacer Tai Chi Chuan y Chi Kung, también es poetizar. Y hacer poesía es agradecer.

Nuestro gran poeta Armando Rojas Guardia escribió un maravilloso texto titulado ¿Qué es vivir poéticamente? De ese artículo extraemos los puntos principales de su exposición, la cual se hace tomando en cuenta el verso de Hölderlin: “poéticamente habita el hombre sobre la tierra”.

“Vivir poéticamente es vivir desde la atención: constituirse en un sólido bloque sensorial, psíquico y espiritual de atención ante toda la dinámica existencial de la propia vida, ante la expresividad del mundo, ante la sinfonía de detalles cotidianos en los que esa expresividad se concreta (ello implica un refinamiento orquestal de la vida de nuestros sentidos y un esfuerzo consciente por aquilatar nuestra percepción de los objetos que pueblan nuestro entorno).

Vivir poéticamente es también vivir a la espera  del momento inspirador, del instante denso, del minuto pletórico de vida en el que se rasgan los velos del entendimiento y accedemos a un estado cualitativamente superior de conciencia. El rapto inspirador que los griegos atribuían a la intervención divina de las musas, nos dice el gran helenista Walter Otto, propiciaba ante todo claridad espiritual. Ellas las musas hacían que el entendimiento permaneciera claro. Esa claridad del entendimiento, producida por el entusiasmo creador, era la primera puerta que franqueaba el canto, la poesía. No hace falta ser un poeta vocacional para conocer y paladear  una súbita clarificación interior a través de la cual miramos al mundo con ojos vírgenes, como si lo viéramos por primera vez.

Vivir poéticamente es vivir la cotidianidad no como mero tiempo intercambiable y mecánico, sino como mistagogia, es decir como introducción paulatina y autopedagógica en el misterio. A un monje zen le preguntaron un día: “¿Qué es el zen?  A lo cual él respondió: “Cargar la leña y cortar la grama”. 

Vivir poéticamente es cultivar la dimensión simbólica de la conciencia, aprender a adiestrase más y más en una verdadera hermenéutica simbólica de la realidad, para la cual los objetos, las situaciones y los hechos son sacramentos que incesantemente remiten a un orden trascendente (se trata de la sacramentalidad de la realidad creada: los objetos, las situaciones y los hechos, empezando por los más cotidianos, sacramentalizan el orden y la belleza del universo: se vive poéticamente al captarlos de esa manera y encararlos así).

Vivir poéticamente es aprender a vivir estableciendo continuas relaciones analógicas entre los objetos aparentemente más disímiles y entre los más diversos órdenes y planos de la realidad: que el eje de toda la propia actividad psíquica sea esa permanente metaforización (detrás de ésta actúa como postulado ontológico la comprobación, ya postulada, establecida y estudiada por la física cuántica, de que el universo entero es una totalidad orgánica, de que todo está conectado con todo, de que todo interactúa con todo).

Para finalizar, vivir poéticamente es vivir la propia vida como una obra de arte, es un vivir desde lo que clásicamente se denomina el arte de saber vivir. Es un vivir con arte, es vivir-se como el poema existencial y cotidiano que Dios nos posibilita hacer de nosotros mismos.”

Así que vale la pena leer poesía y tratar de sentir la energía que nos transmiten sus imágenes, sobre todo, cuando portan mensajes enigmáticos provenientes de otras épocas y lugares, como pasa con los clásicos del Taijiquan y del Qigong.

“Descifrar viejos poemas parece ser cosa de los viejos tiempos, una especie de cuento de hadas con viejos maestros sabios hablando en acertijos. Aún así, quitando el folklore, uno puede darse cuenta de que este cambio del acertijo a instrucciones más simples ha vaciado los métodos antiguos de su esencia, cambiando profundamente el enfoque de la enseñanza y creando prácticas completamente nuevas, principalmente centradas en el ocio y la vida civil.” (Frédéric Majid Hrayssi)

El presente escrito fue hecho también para celebrar el tiempo feliz que se vivió en Nei Waijia Caracas durante el tiempo que los poetas Pablo González y Luis Corredor estuvieron juntos con nosotros. Por un breve momento pareció que el antiguo Kwoon y el Gymnasion estaban de vuelta. Esos días felices no han terminado del todo. El poeta Luis sigue participando en nuestras clases, pero el poeta Pablo se encuentra en la isla caribeña de Santa Lucía, y por las circunstancias que vivimos hoy en nuestro país, no se avizora un pronto retorno.

