¿POR QUÉ LEEMOS POESÍA EN LAS
CLASES DE TAIJI-QIGONG?
(I)
“Porque
tenemos que considerar lo físico
como
una metáfora de nuestra presencia en el mundo.”
Jan
Diepersloot
“Yi Quan, el poder de la intención.
Entrevista con Sam Tam y Jan Diepersloot”
(negritas nuestras)
Teresa Rodríguez. Revista Tai Chi Chuan. No.
6. Invierno 2005.
“Vivir poéticamente es vivir la
propia vida como una obra de arte,
es un vivir desde lo que
clásicamente se denomina el arte de saber vivir.”
Armando Rojas Guardia
“¿Qué
es vivir poéticamente?”
PRODAVINCI:
20-10-2013
Del arribo de los poetas a Travesías del alma
En
el año 2017 llegó al Centro de Formación Nei-Wai Jia Caracas (Parque del Este),
Pablo González. Venía de estudiar Tai Chi Chuan durante muchos años con el
profesor Eli Laureano en su escuela Wuxing. Los más veteranos de nuestra
organización le conocían, pues había participado en dos de nuestros eventos «Aroma a Chenjiagou», realizados años atrás.
Cuando Pablo nos tomó confianza comenzó a acompañarnos a tomar café y departir
un rato después de clases en Las Corocoras, el restaurante ecológico de nuestra
amiga María Eugenia Pisani. Un buen día sacó un cuaderno de su bolso y comenzó
a leernos textos poéticos de su autoría. Las lecturas se extendieron al tiempo
de finalización de clases, o a los períodos de descanso. Los poemas de Pablo
cobraron notoriedad entre todos los alumnos cuando dedicó uno de sus poemas
(“Dan Tien”) a la reunión de fin de actividades del 2017.
A
comienzos del 2018 llegó al Centro de Formación otro poeta, Luis Corredor. Al
conocer a Pablo, Luis también comenzó a sacar su cuaderno y leernos poemas cada
vez que sentía que podía hacerlo. De repente, nuestro paisaje se hizo
inseparable de las resonancias de versos y coplas, de metáforas e imágenes. (1)
Nuestro
gran poeta, Rafael Cadenas dice: “el poeta es aquel que nos hace ver lo
originario como si lo hubiésemos olvidado”. La presencia gentil entre nosotros de
los poetas Pablo y Luis me hicieron recordar que la poesía siempre había estado
presente en nuestras clases, que era inherente a nuestro “proyecto”, por así
decirlo, allá, en los albores de nuestra enseñanza en el Parque del Este caraqueño.
Pero, inexplicablemente, habíamos dejado caer en el olvido esas lecturas, y con
ellas, habíamos perdido el sentido
del camino.
Ese
“érase una vez” sucedió antes, incluso, que la aparición del Magazine Nei Dan.
No existía para entonces Nei-Wai Jia, ni la “internacional”, ni la venezolana.
La escuela Nei Dan y el Instituto Sieng Cheng todavía no estaban unidos en un
mismo proyecto. La primera organización tenía clases los días sábados. La otra,
los domingos. Durante las clases sabatinas de Nei Dan, leímos poesía desde el
año 2002 hasta el 2004. La presencia de la poesía no se quedó en una mera
lectura. No. Tomo cuerpo de tal forma que un día decidimos realizar una
recopilación de los mejores poemas y hacer con éstos un pequeño libro. En ese
entonces Yilda Conquista tenía su Editorial Hexágono 7.000 y, gracias a su
apoyo, el proyecto se hizo viable. Decidimos hacer la selección de poemas en El
Ávila, y un buen día nos fuimos de excursión a la montaña, a hacer Chi Kung y
leer poemas.
Ahí
nació Travesías de alma, la pequeña
recopilación de poemas que publicó la Escuela Nei Dan en el año 2003. Se trató
de una edición modesta, que apenas alcanzó los sesenta ejemplares, los cuales
vendimos a precio de costo para recuperar lo que se había invertido.