Pablo leyéndole uno de sus poemas a Luis.

La amistad es una virtud, una excelencia, y se establece en el placer de con-versar. Camus dice que “rechazar el fanatismo, reconocer la propia ignorancia, los límites del mundo y del hombre, el rostro amado, la belleza, en fin, he ahí el campo donde podemos reunirnos con los griegos”, y añado, también con los antiguos taoístas: contemplando nubes y jugando al empuje de manos.



A PROPÓSITO DEL MOMENTO

A pesar del contratiempo
Que representa el gobierno,
Todos se ven muy felices,
Hasta envidia me generan,
Haberme perdido aquello
Del cumpleaños postrero,
Junto a la gran comilona,
Pa´ homenajear a Roberto.

Sombreados por las ramas
De ese bello árbol del Parque,
Están quince corazones,
Que laten aquella tarde,
Hernani, con su pasiva,
Aptitud de gran respeto,
Con Joani a su siniestra,
Engalanando la fiesta,
Roberto junto a Marina,
Muy atentos al momento,
Luis pensando en sus poesías,
Aunque pareciera atento,
Walter, Bonny, Hernán, Xiomara,
Pedro, Josnil y Mireya,
Todos ellos muy sonrientes,
Cual si vivieran en Suecia,
Mercedes, Ismenia
y la querida Antonieta,
con la emoción reprimida,
en sus propios pensamientos.
Y todos agradecidos,
A aquel que tomó la foto
Y les grabó ese momento,
Cuando un domingo en Septiembre
Se reunió el marcial grupo
Para homenajear a Roberto.
Yo no pude estar allí,
Estuve en mis pensamientos
Los recuerdo compañeros,
Y disfruto sus momentos,
A veces suelo sufrir,
Igual que el resto del género,
Pues nunca tendré alegrías
Si no tengo sufrimientos.
Pablo González

A PABLO (compañero de letra y artes)

El frío que me despierta
me congela hasta los huesos
dejándome patitieso 
sin poder casi moverme
y queriendo me recuerda
al compañero Pablito
que se encuentra calientito
por allá por el Caribe
disfrutando de las mieses
del coco y las redondeces
de beldades de las islas
y creo que bien merece.

Ludovico Sánchez


El sentido está relacionado íntimamente con el ser, como el Tao. El sentido del Tao es el de encarrilarnos, encaminarnos. Así mismo el ser nos hace converger, nos convoca aquí y ahora, en un reino que tiene por techo la bóveda celeste, y por piso los abismos terrestres. Todo está relacionado con todo y vibra por resonancia. A ese misterio le canta la poesía y le danza el Taijiquan.

“La quietud en la quietud no es la verdadera quietud.
Sólo cuando hay quietud en movimiento puede aparecer el ritmo espiritual que permea el Cielo y la Tierra.”
Ts’ai-ken t’an

Notas:
(1) Extraído de Digesting the Universe, de Nan Lu, OMD (https://www.tcmworld.org/the-poetry-behind-martial-arts/)
(2) Otro discípulo de Mallarmé, Claude Debussy, llevará las resonancias de esa “oscuridad audible” a estructuras compositivas que rompen la narrativa lineal, son discontinuas y obedecen a principios de proporción no lineales, en otras palabras, son estructuras compositivas en continua variación temporal: formas de momento (un mosaico de momentos). La primera de estas formas en una obra plenamente acabada es Jeux (Juegos) de Debussy. Las formas de Taijiquan pueden describirse como “formas de momento”.
(3) Stephen Miller. Conversación. La historia de un arte en declive.
(4) “Con-versar”, hacer versos juntos. En esas cimas poiéticas de la historia humana, la conversación logro alcanzar su raíz etimológica. Pocas lenguas vivas guardan una relación con la poesía propia como lo hace el Suajili, cuyos hablantes tienen por modelo a seguir, la poesía de sus grandes creadores.
(5) El último libro de Nietzsche, que quedaría inconcluso, es La voluntad de poder, y uno de sus capítulos se titula “La voluntad de poder como arte”.

Roberto Chacón


ARTÍCULOS (ÍNDICE)

martes, 17 de septiembre de 2019

ARTÍCULO (Magazine No. 607)

¿POR QUÉ LEEMOS POESÍA EN LAS CLASES DE TAIJI-QIGONG? (VII)

Poemas sobre el Tai Chi Chuan

“Desde la cuna hasta la sepultura pasamos por
 un proceso de hacernos y des-hacernos; todo el tiempo
estamos en nuestro camino hacia algo distinto.
La Jornada Alegórica del T'ai-chi Ch'uan
nos muestra estas etapas naturales
de transformación con gran claridad.”
Gerda Geddes
Buscando la Aguja de Oro

El Tai Chi Chuan en tanto arte poiético, íntimamente ligado a la poesía, también ha inspirado e inspira hoy día a maestros, practicantes y admiradores, al canto poético, la más de las veces sobre el arte mismo y sus experiencias iluminadoras.


De los poemas tradicionales dedicados al Tai Chi Chuan, destaca la Oda al Boxeo Tai Chi, atribuida Li I-yü. Esta Oda dice así:

ODA AL BOXEO TAI CHI
Nuestro fundador nos ha transmitido un arte realmente maravilloso;
Lo duro, lo suave, lo lleno y lo vacío cambian según la situación.
Busca diligentemente la verdad en las enseñanzas,
Y examina  profundamente lo interno, lo externo, lo tosco y lo fino.
Cuando el oponente se aproxima, le atraigo hacia mí;
Cuando retrocede, yo le sigo.
Si tu vacío no oculta la plenitud, no es un vacío eficaz;
Si tu plenitud no contiene vacío, es estúpido asumir riesgos.
En el vacío, adáptate a las situaciones cambiantes;
Busca la perfección en el principio de la redondez.
Cuando el adversario utilice presionar, neutralízalo con girar hacia atrás;
Cuando se acerque a ti, utiliza partir.
Tirar hacia abajo y empujar se alternan entre sí,
Y tanto ataque como defensa tienen sus principios.
Todo el cuerpo es como un chi continuo,
Tan unificado como la esfera del Tai Chi.
Para atraer al oponente desde cualquier punto;
Mi cuerpo entero es, todo él, mano.
Sin embargo, si no se distinguen claramente ataque y defensa,
Lleno y vacío no tendrán ninguna base.
Es como la luna llena del séptimo mes,
Cuya luz ilumina al mundo entero.
Cuando tu entrenamiento haya alcanzado el nivel del vacío,
Entonces la distinción entre ataque y defensa ya no existirá.

El poema moderno más famoso sobre el Tai Chi Chuan, es sin lugar a dudas el de Allen Ginsberg (1926-1997): “En mi cocina en New York”. Este poema versa sobre la práctica de la forma de Taijiquan en una cocina muy pequeña, intentando concentrarse en medio de todo tipo de distracciones. Ginsberg estudió Tai Chi con Bataan Faigao (a quien dedica el poema), quien fuera alumno del famoso maestro Zheng Manqing, último discípulo de Yang Chengfu.

IN MY KITCHEN IN NEW YORK
by Allen Ginsberg
for Bataan Faigao

Bend knees, shift weight
Picasso’s blue deathhead self portrait
tacked on refrigerator door

This is the only space in the apartment
big enough to do t’ai chi

Straighten right foot & rise–I wonder
if I should have set aside that garbage
pail

Raise up my hands & bring them back to
shoulders–The towels and pyjama
laundry’s hanging on a rope in the hall

Push down & grasp the sparrow’s tail
Those paper boxes of grocery bags are
blocking the closed door

Turn north–I should hang up all
those pots on the stovetop
Am I holding the world right? That
Hopi picture on the wall shows
rain & lightning bolt