En
su preámbulo, se dice que la finalidad de las lecturas de poesía fue la de remover
la sensibilidad de los practicantes y hacerles entender que el Chi Kung, como
Arte del Soplo, está más cerca de la poesía que de la gimnasia tal como la
entendemos en occidente. Travesías del alma 2002-2003 es la concreción
de aquella idea gestada al calor de los poemas y el Chi Kung. Contiene poemas o
textos poéticos de Rafael Cadenas, D. H. Lawrence, Fernando Pessoa, Mitsuo
Aida, Constantino Cavafis, Guillaume Apollineire, Yalal ad-Din Muhammad Rumi, Friedrich
Hörderlin, Friedrich Nietszche, Li Bai, J. L. Borges, Paul Celan, Ramón
Palomares, Emily Dickinson, Vicente Gerbasi, Su Tung P’o, William Blake,
Octavio Paz, Matsuo Bashoo y Miguél Guédez, novel poeta hijo del laureado poeta
Rafael Guédez. El “Preámbulo” fue escrito por un servidor: Roberto Chacón. El
diseño es de María Büssing y Miguel Guédez y fue impreso por la empresa
HEXÁGONO 7.000, cuya dueña es Yilda Conquista.
El
Preámbulo señala, como justificativo de las lecturas, que las mismas
obedecieron a la conexión de la poesía con el alma profunda, y que el lenguaje
por excelencia del alma es la poesía. Tanto el Chi Kung como la poesía, cada
cual a su manera, cultivan y vivifican el alma:
“El Chi Kung es un vasto y variado conjunto de prácticas de origen chino, las cuales giran en torno al cultivo de la energía vital. Traducido literalmente, Chi Kung significa ‘Arte del Soplo’. Como decir también ‘Arte del Aliento’, de la ‘inspiración’, del ‘hálito’, o, si prefieren otra sutileza: ‘Arte del Alma’. No olviden que Psique (Psyché), ‘alma’ en griego antiguo, proviene del verbo que denota la acción de ‘respirar’ (psicheyn) y que pneúma, otra palabra griega, significa “espíritu”, “soplo”, “aliento”. Según Erwin Rohde, autor de Psique, magna obra sobre el tema que aquí tratamos, la palabra ‘alma’ ‘designa algo que se asemeja al aire, al aliento y que se manifiesta en la respiración de los seres vivos’.” (Roberto Chacón. “Preámbulo”. Travesías del alma).
El
epígrafe de Travesías del alma es
este poema:
Usa el Corazón para mover el Chi, haciéndolo
penetrar.
Usa el Chi para mover el cuerpo, haciéndolo
fluir.
Entonces el cuerpo escuchará fácilmente al
Corazón.
(Antiguo poema chino)
Entre
Travesías del alma y el año 2018
pasaron muchas cosas, tanto en Venezuela como en nuestras escuelas. Dado que
todos conocemos lo que pasa en nuestro país, diremos que, en nuestro
“microcosmos”, aconteció que el Shifu Javier Vásquez (Chen De) se residenció en
España (Tenerife), a partir del 2004, dejándome a cargo del Instituto Sieng
Cheng, que en el 2009 fue creada por el Shifu la organización Nei-Wai Jia
International Chinese Arts Martial Centre, dentro de la cual pasan a convivir y
acoplarse los proyectos de las Escuelas Nei Dan, Yi Lu, Panda Gao Xin y Tien
Long Tai, con el Instituto Sieng Cheng, proyecto que finalmente ha devenido en
la desaparición de estas escuelas, convertidas en Áreas Programáticas de la
Organización Nei-Wai Jia Venezuela. Sí, pasaron muchas cosas, pero es
inexplicable un olvido de catorce años de algo que sentimos profundamente como
esencial a todo lo que hemos venido construyendo.