Turn right again–thru the door, God
my office space is a mess of
pictures & unanswered letters

Left on my hips–Thank God Arthur Rimbaud’s
watching me from over the sink

Single whip–piano’s in the room, well
Steven & Maria finally’ll move to their
own apartment next week! His pants’re
still here & Julius in his bed

This gesture’s the opposite of St. Francis
in Ecstasy by Bellini–hands
down for me

I better concentrate on what I’m doing
weight in belly, move by hips
No, that was the single whip–that apron’s
hanging on the North wall a year
I haven’t used it once
Except to wipe my hands–the Crane
spreads its wings have I paid
the electric bill?

Playing the guitar do I have enough $
to leave the rent paid while I’m
in China?

Brush knee–that was good
halavah, pounded sesame seed,
in the icebox a week

Withdraw & push–I should
get a loft or giant living room
The land speculators bought up all
the sqaure feet in Manhattan,
beginning with the Indians

Cross hands–I should write
a letter to the Times saying
it’s unethical

Come to rest hands down knees
straight–I wonder how
my liver’s doing. O.K. I guess
tonite, I quit smoking last
week. I wonder if they’ll blow
up an H Bomb? Probably not.

-Manhattan Midnite, September 5, 1984

Allen Ginsberg

(EN MI COCINA EN NEW YORK
por Allen Ginsberg
para Bataan Faigao

Doblar las rodillas, cambiar de peso
Autorretrato azul de craneo de Picasso 
clavado en la puerta del refrigerador

Este es el único espacio en el departamento. 
lo suficientemente grande como para hacer t'ai chi

Estire el pie derecho y levántese, me pregunto 
si hubiera dejado a un lado ese cubo de basura 

Levanta mis manos y tráelas de vuelta a 
los hombros – Las toallas y el pijama 
la ropa cuelga de una soga en el pasillo

Empuja hacia abajo y agarra la cola del gorrión 
Esas cajas de papel de bolsas de supermercado están 
bloqueando la puerta cerrada

Gire hacia el norte, debería colgar todo 
esas ollas en la estufa 
¿Estoy sosteniendo bien al mundo? Esa 
foto Hopi en la pared muestra 
lluvia y rayo

Gira a la derecha otra vez, a través de la puerta, Dios
mi espacio de oficina es un desastre de 
fotos y cartas sin respuesta

Dejado en mis caderas, gracias a Dios Arthur Rimbaud 
mirándome desde el fregadero 
Látigo simple – piano en la sala, ¡bueno 
Steven y María finalmente se mudarán a su 
propio departamento la semana que viene! Sus pantalones están 
todavía aquí y Julius en su cama

Este gesto es lo contrario de San Francisco 
en éxtasis por Bellini – manos 
abajo para mí

Mejor me concentro en lo que estoy haciendo
peso en el vientre, moverse por las caderas 
No, ese era el látigo simple, ese delantal 
colgado en la pared norte un año 
No lo he usado ni una vez 
Excepto para limpiarme las manos, la Grulla 
extiende sus alas he pagado 
la factura de la luz?

Tocando la guitarra ¿tengo suficientes $ 
dejar la renta pagada mientras estoy 
¿en China?

Cepillarse la rodilla, eso estuvo bien 
halavah, semillas de sésamo machacadas, 
en la nevera una semana

Retirar y empujar, debería 
obtener un desván o sala de estar gigante 
Los especuladores de tierras compraron todo 
los pies cuadrados en Manhattan, 
comenzando con los indios
Cruzar las manos: debería escribir 
una carta al Times diciendo 
no es ético

Ven a descansar manos abajo rodillas 
heterosexual, me pregunto cómo 
mi hígado está haciendo OK, eso creo 
esta noche, dejé de fumar por última vez 
una semana. Me pregunto si van a explotar 
hasta una bomba H? Probablemente no.

-Manhattan Midnite, 5 de septiembre de 1984)

Allen Ginsberg reads "In My Kitchen In New York..."

Como dijimos en la primera parte de este texto, el maestro Zheng Manqing era conocido como el Maestro de las Cinco Armonías: Taijiquan, MTC, poesía, pintura y caligrafía. Manqing dejó muchos ensayos y poemas. Aquí traemos un poema referente al Tai Chi:

Zheng Manqing

TAI CHI
Tai Chi Chuan has no opinion. It has no intention. It is an idea without motive.
It is an act without desire. It is, properly, the natural response to an outside force, not being perceived as such.
For in nature, all are the same, everything is one. That which attacks is the same as that which responds, the same force – redirected and recycled.
When you initiate an ill-intentioned move, it comes back on you.
The principles of tai chi are the same principles behind the inner mechanism of the great engine of the universe.

(TAI CHI
Tai Chi Chuan no tiene opinión. No tiene intención. Es una idea sin motivo.
Es un acto sin deseo. Es, correctamente, la respuesta natural a una fuerza externa, no se percibe como tal.
Porque en la naturaleza, todos son lo mismo, todo es uno. Lo que ataque es igual a lo que responde, la misma fuerza - redireccinada y reciclada.
Cuando inicias un movimiento intencionado enfermo, vuelve a ti.
Los principios de Tai Chi son los mismos principios detrás del mecanismo interior del gran motor del universo.)

El Tai Chi Chuan, dentro y fuera de China, como “poesía en movimiento”, motiva a poetas, literatos y, también, a personas comunes al canto poético, ya que sienten que sólo el lenguaje poético sirve para transmitir las cualidades y matices reveladores dados por sus experiencias con el arte y por el lento impregnarse sus vidas con el Tai Chi. Del dramaturgo argentino Ariel Barchilón, les traemos este poema, recopilado por Conchi Llanos (1):

LOS ÁRBOLES NO HACEN TAI-CHI….
Los árboles no hacen Tai Chi
son Tai Chi.
Sólo tienen ser y permanecen en él naturalmente.
Si el viento los empuja, ceden.
Si la lluvia cae, la absorben.
Si el otoño llega, dan sus hojas.
Si el hacha los corta, caen.

El agua no hace Tai Chi
es Tai Chi
ella no puede elegir ni rechazar.
Sólo tiene ser y permanece en él naturalmente.
Si encuentra un abismo, se precipita.
Si una roca la detiene, espera.
Si el sol la quema, se evapora.
Si el frío muerde se detiene.

Las nubes no hacen Tai Chi
son Tai Chi
ellas no pueden esforzarse por llegar a una meta.
Sólo tienen ser y permanecen en el naturalmente.
Si el viento las dispersa, viajan.
Si el sol las ilumina, brillan.
Si un pájaro las toca, lo albergan.

Los hombres éramos Tai Chi,
pero dejamos de serlo.
Por eso, entre todos los seres,
nosotros hacemos Tai Chi,
para volver a serlo.
El Tai Chi es un arte creado por los chinos,
pero no es de los chinos.
Es de las nubes, los árboles y el agua.
Es una de las posibilidades humanas
de comprender que el cuerpo es un árbol;
que los pensamientos, nubes;
y los sentimientos agua.

Nos hemos apartado o hemos ido
muy lejos, pero podemos volver.
El hacer del no hacer del Tai Chi es
uno de los caminos.

Este poema también aparece en el Website de Conchi Llanos:

Invisible en el abrazo de la quietud, yace el movimiento.
Y dentro del mismo, la quietud se oculta.
Que todo movimiento se llene de consciencia y significado.
Si puedes hacer esto, el esfuerzo del no esfuerzo aparecerá.
Todo el cuerpo debe ser flexible y suave.
La cabeza suspendida como si colgara desde arriba, de un solo peso.
Permanece despierto, buscando el significado del propio Tai Chi.
Si el cuerpo se dobla o estira, si se abre o se cierra, que el camino natural sea el camino.

Al principio, los estudiantes escuchan las palabras del maestro.
Si aprenden con atención y constancia, la habilidad se desarrollara sola.
¿Quién puede decirme cuál es el principio fundamental del Tai Chi?
La mente despierta viene primero y el cuerpo le sigue.
¿Quién puede decirme el significado y la filosofía del Tai Chi?
Juventud eterna y una vida larga y saludable, que significa una primavera siempre presente.