De
modo que este escrito no sólo es para los alumnos del Centro de Formación
Nei-Wai Jia Caracas, algunos de los cuales, a diferencia de aquellos que nos
acompañaron en los años 2002-2004, han mostrado una extraña y sintomática
resistencia a las lecturas de poesía –rayana a veces, en el irrespeto, la
malcriadez y la indisciplina-, o el público general –para el que tenga interés
en nuestras actividades-, sino, sobre todo, para el que esto escribe, como un
recordatorio de lo que es esencial y, también, una indagación donde se retoma
lo ya esbozado en Travesías,
profundizándose en el sentido del
camino, como si siguiéramos el lejano canto de rapsodas desconocidos. (2)
Notas:
(1)
En el 2016 estuvo con nosotros Milan Brecht, poeta sobrino-nieto de Bertold
Brecht.
(2)
Los que deseen leer Travesías del alma sólo
tienen que pedírmela por correo electrónico, y les envío el libro.
La deconstrucción del Gimnasio moderno (esbozo)
“¡Alma mía!
No aspires más allá de lo posible
Cual si fueras deidad; pero sí
agota
Hasta el último límite tus
fuerzas.”
Píndaro
Píticas.
Oda III
La
educación física moderna comienza en Suecia y Alemania hacia finales del siglo
XVIII y principios del XIX. En Alemania aparece Johann Christoph Friedrich
GutsMuths (1759-1839), llamado el “abuelo de la gimnasia”. Fue el primero en
publicar un libro sistemático sobre gimnasia. Muchos de sus ejercicios fueron
inventados por él, aunque inspirados en la antigua Grecia. “El padre de la
gimnasia” será Friedrich Ludwig Jahn (1778-1852), quién no sólo creó una
pedagogía que incluía el ejercicio físico, sino que fundó el primer gimnasio,
en las cercanías de Berlín. De ahí se originaron los “gimnásticos”, un
movimiento político del siglo XIX que contribuyó a la reunificación alemana.
El
sueco Pehr Henrik Ling (1776-1839) es el creador de la gimnasia sueca. Ling se inspiró en los escritos de los jesuitas que viajaron a China en los siglos XVI
y XVII, quienes describieron las ejercitaciones Chi Kung y de Artes Marciales,
pero sólo en su aspecto meramente físico. Ling viaja a China y de ahí trae los
conocimientos en base a los cuales creará el Masaje Sueco, su particular
interpretación de los masajes Tui-Na. En 1813 él logra que su Método Sueco (gimnasia
y masaje) sea adoptado como materia obligatoria del sistema educativo de su
país.
Ya
desde sus inicios, la gimnasia occidental traduce tanto las nociones sobre el
cuidado integral del ser humano, aplicadas a la corporeidad o donde esta
interviene en buena medida, dadas por la antigüedad griega o por culturas
tradicionales como la china o la india, en términos meramente funcionales y
mecanicistas respecto a la corporeidad material del cuerpo.
La
palabra “gimnasio” significa para nosotros un sitio sólo reservado para el
entrenamiento físico. La palabra “gimnasia”, refiere a un conjunto de ejercicios
físicos destinados al mantenimiento y fortalecimiento del cuerpo. Ambas
palabras proceden del latín gymnasium,
(1) que a su vez esta tomado del griego gymnasion:
que en su significado más arcaico hacía referencia al sitio donde los jóvenes
aristócratas recibían educación, tanto física como artística e intelectual
(poesía homérica, declamación, música, matemáticas y filosofía). El gymnasion fue el epicentro de la Paideia, el proceso formativo y
educativo de la polis griega, cuyo centro estaba conformado por la poesía de
Homero.
Gymnasium griego de Sardes
No
olvidemos que los Juegos Olímpicos de la antigua Grecia (que era la más
importante festividad religiosa pan helénica) eran torneos no sólo deportivos,
sino también poéticos y musicales. La estrecha relación entre la poesía y los
juegos deportivos griegos la encontramos en la obra de uno de los más grandes
poetas helénicos, un “poeta de poetas”: Píndaro.