Bello texto. Se sugiere que es una traducción, pero no se dice de qué idioma ni cuál es el autor. Se parece a La canción de las trece posturas en la versión que aparece en el libro de Paul Crompton Tai Chi; su conocimiento y práctica, de modo que puede tratarse de una de las tantas versiones de dicho poema.

Otro poema que aparece en el ya indicado website, se atribuye a Wu Yu-seong:

Que tu espíritu sea como un gato cazando un ratón.
Que tus movimientos sean los de un halcón suspendido en el aire para cazar un conejo.
En la acción, fluye como un río. En la quietud, permanece como una montaña.
Recoger tu Chi debe ser como tensar un arco.
Liberar tu Chi debe ser como soltar una flecha.
Tu mente es el general, tu Chi es la bandera y el mástil de la bandera.
Cuando se moviliza la energía, debe hacerse como los movimientos de un gusano
de seda al hacer el capullo.

Un poema de una cultora de Tai Chi, Amira (sin más señas), autora de The Tai Chi Handbook, dice así:


TAI CHI

Moviéndose con el flujo
De la fuerza chi,
Firme a tierra, empujando hacia adelante, volviendo hacia atrás
pronto obtendrás la habilidad

Círculos dentro de círculos,
Manos como nubes
Balance de dualidad de ying y yang,
Relaja la mente.

Movimientos rítmicos elevan el estado de ánimo,
Apacible, fácil y suave.
Quédate quieto en el movimiento,
Muévete en la quietud estando presente en el momento.

La calma restaura el conflicto, el estrés desaparece …
El Tao es el camino.
A la armonía con nuestra naturaleza,
La vida es una aventura,
Como un río encuentra su curso,
Nunca lucha contra su Fuente.
Aprendiendo a dejar ir,
Es como crecemos
Siente el hormigueo de energía a través de tu cuerpo,
Salud equilibrada que encarnarás
Sintonizado y alineado  al flujo de la vida
en perfecta unicidad y unidad
Conectado al Grandioso

Los llamados “clásicos del Taijiquan” son recopilaciones de cantos y odas dedicadas al arte, y de versos más pequeños que sirven como koans sobre determinados aspectos esenciales del Tai Chi. Uno de estos textos poéticos clásicos es La canción del círculo libre, también atribuida a Li I-yü. De la misma presentamos una parte:

LA CANCIÓN DEL CÍRCULO LIBRE
Dentro del círculo, Ch’ien (el Cielo) y K’un (la Tierra) son grandes;
Con todo su esplendor el sol y la luna son eternos.
Yin y Yang cambian incesantemente,
Mientras lo duro y lo suave suben y bajan.
Perfecta en verdad es la redondez,
Porque el círculo libre carece de separación o de fuerza excesiva.
Los pies siguen el avance de las manos,
Mientras la cintura y las piernas juegan el papel principal.
Arriba y abajo en perfecta armonía,
El movimiento se expresa en las dos manos.

El poeta y practicante de Tai Chi venezolano Pablo González, en la tradición del gran poeta venezolano Andrés Eloy Blanco, escribió estas coplas jocosas sobre el Tai Chi Chuan:

COSAS DEL TAI CHI
Yo me puse a hacer taichi,
porque era un arte marcial
me servia pa´ la defensa
también me podía curar
con el taichi descubrí
que también tengo tantien
no se con que se come eso
pero me dice el maestro
que es como una cosquillita
que tengo aquí en el ombligo
que da vueltas para acá
que da vueltas para allá.
Lo que en realidad aprendí
con la cuestión del taichí
es que nunca lo hago bien
aunque yo piense que sí.
Porque por más que me esfuerzo
en hacerlo con un toque de chinura
según me dice el maestro
yo muevo mal la cintura
que relaje bien los hombros
que no mueva las caderas
que esto no es un reguetón
ni es de baile esta escuela
que no voltee para allá
que mire a mi compañera
que ella si lo sabe hacer
que mueve el tantien pa´rriba
y que lo mueve pa´ fuera.
Yo en realidad no veía
como era que lo movía
pero el maestro insistía
mientras yo ya me aburría.
Entonces opte por ir
a practicar en otro lado
y me vine aquí a esta escuela
junto a estos hermanos
en realidad este maestro
de aquel no es muy diferente
aunque habla un poquito más
él parece buena gente,
espero encontrar con él
el tantien que estaba perdido,
la pelotica chiquita
que tengo aquí en el ombligo.
Por: Pablo González


Pablo González

Una de las versiones de los Clásicos del Tai Chi más conocida es La Canción del Círculo Tai Chi (Tai Chi Lun) de Wang Tsung-yueh (Wang Zhongyue):

Wang Tsung-yueh (Wang Zhongyue)

Taiji viene de Wu Chi
y es la madre del yin y el yang.
En movimiento el Taiji se separa;
en la quietud yin y yang se unen y retornan a Wu Chi.

Sin excesos ni deficiencias;
sigue a lo curvado y se adhiere a lo que se prolonga.

El oponente es duro y yo soy suave,
esto se denomina ceder.
Cuando sigo al oponente y se atasca,
esto se denomina adherirse.
Si el oponente se mueve veloz,
velozmente respondo;
si se mueve lento,
lentamente lo sigo.

Aunque hay un sinfín de variaciones,
el principio que prevalece es el mismo.

De la familiaridad con el toque correcto,
gradualmente comprendemos el Jing (energía);
de la comprensión del Jing puede llegar la sabiduría.
Sin una práctica prolongada
no se puede repentinamente comprender el Taijiquan.

Sin esfuerzo el Jing alcanzará lo alto de la cabeza.
Deja que el Qi se asiente en el dantien.

No te inclines en ninguna dirección;
de repente aparece,
de repente desaparece.
Vacía a la izquierda cuando una presión aparezca,
de igual manera a la derecha.

Si el oponente se eleva, parezco más alto;
si se agacha, parezco más bajo;
cuando avanza, encuentra la distancia exasperadamente larga;
cuando retrocede, la distancia parece exasperadamente corta.

Ni una pluma
ni una mosca puede posarse
en una parte del cuerpo (sin ponerlo en movimiento)
El oponente no me conoce;
yo le conozco a él.

Llegar a ser invencible es el resultado de todo ello.
Hay muchas artes de boxeo.
Aunque usan distintos métodos,
la mayoría no van más allá 
del fuerte dominando al débil, 
del lento resignándose al ágil.

El fuerte doblegando al débil 
y las manos lentas cediendo a las ágiles 
son el resultado de habilidades naturales 
y no de técnicas bien entrenadas.
De la frase "desviar mil libras con cuatro onzas" 
sabemos que la técnica no tiene que ver con la fuerza.

El espectáculo de una persona anciana doblegando a un grupo de gente joven, ¿puede ser atribuido a la rapidez?
Mantente como una balanza y gira como una rueda.

Sentarse a un lado permite al movimiento fluir, 
tener doble peso es lento.

Cualquiera que haya empleado años de práctica y aún no pueda neutralizar, 
y siempre es controlado por su oponente, 
no ha corregido el fallo del doble peso. 
Para evitar este error uno debe distinguir yin y yang.

Adherirse significa ceder. 
Ceder significa adherirse.

Dentro del yin hay yang. 
Dentro del yang hay yin.
Yin y yang se ayudan mutuamente y cambian de uno a otro.

Al entender esto puedes decir que comprendes Jing. 
Tras comprender Jing, 
contra más practicas 
más nivel alcanzarás.

Silenciosamente atesora el conocimiento y ponlo en uso en la mente.
Poco a poco podrás hacer a voluntad.

Esencialmente, uno debe olvidarse de sí mismo y seguir a los otros. 
Mucha gente erróneamente abandona lo cercano y busca lo lejano. 
Se ha dicho "Errar de un poco te lleva muchos kilómetros en la lejanía".

El estudiante de Taichi Chuan debe estudiar cuidadosamente.
Este es el Tesoro.