Ya
en el período clásico, el gymnasion era
un sitio para el entrenamiento físico, pero también para la declamación
poética, canto, música, y aprendizaje filosófico. En Atenas había tres gymnasion, uno era el Liceo, que terminó siendo el centro de
enseñanza del gran Aristóteles. El otro era la Academia, el centro de formación de Platón y sus seguidores.
Gymnós,
en griego antiguo significa “desnudo”, pues el gymnasion era el lugar a donde se podía ir desnudo. Desde el punto
de vista corporal, la desnudez permitía el uso profuso de aceites, polvos y
esencias –que ayudaban al cuerpo antes y después del entrenamiento-, y por
ende, sitios para lavarse (loutrón),
además del pyraterion, el baño de
agua caliente y vapor.
La
palabra Gymnós está relacionada con
la voz indoeuropea nog, “nudo”, que
está relacionada con ned: “atar”, “ligar”,
por extensión: “controlar”. “Desnudo”
significaría “sin nudos”, “sin ataduras”, lo cual se refiere literalmente a la
ropa, pero metafóricamente a lo abierto, lo distendido, lo suelto. Al gymnasion se debía acudir con el cuerpo
suelto, el alma sin tensiones y el espíritu abierto.
El
presentarse “desnudo” remite a una relación con lo sagrado que hemos perdido.
Según el mito de Prometeo, su hermano Epimeteo, dio a los animales dones y
virtudes, olvidándose de los hombres, que quedaron así, desnudos e indefensos.
Esta “desnudez” del hombre remite también a su condición existencial, signada
por lo inacabado, el desamparo y la incertidumbre. El pensamiento “trágico”
griego acentuaba estos rasgos de fragilidad e indefensión de la condición
mortal, al colocar sobre sí las imágenes resplandecientes de los dioses
olímpicos, cuya belleza inmortal revelaba una condición totalmente diferente, otra: los divinos constituían la plenitud pura, la existencia más
elevada.
Los
griegos antiguos creían que aquello que involucraba su decisión –personal o
colectiva- estaba bajo su entera responsabilidad, y en su logro se comprometían
con todo su ser, pero ante aquello que escapaba a su voluntad, se entregaban
confiados, pues ya no era asunto suyo, y correspondía al designio de los
dioses. Nosotros, en cambio, que hemos perdido los referentes sagrados,
queremos controlarlo todo, de manera que todo lo queremos sujetar, primero que nada a nosotros mismos (somos ¡sujetos!), y ya
casi nos es imposible soltarnos, desnudarnos, en el elevado sentido sacro. (2)
Nada
hay más opuesto al gimnasio moderno que el gymnasion
griego antiguo, dado que nosotros lo hemos reducido a un espacio de mera
ejercitación corporal, realizada a menudo bajo el dictado del lema “si no duele
no sirve”. No se trata sólo de que el gimnasio moderno prosigue la separación
jerárquica entre espíritu, alma y cuerpo (con el cuerpo en el escalón más bajo,
por ende, objeto de desprecio), cultivada por el cristianismo durante su época
hegemónica (la Era del oscurantismo), y que con la filosofía de Descartes se
hace más radical con la división del cosmos en dos dimensiones separadas
absolutamente: res cogitans (mente) y
res extensa (cuerpo); no, se trata,
además, que para los griegos el cultivo del ser integral (cuerpo, alma y
espíritu) era una ofrenda de los hombres a los dioses, una forma de embellecer el destino, en lo cual
consistía la única libertad reservada a los mortales. Veremos más adelante la
similitud de estas nociones con el termino chino Gongfu (Kung Fu).