Otro poeta venezolano, Ludovico Sánchez (seudónimo de Luis Corredor), escribió este poema sobre el maestro de Tai Chi:

 Luis Corredor

A: el Maestro Roberto

"El ángel orfebre
enlaza los elementos
de la Cosmogonía,
el sonido y la palabra
Sus movimientos son un hilvanar
de filigranas sensibles
Abre el corazón al Universo
y ofrece la melodía en silencio"
Ludovico Sánchez

Otro poema de Pablo González sobre el Taujiquan, dice así:

El secreto del taichí, está en el punto tan-tien
Que es como el punto G, que tienen las damas finas
Donde se echa gasolina donde todo está muy bien
Para hacer el taichí bien, hay que mover el tam-tien
Hay de aquel arte marchista que no la aprenda a mover,
Yo pienso que hago taichí, porque sé subir la pata
O porque bajo hasta el suelo, como un lagarto me arrastro
Pero que va mi compadre nada de esto es suficiente
Si yo ese tan-tien no muevo, o no siento el movimiento
Aunque de vuelta de canelo, o me concentre un momento
Nunca aré el arte marcial como lo quiere el maestro.

El otro día pensaba, que lo estaba haciendo bien
Porque sentí que movía, ese bendito tan-tien
Era una noche serena, cuando yo estaba acostado
Con una chica a mi lado, que en mis sueños no veía
Y que al final ella sería mi amantísima mujer
Sentí que algo allá abajo, al fin si se me movía
Y yo pensé enseguida es el bendito tan-tien,
Mi mujer entusiasmada, muy contenta se notaba
Cuando al fin ella lo agarraba, y yo grité es el tan-tien
Que tan-tien de mis tormentos, me dijo ella enseguida
Es la parte de la vida que debes ponerme acá,
Yo me moví presuroso a obedecer su propuesta
Entonces me desperté, un poco decepcionado
Al ver que no era el tan-tien lo que yacía a mi lado.
Era mi fiel compañero, que el trabajo había logrado
No era como creía, al fin el tan-tien sagrado.
Pablo González

Y otro poema de Ludovico Sánchez:

¡TAHI SÍ !
(a el maestro con cariño)

Entre bajos, medianos y altos
los movimientos entrelazan
El tan tien, el infinito y el corazón
bailan el mismo ritmo
Siempre en defensa, se neutraliza
Una y otra vez, los desplazamientos
abren el camino del Universo.
Ludovico Sánchez

Anteriormente hemos hablado de Gerda Geddes y su maravilloso libro Buscando la aguja de oro: un viaje alegórico. Para abordar el profundo y bello tema de su obra, Madame Gerda desplegó una exquisita prosa poética, de la que aquí traemos una breve muestra.

Gerda Geddes
“Cuando […] se ha rechazado al mono y nos hemos vaciado de pensamientos intrusos, recibimos la bendición del Fénix que nos capacita para Buscar la Aguja de Oro en el Fondo del Mar. La aguja de oro representa la fuerza creativa. Quizás pueda ser también descrita como la búsqueda de la inspiración en nuestro propio subconsciente. Cuando la encontramos, traemos la Aguja de Oro, y sea lo que sea que podamos ser capaces de crear con ella, entonces lo mostramos al mundo en el movimiento llamado Abrir el Abanico o Abanico hacia la Espalda.

Hay una hermosa historia acerca de un monje taoísta que realizó un bordado maravilloso con formas y colores tan hermosos que la gente venía de lejos a admirar su trabajo. Le preguntaban cómo había sido capaz de crear tal belleza. Él respondía que había usado la Aguja de Oro y que aquellos que quisieran hacer algo semejante, debían buscar ellos mismos la Aguja de Oro.

Luego viene Mover los Brazos como Nubes. Los brazos ejecutan movimientos circulares, como olas. Al mover así los brazos nos hacemos invisibles e invencibles; nos fundimos con el entorno sintiendo que somos parte de todo lo que nos rodea, dándonos cuenta de que aún cuando somos únicos, somos también parte integral del todo. Esta experiencia de ser parte del gran todo es a la vez causa de humildad y de consuelo; no podemos sentirnos aislados o solos nunca más.”

Roberto Chacón
(Continuará…)

Nota:




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