En
cambio nosotros, carentes de la referencia sagrada y huérfanos de dioses,
creemos poder hacer del cuerpo lo que queramos, sólo necesitamos el método
adecuado. Los métodos y las tecnologías para el manejo del cuerpo pululan en
nuestro tiempo desacralizado. El cuerpo es, para nosotros, solamente un
bio-mecanismo al que puede exigírsele un máximo rendimiento como a todos los
objetos de nuestro orbe, reducidos por el nihilismo consumado a “nada”, es
decir, expropiados y sobre explotados hasta ser consumidos por completo. De
modo que nuestro cuerpo termina siendo tratado como hacemos con el resto de
objetos de nuestro mundo, con las criaturas que lo pueblan, con sus hábitats, y
con el planeta entero. Como realmente cuerpo y psiquismo no se pueden separar,
nuestra alma y nuestro espíritu también terminan resentidos y enfermos ante
semejante trato.
En
ese mundo del “todo es posible” para el cuerpo –donde se pide un cuerpo
“titánico”, desmesurado, en cuanto los fines para los cuales se le doblega y
exprime-, de libertad sin responsabilidad para el sujeto (¡vaya oxímoron!), y
menos respecto a su cuerpo, éste sólo puede ya comunicarse con la psique que
parece cargar, a través de dolores, falta de vitalidad y enfermedades, los dones que revelan un destino otro, para nuestra relación con el
cuerpo, y a la vez, con el ámbito sagrado. A través de su queja basal, el
cuerpo le revela al Ego su mortalidad.
En
nuestros gimnasios –en la “Era del cansancio”-, el cuerpo es tomado, la más de
las veces, simplemente como una masa amorfa –una bio-masa- sobre la cual las
voluntades sin freno plasman, inmisericordes, estereotipos de perfección física
y de salud corporal absoluta, y, conjuntamente, nuestras compulsiones,
complejos y mistificaciones respecto a nuestro ser físico.
En
dos artículos publicados en Nei Dan Magazine he tratado también el asunto aquí
ventilado: “Tai Chi Chuan y los deportes de alto impacto” (No. 584) y “Tai Chi
Chuan: el arte del equilibrio y la mesura” (No. 591). Ambos también pueden
leerse a la luz de lo aquí dilucidado.
He
intentado aquí un esbozo decostructivo,
que es el término que usa el filósofo franco-argelino Jaques Derrida, para
hablar de la Destruktion
heideggeriana, la cual consiste en mostrar como la metafísica (que se ha
cumplido en el nihilismo consumado actual) se ha abatido sobre nosotros. La
deconstrucción de-vela la experiencia del tiempo y la mortalidad recubierta por
la metafísica, cuyo objetivo es que olvidemos el sentido original del ser como temporal. Veremos más adelante también,
que toda deconstrucción implica devolver las palabras a la poiesis –la verdad como des-ocultamiento del ser- y a la poesía: la belleza como la re-velación
de la verdad del ente, su posibilidad más excelsa.
Habrá
que añadir ahora al esbozo deconstructivo el diálogo cultural y la hermenéutica
(el arte de Hermes) con la China tradicional, de donde provienen las artes del
Chi Kung (Qigong) y Tai Chi Chuan.
Roberto Chacón
(Continuará...)
Notas:
(1)
La palabra “Gymnasium” es usada en el centro de Europa, especialmente en
Alemania, para indicar los estudios de último nivel de la educación media,
previos a los estudios universitarios. También indica el centro educativo donde
se imparten esos estudios.
(2)
Los budistas tienen un proverbio que expresa una noción análoga: “Si puedes
resolver el problema, ¿por qué te preocupas? Si el problema no puede resolverse,
preocuparte no te hará ningún bien.” Uno de las cimas civilizatorias más altas
alcanzadas por la humanidad lo representó la civilización greco-budista del
Asia Central, que se desarrollo entre lo que hoy es Afganistán y Pakistán entre
los siglos IV a.C. y V d.C. El budismo que se cultivó en esa región fue el
Mahayana (“Gran Vehículo”), que luego se extendería a China y todo el Extremo Oriente.
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